Acampa pola paz e o dereito a refuxio

“Hemos construido un sistema de fronteras que mata a la gente y genera su sufrimiento”: Nicolás Castellano

En un mundo en el que cada día parece más y más que la información comprometida es parte del pasado, todavía quedan periodistas con mayúsculas. Quedan profesionales que arrojan esperanzas en este oficio y que parecen significar que el periodismo humano sigue existiendo y hace más falta que nunca. Hay un nombre que se corresponde, a pies juntillas, con esta definición: Nicolás Castellano.

“Hemos construido un sistema de fronteras que mata a la gente y genera su sufrimiento”: Nicolás Castellano
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Nicolás Castellano ante la reproducción del campamento del MST en Acampa pola paz e o dereito a refuxio

Nicolás lleva dos décadas dedicado en cuerpo y alma a los derechos humanos. desde las ondas de la Ser nos ha narrado las historias más estremecedoras de la realidad que millones de personas viven en el mundo. Nos ha contado cómo se vivían las catástrofes naturales más terroríficas, las crisis humanitarias más brutales y, con especial sensibilidad, las emergencias migratorias más alarmantes. Siempre al lado de aquellos que sufren las desgracias más injustas, no ha dejado ni un momento de recordarnos que la construcción de un mundo más igualitario pasa por no cerrar los ojos apáticamente ante el sufrimiento de los otros.

Recién llegado de una misión en el barco Astral de Open Arms, donde la organización estuvo rescatando a cientos de personas que trataban de huir de sus países, hemos querido hablar con Nicolás sobre su especialidad: La migración y los derechos humanos.

¿Cuánta gente habéis rescatado en esta última expedición en la que te has embarcado?

En esta misión 84 de Open Arms, rescataron a 239 personas en una docena de embarcaciones, pequeñas embarcaciones de pescadores.

¿Qué diferencias has encontrado con otras experiencias en misiones parecidas?

Se ha incrementado la ruta de Túnez a Lampedusa. Túnez está sumido en la inestabilidad con el golpe de estado, la crisis económica derivada del Coronavirus… Es un país que también dependía mucho del turismo por sus costas. Todo eso ha hecho que la situación económica de Túnez sea un desastre y la mayor parte de personas que están llegando a Lampedusa son tunecinos. Han llegado aproximadamente 39.000 personas este año a las costas italianas y eso supone casi el triple que el año pasado… Es la ruta migratoria principal ahora mismo de entrada a Europa, es el doble que la de España.

Esto lo que demuestra es que las rutas de la frontera sur europeas no solo siguen abiertas, sino que están más activas que nunca y que el sistema migratorio legal es un fracaso. Llevamos 30 años poniendo todo tipo de trabas para que no vengan y siguen viniendo y siguen muriendo más que nunca. La Organización Internacional para la Migración sacaba en uno de sus balances que desde 2014 han muerto más de 40.000 personas intentando cruzar fronteras. Hoy asistimos al mismo fracaso en el que se sigue empeñando la Unión Europea. Ahora habrá que ver qué pasa con la inestabilidad en Túnez y en Libia… Han vuelto los combates a Trípoli. La diferencia es que la Unión Europea daba mucho dinero a Libia para que parasen ellos las pateras y les diesen la vuelta en alta mar, de hecho le han dado la vuelta a más de 23.000 personas. En definitiva, un fracaso de las políticas frente a la necesidad de la gente de mejorar sus vidas porque hay muchos motivos por los que salir.

¿Ha habido cambios en los rescates a causa del Coronavirus?

El Coronavirus condiciona. Desde el momento en el que sube gente al barco el gobierno italiano te obliga a hacer cuarentena en los puertos de al menos 10 días. El equipo de socorristas, marineros, etcétera tienen unas medidas de protección ante el COVID normales, como las que se tienen en cualquier parte. Como periodista también es diferente. Por ejemplo ahora te tienes que poner el traje EPI para bajar en la zodiac y acompañarles.

Tripulaciones como las de Open Arms o Médicos sin Fronteras son profesionales con muchos años de experiencia. Lo que sí que ha cambiado en los últimos años fruto de esta persecución contra las ONG, cada vez son menos los barcos que están rescatando. La consecuencia de esto es que, si los estados no se hacen cargo de su trabajo que es vigilar y rescatar a la gente en sus aguas y las ONG tampoco pueden porque los estados se lo están dificultando, el panorama que se dibuja es muy preocupante.

El año pasado tuvimos una experiencia de acogida un tanto traumática ¿se está convirtiendo Canarias en una nueva Lampedusa?

