Entrevista

“Trabajar con EMDR es una construcción con el paciente, un paso a paso”: María Alejandra Ramallo, Psicóloga con orientación clínica experta en criminología

Cada vez somos más conscientes de la importancia que tiene el bienestar psicológico en nuestras vidas. Nuestra salud mental se ha colocado como una de nuestras prioridades.
“Trabajar con EMDR es una construcción con el paciente, un paso a paso”: María Alejandra Ramallo, Psicóloga con orientación clínica experta en criminología
María Alejandra Ramallo
María Alejandra Ramallo

Sobre todo cuando hablamos del mantenimiento de una buena calidad de vida. En este proceso de consciencia colectiva del papel de la psicología para los seres humanos, se han explorado nuevas vías y fórmulas de psicoterapia.

En 1987 Francine Shapiro era una estudiante de doctorado. De forma casual, Shapiro observó que paseando mientras meditaba en sus preocupaciones, disminuía la ansiedad cuando realizaba movimientos oculares explorando visualmente el entorno. Por eso decidió aplicar los movimientos oculares con sus pacientes en la consulta, descubriendo que ellos también sentían cierto alivio de la ansiedad.

En 1989 Francine publica su primer estudio al respecto y nace la terapia EMDR: Desensibilización y reprocesamiento por los movimientos oculares. En ese primer momento, se utilizaba esta técnica con pacientes que sufrían ansiedad como consecuencia de un evento traumático o por una fobia. Con el tiempo hay terapeutas que han incluído el EMDR para tratar otra clase de trastornos o patologías.

Para entender mejor esta terapia y profundizar en su puesta en práctica y beneficios, hemos hablado con María Alejandra Ramallo Machín, psicóloga con Orientación Clínica por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y Experta Graduada en Criminología por la Universidad de Educación a Distancia (UNED). María Alejandra, además,  posee un Máster en Psicología Forense por la Universidad de Santiago y actualmente realiza un doctorado sobre Trauma Psicológico, Regulación Emocional y EMDR en la Universidad da Coruña. 

¿Cómo conociste la terapia EMDR?

Entré en contacto con EMDR en 2007, antes de finalizar mi carrera. Estaba realizando mis prácticas y un día en concreto, tenía que asistir a una sesión clínica en el Hospital Marítimo de Oza. Allí el cuerpo médico, en este caso del área de Salud Mental, comentan sus casos clínicos, avances a nivel de terapias y allí fue la primera vez que escuché EMDR. Llamó mucho mi atención y a poco de terminar mi carrera empecé con la formación.

¿En qué consiste el EMDR?

El EMDR es una terapia cuyo objetivo es el procesamiento de recuerdos traumáticos, recuerdos que “alimentan” los problemas actuales del paciente. En esta terapia se mira el pasado pero con los pies en el aquí y ahora, atendiendo al malestar y preocupaciones presentes del paciente. Como en otras terapias, también se tiene en cuenta la historia pasada, relaciones, estructura familiar, trabajo con pensamientos y emociones, pero la diferencia respecto a las demás es que, en EMDR, entender estos elementos es parte inicial del trabajo pero no el objetivo terapéutico principal

¿Cómo funciona? 

EMDR activa el sistema innato de procesamiento de la información del cerebro, esto es, la capacidad de autocuración que nuestra mente tiene, que cada uno de nosotros posee de modo natural. El paciente y el terapeuta encontrarán aquellas experiencias vitales que tengan conexión con la problemática actual. Tras varias fases de preparación del paciente, en un contexto de seguridad y trabajo de autocuidado, se irá accediendo a los recuerdos, creencias, emociones y sensaciones que los acompañan y ayudarán al cerebro a desbloquear esa información, procesarla e integrarla. Para ello se utiliza la estimulación bilateral. El estimular el cerebro de forma alternante tiene un efecto sobre los procesos de memoria y su acción sobre los recuerdos bloqueados.  Hay diferentes modos de estimulación: táctil alternante (Tapping) los sonidos bilaterales y los movimientos oculares, siendo estos últimos, como lo muestra la evidencia científica, el modo de estimulación con efectos positivos más potentes. A su vez, de los movimientos oculares proviene el nombre de la terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing).

