ENTREVISTA AL ESCRITOR ANTONIO ARIAS MOSQUERA

Entre notas y sueños de un insumiso irreverente

Pasó casi 30 años componiendo melodías y tomando notas, de múltiples tamaños, que salían de sus manos en momentos de inspiración. El escritor coruñés, Antonio Arias Mosquera, entonces conocido como “Ton”, vivía rodeado de bohemia y confesiones de bar, tras la barra del antiguo Garufa, de Coruña.

Entre notas y sueños de un insumiso irreverente
El escritor Antonio Arias Mosquera en la librería Fiandón, Libros de vello, de Coruña
El escritor Antonio Arias Mosquera en la librería Fiandón, Libros de vello, de Coruña

En 2015, acaba esa aventura y abandona la noche. Se sumerge, de lleno, en ese enorme saco de papeles, en el que guardaba apuntadas todas sus ideas. En noviembre, de 2016, publica su primer libro “La Marca”. En paralelo, escribe el segundo “En el fondo del mal”. Una sicótica trama de novela negra, que sale en diciembre de 2017. Ya, en noviembre de 2019, suma colaboradores y con su estilo ya característico, presenta “El sueño del Elefante”. Una obra en la que, según el propio autor, “los nuevos se juntan con los de antaño y la cadena de hechos vuelve a sonar…”

Antonio Arias Mosquera continúa escribiendo, mientras desarrolla proyectos de arte, teatro y música inclusivos, en el marco del festival por la diversidad “DiversidArte”; de la mano de la asociación, sin ánimo de lucro, Poten100mos, de Coruña. Dos de los proyectos en los que participa “Metamorfosis” y “DiversimaCine” verán la luz en junio y en septiembre, respectivamente.

¿En qué momento decide ponerse a escribir?

Siempre escribí, desde mis primeras letras, con plastilina, en parvulitos. Es cierto que la música fue mi pasión y el dibujo. Ya en el Politécnico, tendría unos 13 años y una profesora me incentivó con la belleza de la poesía. Entonces, me empezaron a interesar las medidas de los poemas. Tengo una mente matemática e intuitiva. Fue un descubrimiento el de la literatura. Cuando me enseñaron las letras y los números, pensé que lo único que iban a hacer después era domarme. Así que lo dejé todo por la música.

¿Empezó a componer canciones?

Siempre compuse. En cuanto al tema artístico, tuve en cuenta ser independiente y descubrirme. Tenía esas ganas de conocimiento, de saber el porqué de las cosas. De adolescente, empecé haciendo relatos, tipo fábula, con su moralina. Sin saber bien lo que hacía. Normalmente, iban encaminados a la crítica social. Esa era mi motivación. Intentaba escribir algo más largo, pero no me salía. No tenía mi estilo. Todavía, me estaba buscando. Me quedaba mucho camino.

¿A qué se refiere con crítica social?

Yo fui al colegio postfranquista. Estábamos en los ochenta y la injusticia social era generalizada. Además estaba el tema de la mili y de esa mala educación, que tuvimos.

¿Se puede decir que se considera insumiso?

Totalmente, e irreverente. Tenía mucho que indagar. Seguí escribiendo hasta que la vida, el amor, salir, la familia y buscar trabajo me despistaron. No es que lo dejara, pero aparté un poco los relatos. De todas maneras, seguía teniendo ideas. Todas muy filosóficas. Mi mente se iba construyendo y, entonces, sintetizaba. Tenía que escribirlas. Sentía ese impulso como una cosa de fuerza mayor. Más que compulsión de escritor, era inspiración. Y me ponía a escribir ahí, en los papelitos. Los metía en el bolsillo, llegaba a casa y los apalancaba en cualquier lado. Así, tengo miles y miles de papelitos, de años y años.

Portadas de La marca, En el fondo del mal y El sueño del elefante

LA MARCA

¿Cuándo comienza su primer libro?

En 2015 me quedé en paro, dejé los bares y ahí fue donde todas mis inquietudes me dieron para encontrarme, también, y para perderme… Para encontrarse, hay que perderse.

