Hablamos con P.Duchement sobre Internet y menores

“Hay menores que no pueden soportar la presión de las redes sociales”: P. Duchement

Uno de los inventos que más han revolucionado nuestra vida para bien es internet. El acceso a la información, la democratización del conocimiento, la conectividad instantánea con todo el mundo... Son cosas que todos valoramos y que hemos añadido a nuestra forma de vivir. 
“Hay menores que no pueden soportar la presión de las redes sociales”: P. Duchement
Te espero a la salida
Te espero a la salida

Sin embargo, en la red también existen peligros a los que nos exponemos y a los que exponemos a otros cada día. Ya no nos resulta extraño leer noticias sobre una red pedófila desmantelada, una cuenta de una red social que se hacía pasar por un niño para contactar con menores o casos más espeluznantes que aún consiguen ponernos los pelos de punta y sorprendernos con la perversidad humana. Estamos acostumbrados a escuchar conceptos como: Ciberacoso, grooming o sextorsión, pero ¿sabemos la realidad que se esconde tras los términos?

 Los más jóvenes son los más vulnerables en la red y en las redes. Hoy todavía no somos del todo conscientes de los riesgos que se viven en el mundo online. Por suerte hay profesionales que no solo se ocupan de perseguir estos delitos, sino que hacen una labor de divulgación importantísima que nos ayuda a despertar de la pasividad con la que contemplamos estas situaciones.

P. Duchement es ingeniero informático y perito judicial. También es profesor de Sistemas y aplicaciones Informáticas en formación profesional y de Matemáticas, Informática y Tecnología en la E.S.O. No es poco todo esto, pero hay más. P. Duchement asesora, media y gestiona casos de acoso escolar. Parte de su vida la dedica a acompañar, ayudar y auxiliar a todas las personas implicadas en estas problemáticas. Aún así le queda tiempo para hablarnos de su trabajo, para contarnos los casos que investiga y que nos dan una idea de todo aquello que todavía desconocemos. Es un experto en Internet y menores y alguien que no solo nos lo cuenta, también propone y aconseja. En ocasiones es muy necesario prestar oído atento a lo que tienen que decir las personas que iluminan las partes más oscuras del mundo, ya sea dentro o fuera de las redes. Por eso hemos hablado con él, para que nos de algunas claves.

P. Duchement

En tu página web cuentas que sufriste acoso escolar durante 11 años. ¿Crees que fue esta experiencia la que te animó a dedicar parte de tu vida a auxiliar, acompañar y ayudar a todos los implicados en situaciones como estas?

Yo creo que sí, de alguna forma me condicionó. De hecho, hacer lo que estoy haciendo me ayudó mucho. Como muchas víctimas de acoso escolar, incluso muchos años después de haberlo vivido, seguía sufriendo las consecuencias... Aquellos actos seguían en mí. La mejor forma de abandonar mi papel de víctima fue adoptar el rol de ayudar a otras personas.

Eres ingeniero informático y perito judicial experto en delitos perpetrados por y contra menores. Como experto y en tu opinión ¿Deben los menores de edad tener acceso a redes sociales?

Creo que los menores deben ir sumergiéndose en las redes sociales de una manera paulatina, controlada y acompañada. Yo propongo un programa de inmersión.

En mi programa de crianza digital propongo que antes de los trece años un menor solo pueda tener acceso a un móvil de la familia. Que un menor de 13 años tenga un móvil propio me parece una locura, es como darle un coche a uno de 14. Me parece que solo va a conseguir hacerse daño o hacer daño a los demás. Además mientras utiliza esta herramienta debe estar acompañado y redes sociales ni de broma.

Propongo que puedan empezar a tener móvil a partir de los 14 años, pero, aunque el móvil sea suyo, tampoco está siempre disponible para él. En mi programa el móvil es suyo, pero tiene un horario. Como quien le compra una videoconsola y le dice: Solo puedes usarla el viernes por la tarde. Pueden tener redes sociales, pero con estas restricciones y teniéndolo todo muy vigilado.

Hasta los 16 años propongo que los menores no puedan acceder a funciones de envío y recepción de mensajes. Entre otras cosas porque la mayoría de las normativas de las redes sociales así lo dicen.

El poder confiar en que tenga un móvil propio, unas cuentas propias y no tener que vigilarle, yo propongo que sea a partir de los 17... Si se han hecho las cosas bien. Los padres que llevan a cabo el programa anterior ya pueden confiar en que sus hijos van a gestionar bien el móvil y sus cuentas en las redes sociales.

