Enorme desilusión

No puedo por menos que manifestar mi enorme desilusión por el enésimo retraso de la ESTACIÓN INTERMODAL. Estamos cansados de ver proyectos, maquetas, que ciertamente a mi me ilusionan, pues para el barrio y para el comercio, sería un importantísimo impulso, tener un complejo estupendo, a nuestro lado, pero la última noticia es: AÚN NO.

Enorme desilusión
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En un artículo de hace unos días en La Voz, nos quejábamos del deterioro del barrio, de problemas que estamos sufriendo... Son hechos ciertos, como también es cierto que  el tramo de Ronda de Outeiro, se ha reparado y, sinceramente, la obra está siendo modélica. 

Comento esto, pues no comprendo que nos puedan decir que no representamos a nadie, y que por pedir mejoras ya somos de este o aquel partido. Como ciudadanos nos representamos a nosotros mismos y podemos opinar de lo común, pues interesarse por nuestro barrio, interesarse por las políticas urbanísticas y de convivencia, no tiene que ser algo “partidista”.

Pero es más, lo que no termino de entender es: “criticar a la persona”, no a las ideas, precisamente a la persona, si no es un cargo público (que pagamos entre todos), no tenemos ningún derecho a criticarla. Sí que podemos y debemos, argumentar las ideas que no nos gustan, pero desacreditar a la persona nunca da la razón. 

Estamos en una época, y lo digo con todo respeto, de enfrentamiento personal, de descalificación, "si no piensas como yo eres..." , "si criticas lo que hacen los míos es que eres de los otros

Mientras no seamos capaces de aportar ideas, mientras consumamos nuestro ingenio en desacreditar en vez de aportar, sólo conseguiremos fomentar el odio. Mientras sólo miremos por el espejo retrovisor, y no miremos adelante, nos daremos la gran bofetada. 

Es facilísimo decir lo que está mal hecho, lo que está mal dicho,  así nunca te confundes, sólo se confunde el que hace cosas, el que aporta sus ideas y su tiempo; para diseñar una casa hay que estudiar hay que pensar, para quemarla, para destruirla, cualquiera lo hace. 

Comprendiéndonos, respetándonos, seremos mucho más felices, dejaremos a nuestros hijos, nietos y bisnietos un mundo mejor; felicidad que, de corazón, deseo a todos, pues yo que he nacido en el 1939, me niego a mirar atrás, a no ser lo mucho bueno que hemos hecho juntos. 

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