Música

Silvia Penide lanza "Los días de plomo"

Silvia Penide es una de las voces de referencia en el panorama musical coruñés. Este viernes lanzó su último trabajo: “Los días de plomo” y hemos querido que nos cuente todo sobre él y sobre la compleja situación que está atravesando la cultura debido a la pandemia.
Silvia Penide lanza "Los días de plomo"
Silvia Penide
Silvia Penide

Silvia Penide nació el 26 de Julio de 1979. El verano la acompañó desde el principio, aunque en aquel momento nadie podría haber dicho que un día se dedicaría a iluminar un invierno triste para el mundo con canciones esperanzadoras que tratan de los “bolsillos con ganas de llaves y pasos por dar”. Apenas levantando unos palmos del suelo ya revoloteaba alrededor de su madre inventando melodías. A los 13 años, guitarra en mano, comenzó a escribir canciones y en 1997 autoeditó su primera maqueta que llevaba el título de “Alicerce”. Hoy ya con 9 discos a la espalda, es una cantautora consagrada y una referencia esencial en A Coruña. Sus temas tratan nuestras vidas, hablan de lo cotidiano y convierten aquello que no sabes explicar en una canción que cantarás mientras paseas, mientras cocinas... Mientras vives. Confidente y refugio, la música de Silvia es un recuncho perfecto en el que acurrucarse en estos días de autoconfinamiento.

“Escolle unha palabra, unha soa que te salve”: Así comienza tu nuevo disco, ¿qué palabra escoges tú?

Yo escogí esperanza y me lo repetía todos los días. Me decía: “Venga, esperanza, esto tiene que cambiar en algún momento.” Sobre todo los primeros días de confinamiento que, ya no como artista sino como persona humana, no sabía ni lo que estaba pasando

¿Es esta también la palabra que define “Los días de plomo”?

Creo que está implícita, también, Es un disco que recoge muy bien lo que sentimos. Es un disco agridulce, que te va llevando por varios estados de ánimo. Además es lo que me está diciendo la gente, que les encanta cómo se van sintiendo conforme van pasando los temas. Todo está colocado a propósito: El primer tema es “Porta pechada” y define eso, que no sabíamos a qué agarrarnos y yo propongo agarrarnos a una palabra. El penúltimo tema es “Porta Aberta” y es cuando por fin la puerta se abrió y podíamos empezar a salir aunque fuera un poquito. Cada canción está colocada estratégicamente para que te vaya removiendo algo.

Desde tu primera maqueta autoeditada en 1997 que se llamaba Alicerce, hasta hoy hemos podido ver diferentes Silvias en tus numerosos trabajos. ¿Qué Silvia nos encontraremos en “Los días de Plomo?

Es la misma. Yo creo que soy una artista que procura buscar lo que le mueve humanamente antes de escribir y eso se nota en los trabajos. Normalmente suelo trabajar los discos por conceptos y eso también le imprime carácter al resultado final. Supongo que por eso son tan diferentes entre sí. En el disco que se llama “Todo pintado de plata” cada canción está inspirada en un planeta y, claro, tiene un poso diferente a “Las erres dobles” que es un disco que habla de ese runrún que tenemos a veces en la cabeza. Y, claro, todo eso influye en el resultado final. Además a mí no me gusta hacer siempre lo mismo. Me suelo aburrir si tengo que estar siempre repitiendo y repitiendo así que procuro hacer cosas nuevas también para mí... A la hora de entrar en el estudio o de estar con los músicos me divierte mucho tocar otros palos.

”2020 nos demostró que la vida nos sorprende y a veces es para bien.”

Tus canciones son algo así como el arte de lo cotidiano. Cantas las cosas del día a día, las emociones que todos sentimos, las experiencias compartidas. Es común, además, escuchar a lo largo de tus trabajos las referencias a la esperanza, al salto, a salir. Hoy, que el deseo más compartido es el de libertad, ¿será algo de supervivencia el haber hecho un disco que trata la esperanza de las puertas abiertas?

Sí, una vez un periodista me definió como la melancolía positiva y me encantó la definición. Creo que es verdad, al final en cada disco siempre hay ese tono: Por mucho que te revuelques en tus propios pensamientos, porque la vida a veces nos viene en contra, siempre hay un resquicio por el que puedes mirar. Esa es mi actitud vital y supongo que está ahí, en las canciones.