Es entonces cuando escribe ese primer libro, muy de esencia, “La Marca”. ¿Por qué el título y por qué solo esos apuntes, de todo lo que tenía guardado?

La experiencia que tenía, eran todos esos papelitos con ideas, acumuladas en una idea grande. Decidí cogerlos. Empecé a buscar en esa bolsa gigante y salieron cosas juveniles. De ahí nace “La Marca”. No eran reflexiones nuevas. En aquel momento, lo vi necesario, con lo que estaba pasando en el mundo. La tendencia política en la que nace la distopía que tenemos. Creía que esto iba a pasar y, de hecho, entramos de lleno. El tema del Gran hermano, los móviles, etc. Estábamos en un momento delicado, la primavera árabe, el apogeo de Isis…

¿Podría explicar de qué trata?

La Marca es varias cosas. Habla sobre el control de la población. También, sobre lo que llevas dentro, cómo sientes esa marca que llevas. Incluso, cómo se intenta identificar siempre al individuo, o a todos, enmarcados en un sitio o en otro. También por lo que marca el machismo, la conducta social. Fui sacando unos puntos, para hacer un libro un poco redondo, tirar del hilito y hacer reflexionar. Me parecía oportuno. Siempre hay que volver a decir las cosas. A la velocidad que va esto, en un momento dado, estamos con una bota en la cara y ni siquiera nos hemos enterado de cómo hemos llegado ahí.

¿Es una llamada a que la gente se pare a pensar en lo que están haciendo y las consecuencias sobre lo que está pasando?

Sí, centrarse. Esto va con una velocidad vertiginosa. Hay que reflexionar qué eres, de dónde vienes y no solo a dónde te lleva, o a dónde vamos, o en qué autobús vas subido. Bájate del bus y ve caminando.

¿A qué se refiere con la frase “El tiempo no existe, nosotros sí”, que sale como una constante en sus obras?

Significa varias cosas. Estas frases son para que cada uno piense qué es para él. Para cada uno es una cosa diferente. Va de “no te centres en el tiempo de las cosas, porque va a dar igual”. Lo que importa es que nosotros estamos aquí y ahora. No hay duda de que nosotros sí estamos. El tiempo da igual. Ahora es el tiempo, luego es una enfermedad y luego que no tengo dinero. Centrémonos en que nosotros estamos aquí. Lo demás, da un poco igual. También, se puede tomar literalmente.

EN EL FONDO DEL MAL

En diciembre de 2017 sale el siguiente, esta vez novela negra “En el fondo del Mal”…

Salió justo al año. Pero los hice a la vez. Fui escribiendo los dos paralelamente. Es una novela y un poco más amplia. Una cosa que me ocurrió siempre al escribir, es que tengo varias vertientes filosóficas de las cosas y otras más de relatos. Es una novela con más acción. Luego, también está la parte poética.

¿Por qué mezcla prosa poética, prosa y poesía?

Intento aunar todo eso. Más que nada, por no pelearme conmigo mismo. Y creo que lo estoy logrando. Estoy muy a gusto con mi estilo. Me siento muy libre al escribir. No tengo trabas. A veces, puede ser que no sea muy convencional, o muy entendible. Con los años y con la música aprendí, haciendo canciones, que la música es libre. La principal traba, en cuanto al condicionamiento, la vas a tener tú, no los demás.

¿Qué tienen sus libros de autobiográficos?

Todo. Todos mis libros lo son.

¿Existe un hilo conductor entre los tres libros?

Quizá el último, “El Sueño del elefante”, tiene más que ver con “La Marca”. Y “En el Fondo del mal”, es más tipo novela. “La Marca” son relatos cortos. Dije, voy a ver si en vez de cachitos puedo hacer una novela con argumento. Intenté quitarle mucha moralina, pulirla un poco. Y en “El Sueño del elefante”, aunque sí es un relato que tiene un protagonista, vuelvo a los mini-relatos. Que es como más cómodo me siento. Sin la tensión de ceñirme a un trama.

¿”En el fondo del mal”, qué es lo que quería contar con esta historia?

