La pintora de los comercios de Los Mallos

“A veces no puedes, pero hay gente que te ayuda”: Engri Peral

Engracia Peral nació en Suíza en 1963, aunque con apenas 11 meses llegó a A Coruña. Aquí ha pasado toda su vida y desde hace más de diez años es una vecina del barrio de Los Mallos.
“A veces no puedes, pero hay gente que te ayuda”: Engri Peral
Engri Peral
Engri Peral

Engri comenzó a pintar desde muy joven, fue aprendiendo más y más de manera autodidacta y gran parte de su vida la dedicó a la restauración de muebles y obras de arte. Por eso su vida siempre ha estado íntimamente relacionada con una faceta artística que ahora mismo, ha conseguido emocionar a muchas personas y llenarlas de esperanza.

Hace un tiempo comenzó a escucharse entre nuestras calles el nombre de Engri. Mejor dicho se empezó a oír aquello de “la pintora” que está retratando los comercios del barrio. Todo comenzó como un pequeño gesto de buen corazón y poco a poco se ha convertido en una ola de optimismo, de ganas y de sonrisas agradecidas.

¿Cómo surgió la idea de pintar los comercios del barrio?

Yo iba paseando con mi perrita y veía las caras de la gente tan tristes. Veía los comercios vacíos, a la gente en las colas con miedo… Y dije: “Les voy a hacer un dibujito. Al menos así les alegro el día, aunque sea una chorrada.” Y así empecé y ya llevo 30.

¿Cómo empezó tu relación con el arte?

Yo no estudié dibujo, pero trabajé durante muchos años en un taller de restauración. Cuando dejé el taller, monté el mío, pero no me fue muy bien y tuve que cerrar. Restauré un montón de cosas… bancos, imágenes, lámparas, vidrieras…

Pintar pinto desde pequeña… Me gusta dibujar, me relaja mucho.

¿Crees que el arte puede ayudar a las personas?

Yo lo veo cuando les llevo el dibujo de su tienda. Hay gente que incluso se puso a llorar porque llevan tanto tiempo luchando por su negocio… No sé, a la gente le gusta que les pintes algo suyo: algo que ellos montaron con cariño y lo pasaron muy mal con el negocio ahora con la pandemia, pensaron que tenían que cerrar. Da mucha pena eso. Yo creo que esa gente lo que necesita es que les animes para seguir un poquito.

¿Y a ti? ¿Cómo te ayuda pintar?

A mí me relaja muchísimo pintar. Llevarles los dibujos y ver sus caras es una satisfacción bárbara. A mí me encanta verles las caras. Después paso por los comercios y los veo enmarcados y me hace mucha ilusión. También es una manera de conocer a la gente, a los comercios.

¿Qué crees que es lo mejor del barrio de Los Mallos?

A mí me encanta la gente de Los Mallos… Es que es un barrio. Hay un espíritu de barrio, de compañerismo de la gente trabajadora… A mí me gusta mucho.

Resulta muy bonito que una decisión tuya haya desembocado en todo este movimiento de ilusión. ¿No?

Es que todo es empezar. Si te molestas un poquito, solo un poquito, la satisfacción personal es enorme. Si tu das un poquito, te devuelven veintemil más. Mira, yo lo pasé muy mal. Me quedé viuda muy joven con tres hijos y tuve que salir adelante y aveces no puedes, pero hay gente que te ayuda. Cuando hay alguien que te ayuda tú tienes que devolver eso también. Cuando ves gente que lo está pasando mal pues hay que tener un poquito de corazón.

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