Los días de plomo” no fue un disco buscado en sí. Yo escribí mucho durante el confinamiento, me salvó interactuar con el público y hacer directos y al final tenía estas canciones y estos poemas que me gustaban, pero no sabía cómo darles forma. El pistoletazo de salida me lo dio una beca que sacó el Ayuntamiento de A Coruña. Si podía optar a la beca, podía reunir al equipo y darle a esto la forma que yo quería. Así empezamos una carrera de fondo que terminamos estrenando a finales del 2020 un disco en formato físico.

¿Cómo fue el proceso de grabar y producir este disco, tal y como están las cosas?

Estábamos pendientes de la beca, porque económicamente no podría haberlo afrontado de otro modo. Al final fueron encajando las piezas. Cuando nos dijeron que nos habían concedido la beca teníamos muy poquito tiempo para terminar el proyecto... Pero fue precioso, porque teníamos que terminarlo en Diciembre y entonces cada semana hicimos una cosa. Grabamos en tiempo récord y creo que fue un plus porque se nota un montón, trabajamos con tanta ilusión...

Grabamos aquí, en Coruña y después se envió a mezclar y masterizar a Madrid... Mientras tanto estaban haciendo la maquetación de la portada.... Fue todo un cúmulo de piezas que encajaban prácticamente por arte de magia y fue precioso.

Lo estrenamos para un público muy reducido en el Hotel Nido, que nos cedió el espacio, y fue un concierto en el que recogimos fondos para la asociación de enfermos de Alzheimer de A Coruña. Para mí terminar el año así era algo que necesitaba. 2020 nos demostró que la vida nos sorprende y a veces es para bien.

“Cuando la escuché todo fue más bonito. Un sueño cumplido... Gracias Víctor, gracias...”: Así hablaste de tu colaboración con Víctor Manuel para este disco. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Víctor Manuel para mí es un referente no solo como artista, sino también como persona. Recuerdo ser súper pequeña, mis padres se habían comprado un SEAT panda y pusieron una cinta de Víctor Manuel. Iba sonando la canción de “Asturias” y recuerdo que me puse a llorar y no sabía por qué, pero lloraba de emoción... No era de pena. Me estaba despertando algo que no sabía qué era. Luego lo entendí todo. Entendí que era lo que despierta Víctor Manuel. Lo escucho muchísimo como persona y como artista lo admiro muchísimo.

Cuando escuché esta canción y su voz con la mía... Todavía lo estoy digiriendo. Además esta canción formaba parte del disco anterior: “El efecto Boomerang” que el pobrecito nació en 2019 y no pudo ni casi estrenarse. Así que queríamos rescatar una canción de ese disco. Elegimos esta, que lleva el mismo nombre y que además es muy positiva y la pusimos de bonus track

"Los días de plomo", de Silvia Penide

“Hay que ir encontrando el camino.”

Al respecto de este momento tan complejo que estáis viviendo los artistas, los cantantes en concreto ¿Qué estáis reivindicando desde “O nos unimos o nos hundimos”?

Somos 3 personas que estamos trabajando y peleando, pero en realidad hay mucha gente detrás. Lo que pasa es que no estamos organizados ni como sociedad, ni como colectivo...Somos simplemente personas de nuestro gremio que cada vez estamos más mosqueadas porque no estamos pidiendo nada que no nos pertenezca. Somos ciudadanos de pleno derecho que revertimos lo que ganamos en la sociedad y estamos viendo que estamos olvidados, que no existimos.

Es cierto que sí se hacen algunas cosas, que nos están escuchando y eso es una cosa que agradecemos un montón. Esperamos poder seguir caminando del brazo de la Administración porque todavía falta mucho. Nosotros fuimos de los primeros sectores en parar y prácticamente seguimos parados. Necesitamos que nos escuchen y necesitamos ayuda.

Desde la Xunta se han anunciado ayudas al sector de la Cultura. Sin embargo parece que se centran en las salas de conciertos, que lo necesitan mucho, pero ¿Hay alguna ayuda de la que os podáis beneficiar directamente los artistas?

