Entrevista María Díaz, de APADAN

“Cuando tú tienes un perro que no acepta tu contacto y de repente consigues tocarlo sin que a él le moleste la emoción es indescriptible"

APADAN es una protectora de animales afincada en A Coruña. Sus voluntarios e integrantes trabajan para recoger, atender y cuidar perros abandonados o maltratados con el objetivo de encontrar familias y personas comprometidas para la adopción. También dedican esfuerzos a la tarea de sensibilizar en temas de cuidados y responsabilidad de mascotas y en el fomento de la esterilización. María Díaz, presidenta de la directiva de la asociación nos ha contado todos los detalles de su trabajo.

“Cuando tú tienes un perro que no acepta tu contacto y de repente consigues tocarlo sin que a él le moleste la emoción es indescriptible"
Mac cuando fue recogido
Mac cuando fue recogido

En A Coruña hay muchas personas que dedican parte de su vida a hacer grandes cosas. Hay personas, pero también las hubo en el pasado y algunas de ellas dejaron un legado que las siguientes generaciones han recogido con excepcional compromiso. Este es el caso de Matilde Figueroa y APADAN (Asociacion protectora de animales abandonados del noroeste).

Durante los años 90 en la ciudad de A Coruña no proliferaban las asociaciones encargadas de la recogida y cuidado de animales sin hogar. Sin embargo, hubo una mujer que decidió individualmente hacerse cargo de todos los que pudiese. Matilde Figueroa tenía una parcela en la zona del parque de San Diego y allí fue creando sus personales instalaciones para el cuidado de estas mascotas que vivían en situación muy precaria. En palabras de María Díaz: “Hizo un camino espectacular ella sola. Dándonos un ejemplo a todos del camino que hay que seguir: el esfuerzo, la constancia, la dedicación y el compromiso. A su muerte los animales que allí vivían quedaron desamparados de nuevo, pero en honor de Matilde, hubo quienes recogieron su testigo y fundaron APADAN.

APADAN abrió sus puertas en el año 2000 gracias a la contribución de socios, voluntarios y clínicas veterinarias. Desde ese día no han parado de trabajar para ofrecerles segundas oportunidades a los perros con peor suerte de la zona. Algunos de ellos los recogen directamente en la calle, otros les son entregados por los dueños que no pueden o no quieren hacerse cargo y en otras ocasiones tienen que ocuparse de los que las autoridades deciden retirar por diferentes motivos. Actualmente tienen alrededor de 80 inquilinos peludos en sus instalaciones, pero cabe pensar que han sido miles los que han pasado por sus caniles en estos más de 20 años de trabajo. Esos perros se han encontrado con una vida nueva, con el cariño de los voluntarios y las más de las veces con una familia que les cuidará el resto de sus vidas. No es extraño, por lo tanto, que APADAN y sus trabajadores acumulen un montón de historias sobre los animales que han conseguido salvar con más o menos esfuerzos. María nos ha contado una de ellas, la historia de una recuperación de las más gratificantes.

 

“Cuando tienes un perro que no acepta tu contacto y de repente consigues tocarlo sin que a él le moleste la emoción es indescriptible.”

 

Mac, mejor dicho el perro que todavía no sabía que se llamaría Mac, había sido abandonado en un pueblo cercano a A Coruña. Llevaba mucho tiempo vagando por las calles, escapando de la gente, viviendo terriblemente asustado: “A veces hay animales que están mucho tiempo en la calle no porque nadie se preste a ayudarlos, sino porque ellos no se dejan.” Este era el caso de Mac y esa fue la complicación con la que se encontraron los voluntarios de APADAN cuando en Junio de 2015 fueron a recogerlo: “Son perros que continuamente se escapan, que no se acercan a nadie.”

Mac es un perro de casi 50 quilos y bastante envergadura que huía de cualquier ser humano. Ante esa imposibilidad de hacerse con él o de convencerle para que se dejase hacer, María y su equipo utilizaron un tranquilizante para sedarlo y poder trasladarlo al refugio. Mac estaba descuidado, su condición física era muy mala tanto externa como interna. Aun así lo más complicado en su caso era la conducta: “No podíamos ponerle un collar, ni una pipeta y mucho menos sacarlo de paseo. Así que se pasó desde mediados de Julio hasta Septiembre sin salir del canil. Porque si lo dejábamos salir no íbamos a poder volver a guardarlo.”

Aunque APADAN cuenta con caniles espaciosos con zona de juego y un lugar para guarecerse y descansar, todos podemos imaginar que no es bueno que un perro tan grande viva aislado en un canil individual. Por eso intentaron hacer que a Mac le acompañase una perrita sociable, pero el animal estaba demasiado asustado y fue todavía peor. Al final se quedó solo y comenzó una larga travesía llena de esfuerzos para lograr traerle de vuelta del peligroso mundo del miedo: “Con mucha paciencia y con mucho cuidado. Porque estas recuperaciones hay que hacerlas con mucho cuidado para intentar minimizar el riesgo de retroceso todo lo posible.”

