Abuso institucional

Lo nunca visto: se multa a una persona ciega por aparcar en una plaza de discapacidad con su tarjeta PMR

Mi nombre es Yésica y soy una persona ciega. Por primera vez en mi vida, el otro día me impusieron una multa de tráfico. 

No sé si esto es cómico o irónico pero representa perfectamente el mundo en el que vivimos, el mundo de lo absurdo.

Lo nunca visto: se multa a una persona ciega por aparcar en una plaza de discapacidad con su tarjeta PMR
Tarjeta PMR
Tarjeta PMR. multa por aparcar en plaza de discapacidad con tarjeta PMR en A Coruña.

Yésica Val

Esto ocurrió por aparcar en una plaza de discapacidad con mi tarjeta de aparcamiento para personas con movilidad reducida. Las personas afiliadas a la ONCE, tenemos derecho a esta tarjeta porque necesitamos que otras personas nos desplacen.

Ese día, el marido de una compañera de teatro nos llevaba a la ONCE para asistir a nuestros ensayos de teatro. Puesto que ellos me hacen el favor de llevarme y traerme en coche, me parecía lógico ahorrarles el parking y aparcar con mi tarjeta PMR en las plazas que se ubican en la calle Alcalde Manuel Casas.

¿Cuál fue mi sorpresa? Que cuando volvimos al coche teníamos una multa de 200 euros. No dábamos crédito. No entendíamos nada. Llamamos a la policía local para pedir una explicación y no hubo manera de que se presentasen allí. Nos indicaron por teléfono que pusiéramos una reclamación en el Ayuntamiento. 

Después de mucho indagar, descubrimos que la multa había sido porque la tarjeta tenía una fecha de validez y había caducado hacía un mes. Yo desconocía que tuvieran caducidad porque mi ceguera por desgracia, no la tiene. Parece ser que estas tarjetas se renuevan cada diez años. Sin embargo, yo no puedo ver ese dato de la tarjeta y tampoco está en Braille.

Considero que es la administración pública quien debe recordar a personas con un grado de dependencia, un dato de este tipo. Del mismo modo que envían notificaciones para advertir de la caducidad del carnet de conducir o la ITV o para pagar impuestos.

Desde luego, esta forma de recaudar sin escrúpulos a personas vulnerables me parece aprovecharse de las limitaciones de quienes sufrimos discapacidad.

Por otro lado, yo no me niego a pagar un importe proporcional al delito, pero considero que yo no cometí ningún error ético. En todo caso, podemos interpretarlo como un despiste. Sin embargo, cobrarme a mí el mismo importe de multa que le cobrarían a una persona que aparca en una plaza de discapacidad sin discapacidad y sin tarjeta, me parece grave.

Creo que toda persona con algo de empatía y sensibilidad entiende esta sanción tan injusta como yo.

Lo que me parece deplorable es que, con toda la inseguridad y delincuencia que está sucediendo en A Coruña, que sea a mí, a una pobre ciudadana indefensa, a quien persigan.

Lo nunca visto: se multa a una persona ciega por aparcar en una plaza de discapacidad con su tarjeta PMR