¿Y los padres que no hayan seguido este programa y hayan improvisado más en estas cuestiones?

La barrera de los 14 años es impresionante. Los niños hasta los 14 años son inimputables. Si no has sabido informarte, introducir a tu hijo, ahí se está generando un problema... Entonces es cuando propongo medidas más extremas, que no son las más recomendables. Diría: No le des móvil hasta los 14 años. Más que nada porque el móvil es una herramienta muy destructiva y hasta los 14 años vas a tener la responsabilidad tú.

El móvil se está convirtiendo en el regalo estrella de las comuniones. Sobre los 10 años estamos encontrando  a lo mejor un 80% de niños con móvil y con acceso a Internet en un ambiente privado. Lo cual para mí es una locura.

Aquí el problema es la combinación de tres cosas. Se unen menores, Internet e intimidad. Si unes esas tres cosas nunca sale nada bueno, muchas veces sale algo malo y estás creando las combinaciones propicias para que pase algo malo. Yo no estoy diciendo que menores e Internet no, pero no en un contexto de intimidad. Yo no estoy diciendo que menores e intimidad no, pero no facilitándoles Internet. Yo no estoy diciendo que Internet e intimidad no, pero no en menores. Uno de esos tiene que estar fuera.

Eres experto en delitos que se cometen en las redes sociales. En tus perfiles hablas de algunos ejemplos como el acoso escolar, el grooming o la sextorsión. ¿Nos los puedes explicar a grandes rasgos?

El ciberacoso podríamos decir que es la versión en redes sociales del bullying. No simplemente cambia el medio, es un problema especifico porque los perfiles cambian bastante. Por ejemplo: Cuando una persona te hace bullying lo hace porque tiene un problema propio. Nadie se despierta un día y dice: Me apetece torturar sistemáticamente a un compañero. No, todas las personas que hacen bullying tienen un problema de autoestima. Sin embargo, esto desaparece en las redes. Nos encontramos a gente sin ningún tipo de problema personal ejerciendo una crueldad enorme simplemente por diversión. Hay menos empatía, mayor sensación de impunidad y el efecto linchamiento, que es más fácil ver que está mal en la vida real, consigue fans y compartidas y empieza a molar. 

El grooming es cuando un adulto contacta y mantiene conversaciones con un menor, teniendo un objetivo de carácter sexual y generalmente utilizando el engaño, la confusión o la manipulación. Esto es en términos generales, pero es verdad que grooming se está empezando a utilizar para un método concreto de engaño y de confusión: cuando se hacen pasar por otros menores. Tiene una casuística complicada porque en España solo es delito si el menor es menor de 16 años. Menores de 16 o 17 no están protegidos, no se considera delito hacerles esto.

La sextorsión es cuando alguien ha conseguido un material de carácter privado, íntimo, sexual y digital y lo utilizan para amenazarte, chantajearte y extorsionarte con que si no cumples ciertos requisitos el material será o publicado o divulgado. Puede ser entre tus contactos para causarte un menoscabo a tu imagen o incluso en webs porno o en un Only Fans falso que creen solo para hacerte daño. Te suelen pedir tres cosas: Dinero es la más habitual, material más comprometido es la segunda y, por último la menos habitual y la más grave, quedar para abusar sexualmente de ti.

“3 de cada 4 niños con vida en la red han sufrido grooming lo sepan o no.”

¿Qué debemos hacer si nuestro hijo o el menor que tenemos cerca sospechamos que está sufriendo alguno de estos delitos?

Reacción inmediata, no es un manual, solo la reacción inmediata. 

Si está sufriendo ciberacoso: guardar todas las pruebas, solicitar un peritaje de todas las pruebas y denunciar a las autoridades. Si se trata de gente de su propio entorno escolar esas autoridades son las del centro, solicitando expresamente que se active el protocolo de acoso escolar que todo centro en España debe tener. 

En el caso del grooming es más importante lo que no se debe hacer porque hay muchos padres que bloquean y borran. Claro, es muy desagradable y lo que quieren es apartar a su hijo de eso, pero haciendo eso están eliminando pruebas. Entonces... Cortar todo contacto entre el agresor y la víctima, yo apartaría a mi hijo de esa red durante un tiempo, solicitar la certificación de las pruebas y presentar denuncia.