Mac tardó un poco en acostumbrarse a su nueva casa, solía apartarse en una esquina cuando los cuidadores entraban a darle comida, limpiar el canil o retirar el comedero. Sin embargo, los voluntarios tuvieron dos buenos aliados en este proceso: la paciencia y el enorme estómago de Mac. Este último sobre todo: “le encanta comer cosas cuanto más ricas mejor. Eso fue una ventaja para hacernos con él, para intentar que consintiese que estuviésemos cerca, que lo tocásemos, que le sacásemos de paseo... En fin, poder integrarlo en la rutina del refugio que es el primer paso para la adopción.”

Un día Mac no se apartó cuando entraron en su canil y ese pequeño avance significó el pistoletazo de salida de una recuperación que traería alegría para todos en el refugio: “Decidimos empezar a intentar trabajar con él siguiendo técnicas de modificación de conducta. Son miniterapias, sesiones muy cortitas de entre 15 y 20 minutos como mucho, dependiendo del día que lleve el perrito.” Al principio los voluntarios simplemente permanecían sentados hombro con hombro con Mac, trabajando con él para que no se sintiese incómodo con su presencia. Después empezaron a utilizar los sobornos: pequeños trozos de salchicha para que consintiese que ellos se movieran. Tenían que hacer movimientos muy lentos y controlados, acercando cada vez más las manos al cuerpo del can.

“Cuando tú tienes un perro que no acepta tu contacto y de repente consigues tocarlo sin que a él le moleste la emoción es indescriptible. Es una emoción que aun hoy cuando la recuerdo hace que se me ponga la piel de gallina.” El esfuerzo dio sus frutos, la paciencia triunfó y Mac comenzó a dejarse acariciar sin huir despavorido, entendiendo que las personas que le cuidaban no representaban ningún tipo de peligro para él: “Es lo que habitualmente un perro abandonado ve en una persona... Una amenaza. Una amenaza de dolor, de miedo, de rechazo...” Aquello fue un triunfo para los voluntarios de APADAN que por fin pudieron expresarle a Mac su cariño.

A partir de ese momento las cosas comenzaron a ir un poco más rápido. Al principio sólo le acariciaban, después pudieron ponerle un collar y cortarle el pelo y finalmente comenzaron a prepararle para su primer paseo. También fue un proceso paulatino. Lo primero era que Mac conociese la correa, la oliese, se familiarizase con ella hasta comprender que solo era una cosa más que estaba allí y que no representaba nada malo. “Llegó el momento de dejarlo salir al patio, con el alma en vilo. Pensamos: Vamos a arriesgar porque esto va muy bien, a ver si después conseguimos que entre.”

Cuando María y los demás voluntarios que se ocupaban de Mac abrieron la puerta se encontraron con una reacción sorprendente e inesperada: El perro no quería salir por nada del mundo: “Fue su miedo de: No puedo volver a salir de aquí porque la vida fuera es un horror.” Sin embargo, ya sabemos que a Mac si algo le puede es la glotonería. Así que una vez más hicieron acto de presencia las salchichas, formando un caminito propio de cuento infantil. Poco a poco el perro fue saliendo, encontrando los trozos cada vez más espaciados, obligándolo a dar esos más que necesarios pasos. “El día que salió al patio fue otra super emoción porque se puso a correr como si fuese un cachorro. Fue increíble verlo correr y celebrar que no pasaba nada.”

Mac, ahora

Mac y sus cuidadores han seguido haciendo progresos poco a poco y gracias al esfuerzo y al compromiso, han conseguido que se integre en un canil con otras perras, donde se ha convertido en algo así como el protector de la manada. También se ha atrevido a subir al coche para ser esterilizado, recibir sus vacunas y ponerse su microchip. Cada uno de estos pasos han sido pequeñas batallas con su miedo, con los recuerdos que tenga y que le hacen más complicado integrarse con normalidad. En APADAN hacen un trabajo muy importante recuperando a estos perros e intentando conocer todo lo que pueden su carácter para encontrar la familia más adecuada para cada animal: “Siempre que tenemos perros en el refugio vamos conociendo su carácter y tratamos de prever si congeniarían bien con perros o con gatos o con niños... No conocemos todo de un perro sobre todo porque no conocemos su pasado, pero podemos ver cómo reacciona en el presente para que el futuro sea lo más adaptado posible a sus circunstancias concretas.” Porque no podemos olvidar que el objetivo es que todos los perros sean adoptados y puedan ser felices en sus nuevos hogares.

Mac es un perro inteligente, observador, curioso, glotón y con muy buen fondo. También es algo celoso y no lleva muy bien eso de compartir la atención de las personas a las que quiere. Por eso María recomienda que la familia adoptante no tenga otros perros, para evitarse mayores complicaciones. Mac, además, es un perro adulto por lo que tardará entre 12 y 14 semanas en adaptarse a su nueva casa y durante ese tiempo, el adoptante tiene que ser consciente de que se pueden producir complicaciones: “Los problemas no se solucionan solos, hay que estar dispuestos a realizar cambios o a pedir ayuda si la necesitamos.”

