Recalculando la atención geoestratégica

Países en desarrollo es el nombre con que los expertos designan a los países arrollados por el desarrollo ajeno (Eduardo Galeano)

El tábano economista

El dron estadounidense General Atomics lanzó dos misiles R9-X al balcón de una casa en Kabul matando a Al-Zawahiri, el invisible líder de Al-Qaeda, quien había tomado las riendas tras el asesinato de Osama bin Laden. El vehículo aéreo no tripulado despegó de una base estadounidense en el Golfo Pérsico, según Pepe Escobar, atravesó el mar Arábigo, sobrevoló Baluchistán para ingresar a Afganistán desde el sur, para lo cual tuvo que sobrevolar el espacio aéreo pakistaní. ¿Para que este detalle geográfico? Porque para ejecutar el asesinato se tuvo que arreglar tanto con afganos como con paquistaníes.

Coincidencia o no, tres días después de la muerte del líder de Al-Qaeda, Afganistán recibido 40 millones de dólares en efectivo como ayuda humanitaria, según el comunicado el Banco Da Afganistán (DAB). Por su parte, el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Pakistán, el general Qamar Javed Bajwa, al parecer negoció para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) liberara un préstamo crucial sin el cual Pakistán incumpliría con su deuda externa. Una semana antes del atentando, Pakistán llegó a un acuerdo con el FMI para la reactivación de un paquete de rescate multimillonario. Sin embargo, el acuerdo está sujeto a la aprobación del directorio de la entidad crediticia, que se reunirá a fines de agosto. Se espera que Islamabad obtenga alrededor de U$S 4.200 millones bajo el programa de préstamos, con la muerte confirmada de Al-Zawahiri, comenzando con un tramo inicial de alrededor de U$S1.200 millones.

En este embrollo asiático, Moscú dio la patada inicial para que un grupo de actores del Sur Global esté cambiando ante nuestros ojos la dinámica mundial. Los actores clave del futuro toman forma en la Ruta de la Seda, en la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), Unión Económica Euroasiática (EAEU), y en los BRICS, a todos ellos se le coló Turquía.

Veamos un poco este nuevo juego de las dos partes, Occidente y sus sanciones y las respuestas de la emergente economía de Asia Central. Rusia tiene una gran necesidad de abrir canales comerciales y económicos para mitigar el aluvión de sanciones de Occidente, mientras que, del lado de Turquía, es de máxima prioridad generar lastre para que su economía salga de su crisis. Una hoja de ruta para eludir las sanciones americanas y europeas, encontrando rutas comerciales fuera de los canales occidentales, tendrían un resultado de «ganar-ganar», y eso lo entendieron en toda Asia.

Navegan en el mismo barco, sin estar sujetos a las sanciones occidentales, Rusia sabe que la relación con Turquía es clave, ya que es un país de la OTAN, miembro de la Unión Europea y una potencia del mar Negro. Mientras que Turquía le compra a Rusia más del 25% del petróleo y el 45% del gas natural, la planta de energía nuclear Akkuyu, de U$S 20 mil millones, que la Corporación Estatal de Energía Atómica Rosatom, empresa pública rusa, completará en el año 2023, suministrará el 10% de las necesidades energéticas turcas.

Ankara, por su parte, desafiando toda lógica de la OTAN, así como las sanciones de Washington, decidió comprar el sistema ruso de defensa antimisiles S-400. En junio se firmó un acuerdo de cuatro vías para permitir el paso seguro de las exportaciones de cereales ucranianos por el mar Negro; signado por funcionarios rusos, ucranianos, turcos y de la ONU, promovido por Turquía. El acuerdo descongelaría la exportación de 20 millones de toneladas de cereales de la cosecha del año anterior, por un valor de unos 10.000 millones de dólares, según el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.

Erdogan reveló con posterioridad a la reunión en Sochi con Putin que el comercio bilateral con Rusia ahora se realizará parcialmente en rublos y liras, en lugar de dólares. Además, informó que cinco bancos turcos se están preparando para trabajar con el sistema de tarjetas de crédito ruso Mir (sistema de pago nacional, establecido por el Banco Central de Rusia) lo que facilitará que los ciudadanos de este país, especialmente los turistas, gasten dinero en Turquía.

