Música
Crónica Icónica: con I de Intensas
Así lo fue el pasado 24 de abril, cuando Les Coruña inauguró oficialmente Iconas, un espacio que viene a sacudir el talento LTBQ+ en A Coruña, Galicia y allá donde lleguen las reverberaciones del impacto. Porque los momentos que mueven las cosas no tienen que ser pequeños o grandes; su atributo esencial es el de ser significativos, de contener, vaya, un significado nuevo, valioso y capaz de redefinir algo en la mente de las demás.
El 24 de abril hubo mucho de eso en el Tío Ovidio. Empezando por la idea de emprender un proyecto cultural desde los afectos, donde todas las personas caben y son recibidas con la familiaridad que se le dedica a alguien que sabes, simplemente, que está en la misma que tú. Y esto sucede a todos los niveles: entre el equipo, con las artistas y para, con y gracias al público.
Tal vez eso lo instaurase María, de Les Coruña, cuando en la presentación del evento dijo aquello de: “Gracias al Tío Ovidio por ofrecernos un lugar seguro”. Al definirlo con una palabra con tanto peso, pueden transformarse las cosas. Un adjetivo, de pronto, te apela directamente para decirte que, oye, puedes ser quien sea que eres sin miedo. Pero probablemente comenzase a gestarse mucho antes: con el cariño con el que personas como Carola y Alba emprendieron el diseño y la coordinación del proyecto. Siempre con la visión de crear para dar. Quiero decir: crear un espacio para darles voz y oportunidades a artistas LTBQ+. Pero también para ofrecerles a las personas del colectivo un lugar donde encontrarse alrededor del arte que no sólo une, sino que también envuelve y protege. Y también, sobra mencionarlo, para darle al mundo el registro y la bofetada a tiempo para que puedan ver y disfrutar de estos tesoros.
Sea como fuera, en la prueba de sonido la atmósfera ya estaba allí. Por eso los cables y sus problemáticas se enfrentaron entre risas. Por el mismo motivo algunas organizadoras se revolcaron por el suelo, haciéndole carantoñas a una compañera de cuatro patitas y aplaudieron sin poder evitarlo en un concierto privado por adelantado.
Que la noche tendría su aquel de magia se sabía sólo al interiorizar el cartel propuesto: un dúo de Sophie Simonds y Cecilia Burillo y dos DJ sets: el de Lara Soft y el de Plati DJ Set. La gente iba llegando, con ganas de hablar, de saludarse, de presentarse. Algunas nos movíamos de aquí para allá con el agradable nudo en el estómago de una primera cita porque, en fin, Iconas se escribe con la i de Intensas.
Tras la niebla y la marea
Intenso empezó el show con el concierto de esas dos artistas que A Coruña tiene la suerte de contener. Aunque las contiene a duras penas, teniendo en cuenta que podrían desbordarla de talento en cualquier momento. No resulta exagerado decir que se vivió no algo inédito, no algo único… más bien algo verdaderamente significativo al contemplar la unión de Sophie y Cecilia.
Cierto es que ya habían compartido escenario antes, pero no así: de tú a tú, a solas y en un ejercicio de generosidad hermosísimo, en el que se regalaron sus canciones para que la otra las interpretase desde su propia sensibilidad.
Este formato nos permitió contemplar cosas que habitualmente no podemos disfrutar. Por un lado, la Sophie que hay también dentro del carismático huracán que acostumbramos a ver, cuando se sube al escenario junto a su banda, una que es más vulnerable y que algunas atisbamos ya en el Festigual, cuando recitó su poema; pero que en Iconas hemos tenido en su máxima expresión. Se trata de una Sophie que escribe canciones en los Alpes franceses, mientras afuera cae la nieve blandamente y el paisaje, con su blancura refulgente, con su cercanía al cielo y con el silencio de la montaña, invita a invocar el calor. Esta versión de ella es tan abrumadora en su genialidad como las otras, pero ayuda a profundizar más en el alma de alguien que crea con tanto derroche de pasión.
El mismo calor que se siente, irradiando desde el centro del cuerpo, al entrar en contacto con las canciones desnudas, pero completas. Tanto que se sostienen rotundas con dos voces, un piano y un violín (de 300 años, por cierto), o con dos voces, un piano y un saxo. No hizo falta mucho más porque, aunque hay mil formas de hacer el amor, hay veces que no hay que complicarse y basta con sentir.
Entre las extraordinarias raras avis que nos ofreció el dúo también se cuenta la oportunidad de escuchar a la Ceci más transparente. Acostumbradas a disfrutar de ella en sus incontables formaciones, donde la huella de su mirada está indudablemente presente y fusionada a la de sus compañeros, poder pararse a escuchar su voz en lo íntimo es un hermoso regalo. La Cecilia de siempre, canal único por donde el arte se expresa, pero también esa otra más desconocida que se planta sola con un piano ante las olas y el viento que azotan las orillas donde la tierra sucumbe en el mar, para demostrarnos que todavía nos queda mucho de ella por conocer.
Pese a todo, no se puede tener a dos multiinstrumentistas completamente locas por la música en un escenario sin que el despliegue de medios llegue al extremo de dejarte boquiabierta. Lo que sucede, sin remedio, cuando en un tema escuchas media orquesta, pero delante solo hay dos personas. Demasiados instrumentos para cuatro manos, pensarás, pero con estas dos nada es imposible.
La tormenta después de la calma
Tras ese comienzo de noche, cabía sacudirse las manos y afirmar sin miedo: pues ya estaría; pero no. A Iconas todavía le quedaba mucho carrete.
Después de que Cecilia y Sophie nos llenasen el cuerpo de una energía contagiosa y contenida, las asistentes la dejaron salir en las horas siguientes a fuerza de los clasicazos de Lara Soft y los temas que pinchó Plati DJ Set.
Lara Pereira fue recibida por A Coruña tal y como se merecía. No en vano, tuvimos la oportunidad de derrochar energía al ritmo de la selección de una DJ histórica de Portugal. 26 años, que se dice pronto, lleva esta artista formando parte de las fiestas Gigi, organizándolas e impulsando con ellas el talento femenino de las DJ del país vecino. Otro ejemplo de crear proyectos con el objetivo de trascender y de ofrecer espacios y lugares para que las demás brillen y sean reconocidas en su justa medida.
En la pista: bailes, sonrisas y brindis. El equipo se felicita, antes por el ambiente que se ha generado que por cualquier otra cosa. Ofrecer un lugar seguro, donde sentirte libre y cómoda, tiene un valor importante. Lo saben y por eso están especialmente contentas.
La figura de las DJ es curiosa. A diferencia de otras expresiones artísticas, en esta, de alguna forma, el protagonista es el público y el objetivo de la actuación es sólo y exclusivamente que las demás lo disfruten.
Vaya si disfrutan. Cuando Plati entra en la cabina y comienza a lucir su selección, ya no se ve a nadie quieta. Su carácter, que hemos visto tantas veces en su papel al frente de Leria, también está presente no sólo en lo que escoge para que suene, sino también en cada uno de sus gestos mientras pincha.
Los platos giran, las copas se vacían y el tiempo, en definitiva, pasa, hasta que el Tío Ovidio cierra sus puertas y, de pronto, Iconas ha nacido para traer un regalo al circuito local. No un nuevo promotor organizando eventos, sino un proyecto con un objetivo significativo: ofrecer un refugio para todas alrededor del arte.