ENTREVISTA A VERÓNIKA ARAUZO

Las putas no existen, según la ley

Verónika Arauzo comenzó a trabajar como prostituta, con 14 años, por voluntad propia, y porque siendo menor y transexual la sociedad tampoco le brindaba otra alternativa.

Las putas no existen, según la ley
Verónika Arauzo
Verónika Arauzo

En 1989 se va de casa e inicia su carrera en la calle Rubén Dario de Madrid. Desde entonces no ha parado de luchar contra la explotación. Como sujeto político y activista transfeminista lleva más de 30 años defendiendo los derechos de las mujeres y su autogestión. Combatiendo el patriarcado, el proxenetismo y la violencia machista.

Su batalla está, ahora, en transformar la a-legalidad de este colectivo ancestral y dotarlo de derechos laborales, así como regular la autogestión del trabajo sexual. “Trabajar por cuenta ajena, cuando hablamos de servicios sexuales, es explotación, no trabajo sexual y está tipificado como delito”, asegura. Ya han logrado constituirse como sector sindical, dentro de la Intersindical Alternativa de Catalunya. Se llaman Unión Sindical de Trabajadoras del Sexo (USTS) y piden que se sumen más sindicatos al reconocimiento y regulación de este tipo de trabajo autónomo o cooperativista, para así poder incluirlo dentro del derecho laboral.

P- ¿Qué es, para ti, prostituirse?

Prostituirse es toda acción que genera un beneficio económico para el individuo, a cambio de una acción retribuida, ya sea en especies o en dinero. Desde la perspectiva del trabajo sexual, para mi, prostituirme, es toda acción, que yo genero, erótica o sexual explícita, para obtener un usufructo económico en beneficio mio.

El que trabaja en una oficina, para una multinacional, está prostituyendo su cerebro a cambio de dar beneficios a una empresa. Una persona que trabaje limpiando una calle, está prostituyendo su cuerpo a cambio del beneficio a otra empresa… Pero todos ellos son motores que generan economía.

P- ¿Qué diferencia hay entre el trabajo sexual y la explotación sexual?

Para mí, lo que hay que diferenciar, en este aspecto, es la explotación por cuenta ajena de la auto-explotación. La Unión Sindical de Trabajadoras Sexuales proponemos generar un sistema de autogestión, para trabajar en el sexo por cuenta propia y que esté reconocido legalmente.

Consideramos que, como toda empresa, existen ramas y sectores sociales donde hay explotación por cuenta ajena. Pero, en este caso, creemos que la legalización de este tipo de explotación, aparte de estar tipificada como delito, si se regulariza, y se busca crear una legislación para dotar de derechos a los que trabajan por cuenta ajena, favorecería la explotación sexual y el proxenetismo.

P- ¿Qué tipo de funcionamiento económico proponéis?

Nosotras queremos dotar de derechos laborales, sociales y de ciudadanía a las personas que trabajen de forma autónoma, o bien a través de cooperativas de [email protected], bajo un contrato mercantil. Para, así, poder acceder también a empresas o personas que se dediquen a gestionar otros aspectos de este trabajo como son la publicidad, la limpieza u otras empresas. Hay que regular la relación económica, laboral y social para equiparar a quien ejerce el trabajo sexual con quien le facilita la estructura.

P- ¿Qué funciones tiene el trabajo sexual?

Desde nuestra perspectiva, sirve como motor de economía y como sistema de emancipación en una realidad laboral y social denigrada y prostituida. Una sociedad tan sumamente explotada, que el sueldo base estipulado es de 800 euros y supone dejar tu tiempo de vida para conseguir ese dinero. Nuestro trabajo realmente es muy simple. [email protected] damos un servicio social a un montón de gente con dificultad para interrelacionarse: ya sea motriz, fisiológica, moral o de tiempo. En la situación social y la hegemonía patriarcal en la que vivimos los consumidores, mayoritariamente, son hombres. Significa ganar tiempo de vida a cambio de tu trabajo.

P- ¿Qué papel tienen las redes sociales y las apps de contactos en el consumo de sexo?

El hecho de no tener tiempo de conocer, compartir o flirtear antes de una relación sexual o afectiva es otro factor importante. La gente no tiene tiempo y la sociedad está construyendo un sistema fast-food para todo. Esto significa un consumo de sexo inmediato, como significó en su época el paso del consumo de la comida tradicional a la fast food. Y hoy dia la mayoría de la gente come fast food, hasta la pasta que compramos en el supermercado lo es. El sexo no se libra de esto y el hecho de no tener tiempo hace que mucha gente opte por obtener un servicio pactado sexual, previamente, con quien lo ejerce, ya sea hombre, mujer, travesti, alguien en silla de ruedas, punky.. Da igual

Mi trayectoria empieza en 1989 en la calle, en esa época aparte de existir los primeros ladrillos de teléfono móvil no existían todas las app que ofrecen sexo gratuito, ni las de sexo comercial.

Sí que puedo comentar toda una evolución en este aspecto, antes nuestras vías de contacto eran a través de prensa, o los chats televisivos, luego la calle y nada más. Ahora la tecnología está cambiando el modo de percibir la sociedad y el trabajo sexual. Hay una cantidad de elementos nuevos que están surgiendo como es todo lo erótico: salón erótico, webs, pornografía de acceso directo… Ya no es en VHS o en CD… Antes había espectáculos de sexo directo en algunos clubes, pero ahora los sujetos pueden interactuar.. Todo lo que antes era de puertas para adentro internet lo ha sacado de puertas para afuera.

P- ¿Qué diferencia hay entre el trabajo sexual y toda esta oferta de sexo en Internet?

