DEPREDACIÓN MEDIOAMBIENTAL Y HUMANA

Indígenas de Brasil: «No tenemos plan B porque no tenemos planeta B»

Los datos publicados por el INPE sobre el aumento de la deforestación en Brasil son alarmantes.
Indígenas de Brasil: «No tenemos plan B porque no tenemos planeta B»
Aldea São Marcos, Tierra Indígena São Marcos, Municipio Barra do garças, Mato Grosso (Imagen de Mídia NINJA)
Aldea São Marcos, Tierra Indígena São Marcos, Municipio Barra do garças, Mato Grosso (Imagen de Mídia NINJA)

Pressenza | 21.11.2019 - São Paulo, Brasil Mídia NINJA

La APIB –Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil– dio a conocer un comunicado, en el que manifiesta su preocupación por el aumento en las cifras de deforestación en Brasil, la mayor en los últimos 10 años. La información fue publicada el lunes 18 por el INPE, Instituto de Investigaciones Espaciales. En la nota, la APIB también refuerza la iniciativa “Jornada Sangre Indígena: Ni una gota más”, que recorrió 12 países de Europa en 35 días, denunciando las políticas anti ambientales y anti indigenistas del gobierno de Jair Bolsonaro y del ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, que critican la inspección de los agentes ambientales, estimulando así la invasión de tierras indígenas, además de ya haber hecho explícito no demarcará más tierras.

Aquí el comunicado completo:

«El Instituto de Investigaciones Espaciales (INPE) publicó el 18 de noviembre nuevos datos que confirman un aumento del 29,5% en la deforestación de la Amazonia desde agosto de 2018 hasta julio de 2019, alcanzando una superficie de 9.762 km². Este es el peor aumento porcentual en dos décadas.

Esta es la mayor tasa de deforestación de los últimos 10 años, un hecho alarmante, una cosecha nefasta, fruto del discurso y la política anti ambientalista del actual gobierno. En los últimos meses, el Presidente Jair Bolsonaro y el Ministro de Medio Ambiente Ricardo Salles reprendieron y criticaron la rigurosa fiscalización de los agentes de los órganos ambientales contra la deforestación ilegal e incentivaron con sus discursos la minería ilegal, la invasión de tierras indígenas y de unidades de conservación. El gobierno revocó además el decreto que impedía la siembra de caña de azúcar en la Amazonia y el Pantanal, biomas donde la soja y la ganadería ya hacen estragos.

De esta forma las fuerzas del capital, alentadas por el discurso oficial, avanzan y pretenden apropiarse de los territorios, con el fin de explotar hasta el agotamiento las reservas de bienes naturales que hay en ellos.

No por casualidad hoy estamos finalizando en Europa la “Jornada Sangre Indígena: Ni una gota más”. Estuvimos 35 días en circulación, denunciando y alertando al mundo sobre las atrocidades que están ocurriendo en Brasil. Estamos pidiendo solidaridad a Europa para que no ratifiquen el acuerdo con el Mercosur, así como para que promulguen leyes que puedan frenar, dar transparencia, investigar y castigar a las empresas que compren productos provenientes de zonas en conflicto o de tierras indígenas. Es necesario que todas las partes –Estado, empresas y sociedad civil– asuman su responsabilidad con relación al problema que la crisis climática representa para la humanidad en este siglo XXI. ¡El momento es dramático y urgente!

Los datos sobre deforestación deben ser considerados por la comunidad internacional como pruebas de un crimen contra la naturaleza y la humanidad. Se deben tomar las medidas adecuadas contra la saña destructiva del actual gobierno brasilero.

Con el desmantelamiento de las políticas indígenas y ambientales, los ataques sistemáticos a nuestras vidas y las políticas estatales que garantizan esta vida y el respeto a la biodiversidad, nosotros estamos, como pueblos, estamos condenados al exterminio.

Hoy en día los pueblos indígenas somos el 5% de la población mundial y sin embargo, aun con este número, somos responsables de la preservación del 82% de la biodiversidad del mundo. En otras palabras, los ataques sistemáticos que se están llevando a cabo contra nuestros territorios, son también ataques contra toda la humanidad.

Es necesario que la sociedad global despierte urgentemente y que la saga fascista del Gobierno de Bolsonaro sea bloqueada en las calles, en las redes sociales y por las instituciones nacionales e internacionales. No tenemos un plan B, porque no tenemos un planeta B. Este es un pedido de socorro y un grito de alerta de los pueblos indígenas de Brasil».

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