 

“Estás destruyendo literalmente la vida de ese animal que es tu responsabilidad, teniendo siempre otra opción.”

 

No pensemos que esto de las responsabilidades es algo exclusivo de Mac o de los perros adultos. Los cachorros también tienen sus momentos críticos. Es cierto que su adaptación es casi inmediata, pero hay que poner especial atención en la socialización y en la educación. Para ello es mejor adoptarlo entorno a las 10 semanas de vida y sacarlo a pasear aunque sea en brazos para que conozca el mundo y se acostumbre a él. La educación debe de ser en positivo, coherente y consensuada. Es decir, no podemos dejarle subir al sofá cuando es bebé y echarle cuando sea más grande. Igual que no puede ser que unos miembros de la familia le permitan las mismas cosas por las que otros le reprenden.

La adopción, la compra, la tenencia en general de un animal conlleva una responsabilidad enorme para la que debemos estar preparados. A partir de que el animal llega a nuestra casa su vida dependerá de nosotros, para lo bueno y para lo malo. “También hay que tener en cuenta que es un gasto. Tenemos que estar dispuestos a gastar no solo en el pienso, también en llevarlo a sus revisiones, operarlo si se pone malito... Ese gasto nadie lo va a suplir, es responsabilidad de quien tiene al animal.”

Sin ninguna duda tener un compañero peludo en la vida es una experiencia maravillosa y muy recomendable. No es en vano aquello que tanto escuchamos de que el perro es el mejor amigo del hombre. Estos animales son leales, cariñosos y la mejor compañía. Somos los seres humanos los que solemos traicionarlos abandonándolos, dándoles malos cuidados o maltratándolos. Más de 100 mil perros son abandonados en España cada año, como demuestran los sucesivos estudios de la Fundación Affinity. Los motivos de estos suelen ser las camadas indeseadas, el final de la temporada de caza, la incapacidad económica para mantenerlos y el comportamiento del animal. Por eso es tan importante ser conscientes de lo que significa adoptar un perro. “Recibimos a los adoptantes con los brazos abiertos, pero a los adoptantes reflexivos. La reflexión es lo más importante en el proceso de adoptar.”

Si lo has pensado bien y sabes que no puedes ofrecerle el tiempo y el cuidado que un perro necesita, APADAN tiene otra propuesta para ti. A las personas nos resulta beneficioso relacionarnos con animales y ellos necesitan de nuestro contacto. Así que esta asociación tiene un programa de apadrinamiento que les permite a los interesados convertirse en la persona especial de uno de sus peludos. A partir de 10 euros al mes tendrás derecho a pasar tiempo cada mes con tu ahijado en el fin de semana de los padrinos. Podrás llevarle juguetes, comida y sacarle de paseo. Además APADAN te mandará toda la información importante acerca del perro mediante un correo electrónico. Para la asociación es una forma de conseguir más financiación y para las personas una manera de estar en contacto con un compañero aunque sus circunstancias le impidan adoptarlo: “Es una manera de que el perro se sienta único y especial aunque sea por un tiempo.”

Instalaciones de APADAN

Otra de las luchas de APADAN es la concienciación de la importancia de la esterilización de las mascotas. Las camadas indeseadas son el principal motivo de abandono. Desde el 2006 esta asociación contempla en su contrato de adopción la obligatoriedad de esterilizar al perro con un margen adecuado de tiempo. De esta manera nos ahorramos riesgos de tener que buscar otras familias para más cachorros y también diversos problemas clínicos que derivan de la no esterilización. Los perros son más felices así, no sienten el impulso del instinto de la reproducción que puede llegar a angustiarlos de sobremanera y suelen tener una vida más larga y saludable.

El trabajo de asociaciones como APADAN es muy laborioso y, aunque resulta realmente gratificante, también es costoso económicamente. Por eso para ellos es de vital importancia las ayudas que las personas podemos ofrecer. Desde la adopción, las donaciones, la unión como socio, la participación como voluntario o el apadrinamiento, hasta el micro mecenazgo en Teaming que solo cuesta 1 euro al mes. Toda la ayuda es necesaria para que puedan seguir atendiendo y cada vez mejor a los 80 peludos que pasan una temporada en sus terrenos.

Ojalá que no fueran necesarias las asociaciones como APADAN porque nadie cometiese la crueldad de abandonar a su mascota. Ojalá con el tiempo las personas seamos más responsables a la hora de pensar en integrar un animal en nuestras vidas. Mientras tanto, María tiene un mensaje para aquellas personas que estén pensando en abandonar: “Estas destruyendo literalmente la vida de ese animal que es tu responsabilidad, teniendo siempre otra opción.”

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“Cuando tú tienes un perro que no acepta tu contacto y de repente consigues tocarlo sin que a él le moleste la emoción es indescriptible"