Consideramos que el trabajo sexual es todo aquel ejercicio que su finalidad sea una creación sexual erótica, o de ejercicio directo, para el consumo directo o audiovisual o erótico. La diferencia es que en un caso se hace por morbo, o por otros motivos, pero no hay una retribución. En el trabajo sexual hay una retribución y una intención de tenerla, por eso necesita estar regulado. Ahora mismo es alegal, está en el limbo. Sin embargo, El Estado ha permitido la legalización y la fiscalización de nuestro trabajo, a través de la dotación de licencias de clubes. Es legal toda la estructura para que la trabajadora cree el momento de mediación del acto con el cliente. El club recrea un ambiente lúdico para que la profesional pueda hablar con el cliente. Pero la profesional no existe, dentro de la legalidad.

P- ¿Y cómo se puede regular este tipo de contactos pactados?

Primero hay que reconocer que existimos. Por eso, desde la USTS consideramos que [email protected] los trabajadores sexuales deben pertenecer a otros sectores sociales, así que nos hemos conformado como sector dentro de un sindicato. Para que se nos reconozca como fuerza de trabajo, La Unión Sindical de Trabajadoras del Sexo nace como un sector laboral más dentro de la Intersindical Alternativa Catalana. Es la diferencia que tenemos con OTRAS, que es un sindicato solo gremial. Aparte hay otros colectivos sociales ya sean trans, federación estatal de LGTBIQ, cualquier colectivo transfeminista y muchos colectivos feministas, que también apoyan nuestro trabajo.

P- ¿Qué piensas de los colectivos que creen que vuestro trabajo es parte del sistema patriarcal?

Ya sea en fast-food, ya sea en glamour [email protected], [email protected], ejercemos un acto sexual, que es mucho más que el sexo explícito. Recreamos fantasías sexuales, variables de mil maneras, desde “ábrete de piernas” hasta “házmelo todo”, “enamórame”, “hazme sentir deseo, ser un sujeto deseable… plena persona deseable”. Esto es importante para la gente que tiene diversidad cognitiva o física, que socialmente están cosificados y considerados como sujetos concebidos sin derecho a tener el mismo deseo que puede tener cualquiera, a pedirlo y reclamarlo. De la misma manera que la mujer, para muchos sectores, está conceptuada como un sujeto asexuado, sin deseo y sin derecho a tenerlo, a crearlo y mucho menos que sea retribuido.

P- ¿Cómo enfocáis las posturas feministas abolicionistas?

Hay que diferenciar entre las abolicionistas radicales y las abolicionistas moderadas. Las moderadas son compañeras. Luchan por el derecho de la mujer y conciben, bajo el constructo que se ha hecho patriarcal, que el trabajo sexual, siempre y cuando no sea por cuenta propia, es una vejación a la mujer. Para mí son personas igual de respetables que las que estamos luchando por los derechos de las trabajadoras sexuales.

Con respecto a las abolicionistas radicales, que atentan directamente incluso contra las que ejercemos por voluntad propia, no son válidas. El sector radical, que viene de las extremistas, que tienen una mentalidad sufragista, para mí no son respetables. Vienen de una mentalidad sufragista en la que se luchaba por los derechos de una clase media alta, conservadora y blanca, con una finalidad muy moralista. Las abolicionistas radicales luchan por el control del cuerpo como fuerza económica.

Para mí, el feminismo que tiene sentido es el interracial, también el de principios de los 80 que incluye a las lesbianas dentro del movimiento feminista, el que, a finales delos 80, incluye a las personas trans. El feminismo es un movimiento político que lucha por la igualdad y que está en plena evolución. Y, de momento, no todo el movimiento feminista incluye a la trabajadora sexual como una igual.

P- ¿En qué consiste el transfeminismo y el movimiento Queer?

El movimiento transfeminista surge dentro del inconformismo con el movimiento feminista, dentro de esa rama radical, que está posicionada en estructuras de poder y que dictamina qué es lícito y qué no es lícito para el feminismo. Es un movimiento social que incluye cuestiones que van más allá de la identidad sexual. Empieza a integrar a [email protected] los trabajadores del sexo, a la gente con diversidad funcional, a todas las variantes sexuales e interraciales. El transfeminismo es una respuesta social a esa filosofía caduca, que se ha ido perdiendo con el tiempo de lo que nos vendieron que era el feminismo. Nace, siempre, desde una perspectiva de lo que significa el Queer. Es una reacción a los estereotipos que han sido absorbidos por el sistema. Y que están normativizados e integrados en los paradigmas del sistema como un espejo.

Jornadas sobre ”Derechos y Auto-organización del trabajo sexual”

A lo largo de esta semana Unión Sindical de Trabajo Sexual se reunirá en Zaragoza y Huesca. El 12 de Diciembre, en el Centro de Historias de Zaragoza habrá una mesa redonda sobre “Derechos y auto-organización de las Trabajadoras Sexuales” a la que, además de Verónika, como representante de USTS, asistirán Marijose B Márquez, del Colectivo de prostitutas de Sevilla, Conxa Borrell del sindicato OTRAS y Rocío Durán, redactora de Arainfo, será la moderadora.

El jueves 13 de diciembre, en el CSO Las Pikarazas de Huesca, habrá “Tarde de putas” y coloquio bajo el marco de “La prostituta como sujeto político. Repensándose el trabajo sexual”, en el que, además, se proyectará el documental REDTRASEX “El día en que los tacones se organizaron”.

Y el viernes 14 de diciembre, Arauzo junto a C.A.M.P.A (Colectivo de apoyo a presas en Aragón) habrá “Noche de putas”, coloquio y proyección del film, en el CSO La Revuelta de Zaragoza.

Comentarios
Las putas no existen, según la ley