Xentes da Agra

“Hay que amar el camino”: Yin Yang Duo

Fernanda hace 12 años que llegó a España desde Chile. Comenzó a cantar con 10 años. Al principio de sus andaduras gallegas trabajaba cantando en orquestas, para bodas y comuniones, pero la inestabilidad del empleo la obligó a dejar la música.
“Hay que amar el camino”: Yin Yang Duo
artistas callejeros 02
Fernanda y César, en la calle Barcelona

Desde entonces se dedicó a la cocina. De pronto, sin que nada lo hubiera presagiado, una pandemia irrumpió en su vida dándole la vuelta y colocándola de nuevo en la casilla de salida. Volvió a ilusionarse con la música. Para entonces se había mudado a la capital y buscaba músicos con los que tocar en vivo. Un amigo, que no sabía que estaba a punto de ejercer de certera celestina, le presentó a César. Este chico es un guitarrista que también había cruzado el Atlántico. En su caso procedente de Venezuela. A César la pandemia también le había dejado sin proyecto. Hasta ese momento trabajaba en una orquesta. En sus propias palabras: el destino les unió. Ahora son pareja y forman Yin Yang Duo. Las calles del Agra del Orzán les escuchan a menudo y los vecinos agradecen el color con el que su arte pinta las aceras a modo de notas musicales que se pierden a lo lejos. Dos sonrisas, mucha ilusión y las ganas de vivir su sueño son los broches de esta pareja de artistas callejeros.

¿Cómo se os ocurre empezar a tocar en la calle?

César: La pandemia me hizo quedarme sin trabajo bruscamente y después intentar incorporarse, en la situación en la que estamos, a un mercado laboral que también está afectado. Nos vemos en esa dificultad. Uno está pensando siempre en reinventarse, en innovar... En ver cómo uno puede crear una propuesta novedosa de subsistir. Surge entonces que Fernanda me contacta y hacemos clic. Tenemos la misma visión de cómo hacer arte y de hacer arte callejero muy bien y traer una propuesta definida e innovar en cuanto al estilo. Queremos que la gente se divierta, se entretenga, se pare... Queremos adaptarnos a todos los gustos. Tenemos un repertorio super variado.

Fernanda: Tenemos una propuesta que abarca muchos tipos de gentes, de gustos...

César: Es agradable que pase una persona mayor y te diga:”Esa canción me encanta.” Y al mismo tiempo que un joven se nos acerque llorando. Eso es lo bonito. Hay empatía. La gente se identifica con lo que estamos pasando.

Fernanda: Ahora que no hay música y es una de esas cosas que como ser humano nos llena y se ha cortado de golpe y llevamos tanto tiempo sin acceso. Es una de las cosas que nos agradecen: Poner música, algo de color a las calles... Alegría y olvidarnos un momento de las situaciones que están ocurriendo. Haces tu trabajo, pero también haces un aporte. Te pagan con una sonrisa, con un muchas gracias...

¿Cuándo comenzasteis con esta propuesta?

Fernanda: En octubre del año pasado. Uno de mis miedos era pensar qué recepción va a tener la gente y más bien era como que la gente lo necesitaba. Fue todo lo contrario a lo que yo pensaba que iba a ser.

Además de en el Agra ¿estáis en otros puntos de la ciudad?

César: Intentamos movernos porque tanto para nosotros como para la gente le viene bien un parón. Y eso que nosotros podemos tocar tres horas sin repetir una canción. Al final cada barrio tiene su vida interna y se repiten los rostros.

Fernanda: No queremos aburrir a nadie porque siempre que te dan a repetir algo acaba repitiendo... Así que tratamos de variar. También queremos movernos a otras ciudades, pero eso implica saber si necesitamos permisos o si nos pueden multar. 

¿Os sentís queridos por la gente en la calle?

César: Por lo general sí. No se le puede agradar a todo el mundo, pero en general han estado super implicados desde el principio.

Fernanda: Tenemos los que siempre te echan una moneda para contribuir... Eso es muy gratificante.

¿Os da para vivir?

Fernanda: Se me hace un poco cuesta arriba vivir de esto, pero me saca de apuros.

César: Intentamos hacer lo que nos gusta y seguir trabajando porque estamos muy afectados por la situación. Lo complejo es que no es constante, es inconstante. Puede ser que tú no puedas ir por el clima, ni podemos estar todas las horas en el mismo sitio porque nadie va a un concierto de 5 horas. Claro, si ganásemos una cantidad de dinero constante sí nos daría para vivir porque hay días muy buenos, pero puede haber días que no sean tan buenos. Nos ha ayudado, pero es nuestro último recurso.

¿Cómo proyectáis el futuro?

Fernanda: Estamos ensayando con la banda. Cuadró que César tenía una idea, yo tenía otra idea y se acabaron fusionando. Yo también estoy intentando hacer mis canciones como solista.

César: Yo se las estoy produciendo y ahí van saliendo los proyectos. Planteándonos que esta situación tendrá que terminar en algún momento y podremos volver a nuestro trabajo. La banda se llama Ritual y eso es un show con un repertorio muy amplio.

Fernanda: Esperamos poder salir de España. Y nosotros como dúo si funcionamos, ir a otras ciudades. Aquí nos va bien, pero a lo mejor en un sitio con más flujo de gente podríamos ampliar las posibilidades de ganar más dinero que también nos hace falta para comprar otro micro... Para seguir armándonos.

César: Hay que amar el camino. Hay que besar los pasos que vas dando.

¿Qué creéis que tenemos que hacer para construir un mundo más humano?

Fernanda: Yo llegué a la conclusión de que lo mejor es empezar individualmente por uno mismo. Empatizando primero por uno mismo. Eso es una de las cosas que fallan. Cuando no hay empatía con uno mismo y no hay amor con uno mismo, te cuesta conectar con otra persona o abrirte a otras ideas. No creo que haya una fórmula para todos igual. Cada uno tiene su propio camino y la base para esos caminos yo creo que es eso: el amor, la empatía y la compasión con nosotros mismos. Es lo que creo que hace falta para que haya ese entendimiento.

César: Hay que fomentar que no haya miedo a profundizar. No está mal pensar y profundizar en las cosas. Muchas veces el mundo tiende a ignorar la parte sentimental, los aspectos emocionales e irnos siempre a lo banal. Fomentar que no es malo pensar, profundizar. No es malo que una canción o un libro te conmueva. Hay que fomentar que la gente vea el arte y las cosas cotidianas con amor. Eso vemos que es interesante cuando tocamos en la calle y vemos que una persona, con todos sus problemas y situaciones, le tocas una fibra y se te acerca llorando a darte un billete. No hay que dejar de amar, de pensar y de conmoverse.

Para aquellos que quieran contrataros para algún evento ¿Dónde pueden contactaros?

César: En nuestras redes sociales: @cesarrub, @fehrjadi y @ritualbandshow

Comentarios
“Hay que amar el camino”: Yin Yang Duo