Bosque dos veciños

Crónica de un paseo por el parque natural Bosque dos Veciños

En 2009 el alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, inauguraba 180.000 metros cuadrados de parque natural habilitado. Así nació la historia más reciente del hoy conocido como Bosque dos Veciños.
Crónica de un paseo por el parque natural Bosque dos Veciños
Bosque dos veciños
Bosque dos veciños

Año tras año, el gobierno municipal de Oleiros, ha ido haciéndose con la propiedad de numerosas parcelas por los alrededores del antes llamado Parque Metropolitano. La idea era la de insertar en el centro del ayuntamiento, un enorme pulmón verde que fuese, además, una alternativa de ocio natural para los vecinos y vecinas. El proyecto pretende llegar a una extensión de 400.000 metros cuadrados en el futuro, limitando en un extremo con el arenal de Bastiagueiro y con la finca Lamastelle por el otro. 

El entorno sorprende a primera vista. Es cierto que estamos acostumbrados a que en Oleiros las zonas verdes sean un habitual, pero el Bosque dos Veciños te atrapa desde el primer momento. Es rotunda la sensación de haber llegado a la naturaleza que te embarga al acercarte a sus entradas. Los olores a tierra húmeda, a bosque profundo, te golpean ya al bajarte del coche en su aparcamiento. De pronto has cruzado la línea y todo lo que te rodea es verde, está limpio… Es vida. 

El paraje es tranquilo. El viento suave mece las ramas y las hojas de los carballos, robles, abedules y loureiros; dando lugar a melodías tranquilizadoras que armonizan con los cantos de los pájaros que revolotean de copa en copa. Mirlos, cuervos, arrendajos y pájaros carpinteros exploran el cielo del bosque a diario y no son los únicos que han instalado su hogar allí: los zorros, aunque difícil nos resultará verlos, también habitan en este hermoso espacio. 

Pese a la sensación de inmersión natural, lo cierto es que el Bosque dos Veciños está acondicionado para que el paseo resulte agradable y fácil de transitar. Una gran parte del terreno está atravesado por pasarelas de madera que, aunque presentan algunos tramos especialmente empinados, aseguran que cualquiera pueda darse una vuelta por el parque natural. 

Los niños corretean por las pasarelas, los vecinos se ejercitan en el gimnasio al aire libre que el bosque tiene a disposición de cualquiera y otros se sientan en sus mesas a merendar en familia. El espacio está pensado para disfrutar de un día al aire libre y así lo aprovechan los visitantes. 

En las inmediaciones del terreno habilitado encontramos más posibilidades de disfrutar del día de paseo. El bosque más salvaje tiene senderos por los que se puede llegar hasta Bastiagueiro y, si se quiere, cruzar la pasarela y caminar hasta Santa Cruz. Por no hablar del rincón de arte e historia que reserva la Iglesia de Santa Eulalia de Liáns. Un templo construido en el siglo XVII y que constituye un recuerdo vivo de la máxima expresión del barroco gallego. Sus retablos, la decoración de su fachada y multitud de pequeños detalles que alberga, dan cuenta de un haber artístico que puede hacer las delicias de los más entendidos en la materia.

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