Hay una gran cantidad de dinero ruso circulando en el mundo, gran parte de los fondos se encuentran en los Emiratos Árabes Unidos, dada la ventaja que ofrece Dubái como uno de los centros de comercio y tecnología financiera del mundo. Claramente, las empresas rusas prefieren Turquía, que está geográficamente cerca tanto de Rusia como de Europa (en términos de producción y oportunidades de exportación) y que tiene un sólido historial de resistencia a las posibles presiones de los EE.UU.

La cumbre del próximo mes de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Samarcanda, Uzbekistán, el antiguo centro comercial de la Ruta de la Seda, podría proporcionar un eje para rutas alternativas. La OCS, que agrupa a China, Rusia, India, Pakistán, Kirguistán, Uzbekistán, Kazajstán y Tayikistán, seguramente sentará las bases para una expansión en el Medio Oriente, así como un acuerdo sobre la construcción de un ferrocarril crucial en Asia Central. La cumbre también dará la bienvenida a Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Bahréin y las Maldivas como socios de diálogo y a Azerbaiyán y Armenia como observadores. Los Emiratos Árabes Unidos también han expresado recientemente su interés en asociarse al grupo.

Los funcionarios de Kirguistán creen que los líderes de la nación de Asia Central y China firmarán un acuerdo en la cumbre para construir un ferrocarril China-Kirguistán-Uzbekistán de 523 kilómetros que ha estado en el tablero de diseño durante 25 años. El ferrocarril uniría los tres países con Turquía, Irán y Europa Central y Oriental. Uzbekistán ha buscado formalmente el apoyo de Pakistán para acceder al Acuerdo Cuadrilateral de Tráfico en Tránsito (QTTA). El proyecto vial está relacionado con el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC, por sus siglas en inglés), que tiene como objetivo proporcionar acceso a China y Asia Central a los puertos pakistaníes, y específicamente al puerto de Gwadar y Karachi, como se ve en el mapa.

Beijing obtuvo, de facto, la aprobación total de Moscú para invertir en Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán y Armenia, todos miembros de la Unión Económica Euroasiática. Rusia y China están discutiendo una futura moneda o canasta de monedas que eviten el dólar estadounidense, así como, al parecer, los propios BRIC terminaran creando, si Lula llega a la presidencia de Brasil.

El análisis aborda el hecho de que la guerra de Ucrania bien puede terminar dentro de unos años, pero a menos que el liderazgo de Rusia cambie fundamentalmente, la crisis energética desencadenada continuará. Los problemas dejaron de ser una advertencia para Europa, menos aún para Alemania, y su energía, no solo por las facturas del gas que sus ciudadanos y empresarios deben abonar, sino por el nuevo impuesto al gas y las desavenencias con el suministro.

La Directora de la Asociación Federal de Consumidores, y exsenadora verde de Asuntos Económicos en Berlín, Ramona Pop, se pronunció contra el impuesto. “Ciertamente es correcto salvar a las empresas que están en problemas«, “pero no puede ser el caso que las personas que aún no saben cómo pagar sus facturas de gas estén ayudando a las empresas a asegurar sus ganancias”. Se conoció el listado de las empresas que se van a ser apoyadas con el recargo de gas y resultó que incluye a las han aumentado sus miles de millones de ganancias, como el grupo energético austriaco OMV, lo cual provocó el comienzo de un revuelo de consumidores.

Como si esto fuera poco, el capitalismo verde parece desencadenar un desastre, entre sus políticas y los horrores del Banco Central Europeo, que no sube las tasas de interés favoreciendo al dólar, aduciendo que no quiere arrastrar a UE a la recesión, lo que deprecia al euro y vuelve más cara la energía, ruta directa a la recesión. El 95% de la gasolina y el diésel en Berlín y Brandeburgo provienen de la refinería PCK en Schwedt, que depende en gran medida del petróleo ruso del oleoducto Druzhba. El oleoducto ruso se extiende a través de Bielorrusia y Polonia y termina en Schwedt. El petróleo se procesa principalmente en Schwedt, en productos como gasolina, diésel y combustible para calefacción. Los polacos, por donde pasa el oleoducto, dicen que no abastecerán de petróleo a la planta alemana mientras siga siendo propiedad de la Rosneft rusa.