En el caso de la sextorsión nos podemos ver en la situación de que la víctima no quiera que ese material se vea y es habitual que se planteen responder a la exigencias pensando que ahí va a acabar todo y lo que hacen es generarse un problema más grande. Nunca, nunca, nunca acceder al chantaje, en el 53% de las ocasiones incluso no accediendo al chantaje ese material no se divulga. Los extorsionadores no son tontos, son estafadores y saben lo que hacen. Ellos saben que sextorsionándote se están exponiendo a un delito, pero que si divulgan el contenido se exponen a un delito mayor. Si sale mal y se publica es el contenido que es y no es más. Entonces solicitar un peritaje de las pruebas, denunciar y hacer una reflexión muy profunda de en qué he fallado para que hayan conseguido ese material. Lo más habitual es que el contenido lo hayas pasado tu mismo porque te engañaron. Hay casos en los que el contenido es inventado, creado para que parezcas tú. Es muy raro, muy raro que te hayan intervenido el ordenador y te lo hayan sacado.

¿Es habitual que los delitos aparezcan juntos o relacionados?

Es muy habitual. La triada grooming, sexting, sextorsión se da muy a menudo, pero muy a menudo. También he visto casos en los que con el grooming consiguen la confianza, con el sexting ya tienen el material, sextorsión te amenazan con publicarlo si no cumples y en algún momento dado cuando ya se cansa de esa víctima o la víctima decide no querer seguir,  hacerle ciberacoso con ese material.

Dejando a un lado los delitos ¿cuál crees que es el mayor peligro al que nos estamos sometiendo en redes tanto adultos como jóvenes?

A mí me preocupa que el uso que le estamos dando a las redes nos está polarizando y fanatizando muchísimo. Me preocupa muchísimo porque ahora no puedes ser simpatizante de algo, ahora tienes que ser un ultra. Y si no eres lo suficientemente ultra los que sí lo son van a por ti. Nos estamos convirtiendo en ultras de todo. No podemos ser simpatizantes de algo, tenemos que ser seguidores de una secta. Las redes favorecen esto.

En tu Twitter sueles contar los casos que investigas, sin dar datos y modificando algunas cosas. Quizás estos ejemplos pudieran servir para hacernos una idea de la magnitud de los peligros que se esconden en internet. ¿Puedes contarnos alguno para que quede claro?

Hay menores que no pueden soportar la presión de las redes sociales. Ahora mismo en España el suicidio es la cuarta causa de mortalidad infantil. Si miramos los datos de la OMS, nos pone los pelos de punta cruzar las estadísticas de acoso en las redes con las estadísticas de suicidio infantil. Ahí ves que hay relaciones. A mí eso me parece lo más triste y lo más grave de todo. Tú te ibas a la calle y la probabilidad de que te encuentres con alguien malo, depende directamente de la cantidad de gente con la que te cruces. El problema es que en la red hay más de mil millones de usuarios conectados en todo momento. Las probabilidades de cruzarte con alguien malo son altísimas simplemente porque hay más gente. 

Cuando te haces una cuenta dices: La ventana al mundo... No es una ventana, es una puerta. No solo es de tu casa para fuera. Es que es de fuera para tu casa y se nos olvida. No es una cuestión de la confianza que tengas en tu hijo... ¿Confías también en la manada de pervertidos que hay en Internet? Porque cuando le das un móvil estas confiando también en la gente que va a contactar con tu hijo. En TikTok hay contabilizadas aproximadamente, creo recordar, dos millones de cuentas pedófilas y dejamos que nuestros hijos lo utilicen.

“Tenemos la última oportunidad de recuperar a esos chicos.”

¿Somos conscientes de la magnitud del problema?

Save the Children tiene contabilizado que 3 de cada 4 niños con vida en la red han sufrido grooming lo sepan o no. El 75% de nuestros niños en la red han sido víctimas de un adulto que ha contactado con ellos con un objetivo predatorio y sexual... Y aun así les damos un móvil. En mis charlas con familias a mí me sorprende el desconocimiento. Empiezas a ver caras de terror de gente a quienes ni se les había ocurrido la idea de que alguien se hiciese pasar por un niño para entrar en contacto con los menores.

Hay algo positivo: Los hijos de los niños que están sufriendo todo esto, van a ser educados de manera diferente. Esto está ocurriendo porque hay una brecha generacional. Los padres de hoy no conocen los peligros de la red. Creo sinceramente que cuando estos niños tengan hijos, ellos sabrán los peligros por los que pasaron estando en internet y se afrontará de otra manera. 