Hace un año de eso. Justo ahora hace un año que Arguineguín estaba pasando por el momento más crítico que se prolongó hasta octubre, noviembre… Fue en diciembre cuando se levantó ese campamento de la vergüenza que tenía a la gente almacenada, sin baños, sin comida caliente, sin derecho a la asistencia jurídica… Todo el mundo era consciente de que España estaba permitiendo eso. Como muchos ministerios se negaban a ceder sus instalaciones, el Ministerio de Inclusión y Migración buscó hoteles de manera temporal para alojar a la gente. Al principio nadie dijo nada, pero los populismos, el uso de las redes, los nuevos nazis… Empezaron a articular un discurso de odio y la consecuencia fue que el estado tuvo que sacar a los inmigrantes de los hoteles y ponerlos en el llamado Plan Canarias. Eran instalaciones temporales, tiendas de campaña o barracones en antiguos acuartelamientos militares, colegios abandonados….

Gente en situación desesperada que no quiere quedarse en Canarias ni quiere quedarse en España que les almacenan en sitios inhóspitos donde cuando llueve se inundan. La gente se fue desesperando porque no se les dejaba salir. Durante algún tiempo sí que se pudo hacer un paralelismo con Lesbos, pero fue tal el ruido y el movimiento de las organizaciones sociales que consiguieron romper el cerco policial para decir: “Esa persona tiene derecho a la movilidad en el territorio español.” Digamos que se intentó aplicar el modelo Lesbos y durante algún tiempo fue así, pero el otro día daba el dato el gobierno de que el 90% de personas que llegaron a Canarias ya no están en Canarias.

Teniendo en cuenta el pequeño número de personas que entran por la frontera sur, en comparación a las que entran por los aeropuertos… ¡Cómo se explica el enorme gasto que hace el gobierno en el mantenimiento de las fronteras?

No es solo el gobierno español, no solo el de Estados Unidos, no solo el de Hungría… Esto es una estrategia de Europa fortaleza, del norte fortaleza, que lleva muchos años instaurándose. Hay implicados intereses económicos de grupos que fabrican concertinas, que fabrican vallas, que fabrican radares de vigilancia nocturna… Con empresas públicas españolas que participan en el negocio, con grupos de presión que participan en Bruselas ante las decisiones migratorias o de control fronterizo… Esto es un gran negocio, el control de las fronteras es un gran negocio. Lo detestable es que se ha convertido en prioritario el proteger a las fronteras antes que proteger a las personas. Ese es el gran fracaso para mí en el modelo migratorio. Es el gran negocio del control de fronteras aunque eso triture vidas y derechos humanos. Dentro de unos años creo que la historia nos juzgará. Hemos construido durante más de 30 años un sistema de control migratorio que mata a la gente y genera su sufrimiento. Porque el que no muere en el camino, llega a un territorio donde es un fantasma, donde son utilizados como mano de obra barata y donde, incluso cuando consiguen la documentación, son tratados como ciudadanos de segunda.

Yo aspiro a que el mensaje de igualdad y derechos humanos llegue a más gente porque sino… Es muy fácil venderle a la gente un chivo expiatorio, un supuesto miedo: Los inmigrantes nos quitan el trabajo, los inmigrantes nos roban, los inmigrantes violan a nuestras mujeres… Así se crea un enemigo exterior que es muy cómodo para los gobernantes. Así no analizamos que aquí se gestiona mal la economía, aquí se gestionan mal los recursos sociales, aquí hay corrupción… El enemigo exterior es una vieja teoría manejada por los totalitarismos desde hace mucho tiempo.

Llevas décadas informando sobre esta situación ¿eres optimista? ¿Caminamos hacia una acogida de las personas inmigrantes?

Después de 21 años en esto me he hecho bastante escéptico en todo. He visto una regresión que yo no esperaba. Yo hace 10 años no esperaba ver tanto racismo ni tanta apatía ante un aumento brutal de las muertes en nuestras playas, en nuestros mares. Por supuesto que me encantaría que esto cambiara. Yo no sé qué va a pasar. Uno escucha a analistas económicos que nos están diciendo que los necesitamos. Son necesarios para mantener nuestro mercado laboral, para que sigan aportando a la Seguridad Social… Pero esa visión también me genera ciertas dudas porque es una visión utilitarista de las personas.

Tengo dudas sobre qué posibilidades hay de un cambio de modelo. Yo confío en la gente joven. Confío en un cambio de mirada. Lo que sí se y tengo la certeza después de 21 años, es que la migración es positiva. Todos los estados que han recibido movimientos migratorios importantes se han visto beneficiados. Tenemos la oportunidad de elegir. Podemos convertirnos en un puente y facilitar que esas personas nos ayuden a seguir prosperando juntos o persistimos en ser un muro y al final dejamos que la gente se estrelle contra el muro mientras nosotros nos aislamos.

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Nicolás Castellano participó en Acampa en el encuentro TERRA, XUSTIZA E DEREITOS. A CRISE MIGRATORIA, con Marina dos Santos, del Movimento dos Trabalhadores Rurais sem Terra do Brasil, moderado por la periodista Loreto Silvoso. A continuación, la grabación del encuentro.

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