Mientras Eurasia desafía al dólar y abre una opción diferente al mundo guiado por reglas americanas, intentando por todos los medios realizar acuerdos con monedas propias, en la Argentina mandan las internas y el ajuste del ajuste anterior al primer ajuste. Sin la más mínima idea de desarrollo local o integración regional, el continuismo macrista sigue primando en la política. Mientras la “guerra judicial”(lawfare) persigue a la vicepresidenta, gracias a la ausencia de medidas de este gobierno, como hizo en Brasil el partido judicial, sin importarle las leyes, para proscribir y encarcelar a Lula, el ejecutivo argentino también las omite, con tal de cumplir con el FMI.

Desesperados por satisfacer lo acordado en cuanto a la reducción del déficit fiscal, el gobierno se empeña en recortar subsidios, que no son más que impuestos pagados por ciudadanía y destinados por el gobierno, en este caso a solventar las ganancias empresarias de energía a través de subsidios, que de recortarse pasan a la factura del usuario del servicio. Lo llamativo es que lo hace desconociendo el aumento planificado con anterioridad, de hecho, por el Decreto Nº 332 de junio de 2022, o sea, hace menos de dos meses.

No se explica adecuadamente, ni se conoce, la formación de los precios mayoristas del gas natural y de la energía eléctrica, pero se sabe que hay que aumentarlas. La guerra es el gran pretexto, pero de 2015 a 2019 las tarifas de luz y gas en el ámbito del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), aumentaron entre 3.800% y 5.500% en energía eléctricaen el caso del gas; en el mismo periodo, 2015 a 2019 la media rondó 1.900%. Esto quiere decir que en forma acumulada la luz aumentó 205% todos los años y el gas 140% acumula. Si tomáramos 7 años, para no incluir 2022 año de la guerra, 2015-2021, tendríamos aumentos anuales acumulado de 105% y 125% en luz y 87%% para el gas. ¿Eran necesarios antes de la guerra semejantes aumentos, sin auditar el cumplimiento de la inversión de las empresas ni su tasa de ganancia? No creo que exista país en el mundo con tales incrementos.

En 2022 las tarifas ya han subido un 42%, pero el Decreto Nº332/2022 establecía que los sectores medios no sufrirían nuevos ajustes, teniendo en cuenta la aplicación del Coeficiente de Variación Salarial (CVS) de 2022, que indica que el monto total de aumentos se ubicaba en el 80% de ese índice. Los dos aumentos producidos en el primer semestre de 2022 totalizaron un promedio del 42%, que era el porcentaje tope por la aplicación de ese índice. En el mes de mayo fue la última audiencia pública que avala el aumento; la segmentación carece de tal procedimiento. Pero los dueños de la energía se encontraban en segunda fila en la asunción del nuevo ministro de economía. Nada explica el atropello, que no sea cumplir con el FMI o mantener las ganancias de las energéticas amigas.

En el mismo sentido, y cuando la oficina de presupuesto del Congreso mostró la ejecución presupuestaria de julio, congeló a todo el mundo al evidenciar un considerable ajuste fiscal. Esto sin contar el monumental ajuste de agosto, que, sobre el ajuste anterior, realizó el nuevo ministro, mismo que puede verse en la gráfica siguiente. La carrera por presentar un déficit fiscal menor y mostrar señales tranquilizadoras al establishment es tan atroz que, para completar el equipo económico, se trajeron los siguientes nombres.

Daniel Marx, quien fue director del Banco Central de la República Argentina entre 1987 y 1988, representante Financiero Especial y Jefe Negociador de la deuda externa argentina de 1989 a 1993, generando la hiperinflación. Durante la presidencia de Fernando de la Rúa (1999-2001) fue secretario de Finanzas, llevó adelante la renegociación de la deuda a través del Plan Brady al principio de esa década, y luego, ya en el año 2000, fue el artífice del “blindaje”, un colchón de U$S 40.000 millones que no fue suficiente para salvar a la Convertibilidad y hundió al país.

Para completar el cuadro, un neoclásico ortodoxo, y uno de los mayores detractores de la vicepresidenta, fue llevado como Secretario de Programación Económica del Palacio de Hacienda, Gabriel Rubinstein. Sin ahondar mayormente en sus múltiples desvaríos, valga mencionar uno de ellos. Los argentinos deberían depositar su dinero en bancos offshore para no dejarlo en el país. O sea, convertir a los bancos en extraterritoriales, como si fueran embajadas. Uno hasta podría pedir asilo en un banco…. Con esta gente a cargo, ¿qué puede salir mal?, nada a lo sumo, ¿pedirle un nuevo préstamo al FMI?

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