Quería sacar el tema de la picaresca y de cosas oscuras. Yo escribo de una manera, sin saber a dónde voy. No tengo un final hecho y aunque lo haga, no lo voy a seguir.

Antonio Arias

¿A la hora de afrontar una hoja en blanco, escribe lo que le va viniendo?

Sí, bueno, tengo mi método. Ante una hoja en blanco, empiezo a escribir. Si al cabo de unos días veo que no me gusta, cojo, lo dejo y a otra cosa. Lo importante, creo, es no trabarte con “quiero conseguir esto y no lo doy hecho”. Sin presión. Si quieres que fluya, va a ser mejor liberarte de ella.

¿Pide consejos o críticas a alguien, antes de publicar?

Sí, claro. Pero yo ya hago lo que quiero. No busco una aceptación. Sí es cierto que hay gente que me dice, “esto no lo metas”, o “no hables tanto de drogas”. Y, claro, lo tengo en cuenta, pero sin que me condicione. En cuanto al estilo, ahí no dejo que nadie me meta mano. Me ha costado mucho conseguirlo, como para que alguien me pierda.

EL SUEÑO DEL ELEFANTE

¿“El sueño del elefante” tiene conexión con la importancia de los sueños sobre la realidad de Don Bosco?

No, no me basé, para nada, en eso. Pero tiene relación. Sí que el sueño y el elefante también están en el cuadro de Dalí, sobre el mismo tema. Tiene que ver, en cuanto que hablamos de las representaciones oníricas ligadas a la realidad. También se habla de ajedrez y el elefante es un alfil. Siempre soy un poco ambiguo, como en “La Marca”, es lo que pretendo, que diga las cosas y que cada uno le encuentre su aposento donde esté cómodo.

¿Hace una especie de llamamiento a la esperanza, deja abiertas todas las puertas para que la gente tome un respiro?

Está claro, siempre estamos a tiempo de encontrarla. Es algo positivo. Por el tema trágico y de humor negro en el que muevo, pensé “voy a darle luz, a este libro”. Que el tipo no entre en cosas retorcidas. Quise darle un carácter optimista. Por eso es el sueño. Son deseos, sino sería una pesadilla.

¿Habla mucho de “Los héroes dormidos”, se refiere a la novela de Victor Sarasola?

No. Es un libro que no existe. Un libro que está dentro del libro. Son citas mías. Es “De los héroes dormidos”. Creo que dice mucho ese título. La capacidad que tenemos, en dónde estamos y la que podíamos tener. Es como el león o el dragón dormido ¿no? Bueno, que hay que espabilar. El resto del libro está un poco relacionado con ese título. Me gusta esa relación, me parece divertida. Que la gente piense: ¿qué es esto “De los héroes dormidos”?

¿Por qué escribe las notas de las canciones, junto al texto?

Porque creo que hay músicos que lo pueden leer. Quiero que las puedan entender e interpretar.

¿Las ilustraciones de los dos últimos libros las hace Álvaro Dorda?

Sí. La que estuvo desde el principio conmigo fue Patricia Souto. De lo mejorcito que hay aquí, en Coruña. No tiene pelos en la lengua. Escribe en plan surrealista. Su creatividad dibujando es increíble. Ella hizo, también, las ilustraciones de “La Marca”. La fotografía y el diseño de cubierta es de Gimena Berenguer.

¿Qué proyectos literarios tiene?

De momento, estoy con la saga de “En el Fondo del Mal”. Quiero darle a algunos personajes una historia protagonista: al muerto, Antón Rivas y a la chica, también, desde el punto de vista femenino. Es algo que quiero indagar, me parece muy interesante. “La Marca” es juvenil, “En el fondo del mal” novela negra y “El sueño del elefante” de amor. Ahora estoy, además, con un proyecto, que me apetece mucho. Tiene que ver con el mundo sexual, sin estereotipos. Va a ser cachondo, creo, muy de humor.

Estas obras se pueden adquirir on-line:

https://www.letrame.com/author-book/antonio-arias-mosquera/

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