Nada y en eso estamos ahora. Estamos peleando para que se nos reconozcan algunos derechos que caen de cajón. Esto ya venía de antes de la pandemia, así que yo creo que es el momento de reivindicarnos. Se empieza a ver un poquito la luz y agradecemos que se nos escuche porque creo que muchas veces desde la Administración se desconoce la realidad.

Y lo de las ayudas a las salas de conciertos... Para mí es algo imprescindible porque hemos visto morir verdaderos templos irrecuperables. Ya no solo como artista sino como usuaria. Nos olvidamos de que las salas de conciertos no solo son para los músicos, hay mucha gente que va a ver conciertos... Gente, público real.

En Enero desde el Concello de A Coruña se realizó una declaración de apoyo a la Cultura que firmaron todos los partidos. En palabras de la alcaldesa Inés Rey: “A Cultura non só é necesaria, tamén é segura, tal e como se vén demostrando desde o inicio da pandemia. É un compromiso deste concello axudar a manter e a protexer o tecido cultural desta cidade.” ¿Más allá de este gesto bonito, justo y necesario, existe ya alguna vía más concreta?

Sí, estamos en conversaciones y sí que estamos viendo que hay mucha disposición. Ahora estamos hablando con otras asociaciones, buscamos hacer otro manifiesto común... Unir fuerzas para que se siga trabajando y se sigan viendo hechos. Nos emocionamos mucho con esa lectura. Habrá gente que piense que son solo palabras, pero es que para nosotros es súper importante. Somos un gremio que necesita en ocasiones un mimo. Eso nos hace crecernos y mantener la convicción de que lo que hacemos es un trabajo, que es algo real, que es algo que muchas veces no contemplamos socialmente. Yo también estoy muy empeñada en desterrar esa idea de que el músico solamente trabaja para comer. Yo no trabajo para comer. Yo trabajo para pagarme mi vida como cualquier persona.

La industria musical ha venido sufriendo una crisis de formatos con la irrupción de internet, que ha llegado incluso a necesitar un cambio en la perspectiva del modelo de negocio. Ahora os ha llegado de frente una nueva crisis. ¿Qué pueden hacer los artistas para sobreponerse?

Ahí cada uno un poco lo que vea. Hay artistas que, por ejemplo, no han hecho ningún directo durante el confinamiento, otros que sí... Claro, eso depende de cada uno. A mí me parece todo respetable y súper lícito. Para mí fue necesario lanzar iniciativas nuevas: Organizamos conciertos en los jardines de la gente. Los llamamos “Conciertos na túa leira” y funcionó genial. Luego las videocanciones dedicadas, que fue una idea que me dio un amigo cantautor. Fue algo muy bonito porque yo las grababa desde el sofá y mi salón se convirtió en mi escenario. Yo, en mi caso, sí que necesité reinventarme para encontrar nuevas maneras, pero entiendo que depende de muchos factores.

Entonces... ¿Podemos ver algo positivo, nuevas oportunidades, en estas situaciones tan complejas?

Sí y si no es positivo... Es racional. Yo lo veo así. Yo tengo mi pequeña empresa y tengo que moverla. Si me han cerrado todas las oficinas, tengo que ver dónde puedo trabajar. Hay que ir encontrando el camino, siempre que yo me sienta cómoda y no desvirtúe el espectáculo, las canciones ni lo que yo quiero contar.

Empezaste a escribir canciones con 13 años. Son muchos años dedicados a la música y 5 de ellos viviendo exclusivamente de ella. Supongo que habrás vivido muy buenos momentos y otros en los que pensaste en renunciar. ¿Al final vale la pena dedicarse a la música?

Sí, claro que vale la pena... Incluso ahora. Yo he tenido que compaginar la música con otros trabajos durante mucho tiempo hasta encontrar una estabilidad. La encontré y ahora no sé cuánto va a durar, pero si tengo que volver a compaginarla con otra cosa... Lo haré. Hasta que podamos volver a salir a tocar, que ya sé que el público va a seguir ahí. Si tengo que compaginarlo lo haré y de mil amores porque vale la pena. Yo, estos últimos 5 años, he estado en el trabajo de mi vida, en la empresa de mis sueños.

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