En 2019 publicaste tu libro “Te espero a la salida: Un manual para padres frente al acoso escolar”. En este sentido, ¿cómo debemos tratar en un primer momento a las víctimas?

En el libro hay muchos consejos y muchas medidas que tienen que tomar los padres, pero el mejor consejo que te puedo dar con una víctima es sacarle de su rol de víctima. Es complicado porque está sufriendo. ¿Cómo le sacas de ese rol? Haciéndole partícipe de la solución de su problema. No es solo: Cuéntame lo que te ha pasado. Porque así se va metiendo en su rol de víctima y ojo, porque puede volverse crónico. Lo mejor es hacerle partícipe de la solución, preguntarle cómo cree él que podría solucionarse. No actuando de espaldas a la víctima porque hay un momento en el que puede sentir que estás traicionando su confianza y deja de contarte lo que le ocurre. La víctima también necesita algo muy importante: Autoestima. Está sufriendo sobre todo en su autoestima, así que nada de responsabilizarle o culpabilizarle.

¿Y en el caso de el agresor?

Todo agresor es agresor porque tiene un problema. Normalmente suelen estar relacionados con la autoestima de una forma u otra. Nos encontramos con una cantidad de agresores que en su momento han sido víctimas, increíble. Es un porcentaje altísimo. A veces nos encontramos con víctimas de maltrato infantil o de abuso sexual. También nos encontramos personas que no son directamente víctimas, pero si tienen en la casa una situación de maltrato. Tenemos que entender que es muy difícil empatizar con un agresor, pero no debemos olvidar que está haciendo lo que hace porque tiene un problema. Está intentando validarse ante los demás, conseguir poder y autoestima a base de machacar a una persona. Hay que ir a la raíz del problema. Si nosotros conseguimos solucionar y mitigar este problema el agresor no será agresor.

También se nos olvida que hay un tercer actor aquí: El espectador pasivo. El agresor hace lo que hace porque busca aprobación. Si el grupo no le da aprobación, el acosador para aunque siga teniendo su problema. Aquí es donde más fácil es solucionar una situación de acoso. La principal clave estratégica es actuar sobre el público pasivo.

¿Quién es el responsable último de estas situaciones de acoso escolar?

El origen del problema siempre es la familia del agresor. A veces el problema que provocó que el agresor se haya convertido en una persona que necesita humillar a alguien para autoafirmarse, no viene de dentro de la familia,. Pero, incluso viniendo de fuera, si la familia está haciendo bien su trabajo, está vigilando lo que le pasa a su hijo, le está educando en valores y no valida nunca la violencia... Ese niño no va a ser nunca un agresor. La base fundamental desde el origen son los padres del agresor. Muchas veces son responsables, quizá no culpables, pero sí responsables.

Otra de tus grandes defensas en redes es la de la Formación Profesional Básica. ¿Qué les dices a las personas que la menosprecian?

Me gusta decir que la formación profesional básica es la sala de urgencias del sistema educativo. Cuando a un hospital llega un paciente de urgencia no se le deja para el final, se le trata con prioridad porque es quien más te necesita. Si un alumno llega a formación profesional básica es porque el sistema, su familia o su entorno no han sabido gestionar su situación. No hay más, algo ha fallado ahí para que llegue a esta situación. Si nosotros encima denigramos más su situación, lo que estamos haciendo es generar un delincuente en potencia... Alguien que no va a tener un futuro. Nosotros debemos reivindicar la formación profesional básica porque es donde tenemos la última oportunidad de recuperar a estos chicos.

Y lo mejor es que sí recuperamos a estos chicos en muchos casos. Les damos una oportunidad y para muchos es un empuje para empezar a engancharse a un sistema educativo del que se habían desentendido. Te sorprendería ver la cantidad de personas que cuando terminan la formación profesional básica, de repente les apetece hacer un ciclo formativo de grado medio. Gente que en el barrio en el que vivía y con la trayectoria que llevaba, su única salida profesional iba a ser vender droga. 

Yo tengo la suerte de conocer a alumnos a los que les di clase en formación profesional básica y que ahora están en la universidad... Sufriéndolo, claro. Llevan una mochila muy grande detrás y evidentemente lo pasarán muy mal. No sé si lo conseguirá o no, pero esa persona hoy tiene un trabajo y es un individuo productivo para la sociedad. Son unos chicos muy válidos y el problema no está en ellos. Si tú les das la atención que necesitan, salen de un camino que tenían super marcado. Seamos nosotros el apoyo que estos chavales necesitan.

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