CRÓNICAS DE UNA BOTICARIA DE BARRIO ESPECIALIZADA EN DERMOFARMACIA

Picar, rascar e incluso sangrar. Pieles alérgicas o atópicas

El órgano más  grande de nuestro cuerpo, la piel, a veces se convierte en enemigo y muchas personas viven la incomodidad de vivir con una reacción alérgica casi permanente.

Picar, rascar e incluso sangrar. Pieles alérgicas o atópicas
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A la inflamación de la piel, asociada con picor, se la conoce como atopía y afecta aproximadamente a uno de cada cinco niños y a uno de cada diez adultos.

Este eccema de grandes dimensiones, que provoca una disfunción del sistema inmunitario, es en el 80% de los casos de origen genético y muchos de los atópicos también sufren asma alérgico. La humedad y el frío agravan la patología, lo que hace que Galicia sea una de las comunidades con más atópicos, cerca de 300.000, de los que casi la mitad están en la provincia de A Coruña.

Con frecuencia, las atopías de origen genético se  manifiestan en los primeros meses de vida y hacen imposible la vida a los bebés. Otras, quizá las de origen autoimmune, se manifiestan  a partir de los siete años. En ambos casos se curan con la edad. 

También hay atopías, a causa de una infección cutánea, que se convierten en crónicas y se cree que la exposición a algunos alérgenos, aéreos o alimentarios, o a ambos, pueden disparar esta reacción exacerbada de la piel. No hay acuerdo. Hay gente que responde bien a la supresión del gluten y los lácteos; otras, al dejar de comer huevos, y muchos no han notado ninguna mejora al dejar de ingerir estos alimentos. En el tema de la alimentación ocurre como con las cremas, los atópicos lo prueban todo, por si acaso.

La mayoría de los pacientes de piel atópica podrían nombrar más de diez cremas de farmacia, otras tantas de supermercado y algunos remedios caseros. Hasta pueden confesar que lo han intentado con  pseudo ciencias, conjuros y rezos. Ya se sabe, “habelas hainas”. Si bien es cierto  que no es una enfermedad mortal,  tampoco hay dudas de que existen formas más tranquilas de vivir que levantarse y acostarse con un picor intenso y continuo en muchas partes del cuerpo, sobre todo en las muñecas, los pliegues del codo y las rodillas y que tanto rascar termina hasta cambiando el carácter.

Y ¿cómo podemos hacer desde ahora para mejorar el estado de estas pieles? He aquí algunos consejos.

Lo primero, evitar el jabón, los geles y champús comunes que son potentes detergentes. Los habituales contienen SLS (Sodio lauryn sulfato) que limpia tanto y tan bien, que acaba con el manto ácido protector de la piel, ya de por sí dañado en las atópicas. 

La recomendación fundamental para una dermatitis es no destruir la “película” protectora de nuestra piel. Por eso, la ducha y el baño se deben hacer con “syndet”, que es el acrónimo de “sin detergentes”. Una buena recomendación es usar una espuma suave con una sustancia espumante y limpiadora (Coco glucosido) que se obtiene del coco, para terminar con una fórmula en crema con emolientes e hidratantes que permitan reponer y formar la barrera de defensa cutánea para prevenir infecciones, causantes en la mayoría de los casos, de inflamación y picor mucho más intenso. No usar prendas sintéticas, mejor tejidos naturales y evitar lugares cerrados en los que pueda haber concentración de polvo, mohos y ácaros. También el pelo de las mascotas puede ser fuente de alérgenos.

La mayoría de los atópicos han utilizado, en los momentos de brote, varios tipos de corticoides, que dan resultados inmediatos, pero que debido a su mecanismo de acción terminan debilitando la barrera de defensa de la piel lo que, a la larga, hace que los brotes agudos sean más frecuentes. En caso de tener que usarlos es recomendable el propionato de fluticasona (Fluticrem o Cutivate) con menos efectos secundarios.

Una buena opción para mantener la salud de la piel y su capacidad de regeneración son las fórmulas elaboradas con ingredientes naturales que restauran la barrera de la piel y pueden aportar hidratación, efecto calmante y antiinflamatorio. También consumir probióticos y omega 3 puede favorecer la regeneración de la piel desde dentro. Para los brotes se puede combinar con pequeños toques con pomada de clorhexidrina, u otro desinfectante de la piel de uso común y de fácil adquisición en farmacias que controla los patógenos oportunistas que aprovechan la debilidad de la piel para colonizarla.

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