¿En qué casos se aplica?

Desde el año 2013 la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda esta terapia como uno de los tratamientos de elección para los trastornos derivados del trauma. Aparece en la mayoría de las guías clínicas internacionales, realizadas por los principales grupos de expertos entre los tratamientos de primera elección para el Trastorno por Estrés Postraumático. También empiezan a haber estudios controlados sobre su aplicación en muchos otros trastornos como la depresión, esquizofrenia, el dolor crónico, adicciones y ansiedad. Muchas veces EMDR ha de combinarse con otros tratamientos, farmacológicos, por ejemplo. Mostrando buenos resultados con cuadros psiquiátricos graves como el trastorno bipolar o la psicosis, siempre con ayuda de medicación.

Considero por tanto que, cualquier tipo de problema puede beneficiarse de un tratamiento con EMDR, desde algo sencillo, de la vida cotidiana a algo complejo. Más que mirar si es una terapia eficiente para determinado diagnóstico es más relevante observar si este tipo de terapia puede servir a una persona concreta, adaptarse a su situación y posibilidades. 

Considero que la eficacia de EMDR es lo que lleva a muchos terapeutas a formarse en ella y llevar asociadas buenas referencias. Pero el llegar a buenos resultados depende de muchas variables: la formación del terapeuta, a nivel teórico y práctico; características del paciente (situación actual, historia:  trauma/s, apego, diagnóstico, terapia previa, etc.); la relación médico-paciente…Trabajar con EMDR es una construcción con el paciente, un paso a paso, hay momentos en los que hay que ir despacio porque hay una historia traumática grave y otros en los que se puede ir a un ritmo más rápido. Lo bueno es que el “ritmo” lo marca el paciente, lo planifican con su terapeuta. Por ello te comentaba que no es una terapia invasiva, todo lo contrario, es respetuosa, no se pierde de vista el cuidado al paciente y, sobre todo, promoviendo su autocuidado. Esto último es uno de los pilares del abordaje terapéutico. 

¿En qué casos es recomendable el uso de EMDR y en cuáles no?

No diría que en ciertos casos no es aplicable, si quizás, que hay casos en los que debemos ir con más “cuidado”, paciencia, ir poco a poco. Por ejemplo, en aquellas personas que no quieren o no pueden tomar contacto con sus emociones, historia o problemas, para evitar malestar o sufrimiento. Individuos que para sobrellevar sus dificultades, evitan lo que les crea ansiedad o les produce determinadas emociones; se encuentran a la defensiva con los demás, no se dejan ayudar o se “desconectan” de aquello que sienten. En estos casos encontraremos, por lo general, personas poco dispuestas a este tipo de trabajo terapéutico. Estos pacientes necesitan un importante trabajo de preparación antes de mirar y entender el origen de sus problemas y procesar recuerdos con la terapia EMDR, hay que hacer un trabajo combinado, utilizar otros enfoques, terapias e implementar EMDR despacio, con paciencia.

¿Cómo ha sido tu experiencia con esta terapia?

En general, ha sido buena y gratificante. Una de las cosas que más me gusta de usar esta técnica es que me permite un análisis global de los casos y, aunque utiliza una metodología específica, considera muchas cosas de otras psicoterapias, es única, pero a la vez integradora. Esto combina perfectamente con mi enfoque de trabajo. Según fui avanzando en mi formación sobre EMDR y poniendo en práctica mis conocimientos, he obtenido, en general, buenos resultados. 

Pacientes que han asistido a terapia previa, con otros enfoques terapéuticos que notan que dificultades y problemas que han requerido años de terapia y que no han logrado resolver del todo, con EMDR, tras una serie de sesiones han logrado encontrarse mejor. De una manera que no saben muy bien como explicar, se sienten  menos bloqueados y, puntualmente, aquello que les perturbaba y causaba tanto sufrimiento,  ahora empieza a doler menos.

 

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