CuacFM
“Los medios comunitarios somos un canario en la mina de la democracia”
CUAC FM cumple 30 años y Mariano Fernández, uno de los fundadores de la emisora, valora su progresión, su dimensión social y su capacidad de acoger propuestas variadas.
Mariano Fernández Cabarcos estudiaba la licenciatura en Derecho cuando se convirtió en uno de los fundadores de la radio comunitaria de A Coruña como miembro del Colectivo de Universitarios Activos (CUAC). Desde aquella primavera de 1996 han transcurrido tres décadas en las que esta emisora ha dispuesto de una parrilla que ha dado cobijo a más de 500 programas. Los estudios de A Zapateira se convirtieron pronto en refugio de mentes inquietas, curiosas y creativas, trampolín de comunicadores de perfiles variados y contenidos diversos, canal de difusión de ideas y obras artísticas contrastadas o por descubrir. Un proyecto que mantiene sus principios pero renueva de tal manera su ímpetu creador que siempre conserva la entrañable ilusión de un comienzo. Fernández Cabarcos repasa su evolución y sus próximos objetivos y remarca su papel en la sociedad.
Es tiempo de conmemorar estos 30 años de emisión. El cumpleaños coincide con esta primavera, pero ya se han celebrado actos especiales de celebración, como la presentación del libro ‘Que bonitas son as ondas radiofónicas: 30 anos de CUAC’, y tal vez queden muchas convocatorias previstas.
Somos muy de celebrar, aunque hacerlo manteniendo nuestra actividad habitual (la radio, el concurso de bandas, los talleres de formación, el trabajo en red, etc.) signifique un plus de esfuerzo. Seguramente tendremos actividades conmemorativas hasta diciembre, con una breve pausa para descansar en los meses de verano. Está planificado hasta octubre, pero tenemos en mente una traca final… a ver si nos sale.
¿En qué consistirán algunos de los eventos más destacados?
Tendremos un Concierto de los 30 años con Pedro Pastor, Silvia Penide y César De Centi el 27 de marzo en el Teatro Colón; en mayo, haremos un maratón de 30 horas de radio; en junio, una edición muy especial de la gala de los Oscuacs; en julio, nos gustaría hacer algo con nuestros amigos de Radio Filispim de Ferrol; en octubre, volveremos con fuerza y con humor en un acto de presentación de la nueva programación con Vellenials… En fin, un no parar. Pero para mí, la cita más relevante es, quizá, la menos lúdica. Para CUAC siempre es un orgullo acoger el encuentro anual de la Red de Medios Comunitarios. Nos gusta que las personas de los medios comunitarios del Estado vengan a compartir un fin de semana de trabajo con nosotros y a disfrutar de nuestra ciudad. Es un evento muy renovador del que suelen salir cosas muy positivas para todo el sector, que, como es bien sabido, ha sido maltratado y muy poco protegido pese a representar un agente clave en el sistema de medios. Los medios comunitarios somos un canario en la mina de la democracia, y nuestra salud no es precisamente buena. Por algo será.
¿Cómo vivisteis el fin de la crisis legal que amenazó con impediros la emisión a través de la FM? Es de suponer que había un sentimiento de indignación, ya que nunca os habían otorgado la licencia que solicitabais, y también angustia por saber que aquel proceso podría conllevar el cierre de una etapa larga de ilusión y esfuerzo.
Con más alegría que indignación, la verdad. Siempre tuvimos fe en que la razón y la justicia estaban de nuestra parte. Personalmente, me molestó más que, después de una sentencia unánime y demoledora del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, se recurriera en casación al Tribunal Supremo cuando no había posibilidad alguna de que prosperara. Me pareció una pataleta impropia de una administración; creo que el dinero de nuestros impuestos es digno de mejor causa que intentar luchar contra los derechos constitucionales de la ciudadanía. El proceso fue, en efecto, angustioso, pero también nos entregó un regalo inesperado: percibir el afecto de miles de personas y el apoyo de muchísimas organizaciones de todo tipo que nos respaldaron y alentaron durante el camino. Eso no lo olvidaremos nunca.
¿Cuáles son los éxitos (premios otorgados o recibidos, beneficios sociales aportados, reconocimientos institucionales, etc.) de los que te sientes más orgulloso?
Por lo que sea, hasta la fecha no somos una organización muy galardonada. Supongo que será por deméritos nuestros o porque hay proyectos mejores. Por eso nos hizo mucha ilusión que se nos otorgara un premio Organistrum en los Martín Codax del año pasado. Aunque, a decir verdad, en mi cabeza hay dos momentazos mucho mejores que cualquier premio, y de los que me siento más orgulloso, y creo que no me pasa a mí solo. Uno de ellos, cuando un usuario de Padre Rubinos, que salía de participar en su programa Radioactiva, se plantó en medio del pasillo y dijo en voz alta: “Hoy es el día más feliz de mi vida”. Y el otro, en el transcurso de unas entrevistas que le hicieron a personas de CUAC un grupo de estudiantes de la Universidade de Santiago de Compostela para un trabajo de clase. Cuando uno de nuestros compañeros que está en el espectro autista, les dijo: “Yo antes de venir a CUAC no tenía amigos, y ahora tengo muchos”.
El factor humano y la cercanía personal adquieren una relevancia diferente a la de un galardón entregado en una gala.
Al final, el mejor premio es ver que el trabajo sirve y que cambia para mejor la vida de las personas. Esa es la incidencia para la que trabajamos y, por momentos así, todo merece la pena. No nos dedicamos a hacer contenidos para audiencias masivas, sino a tratar de mejorar la vida de nuestra comunidad de referencia y a atender las necesidades de comunicación que no cubren los demás, y cuando ves que funciona, como cuando hicimos Radio Patio durante la pandemia, o cuando escuchas la Radio de los Gatos de ASPACE o Radio en Ruta de la Fundación Amador de Castro, lo cierto es que te sientes como si hubieras ganado un Ondas… Aunque nos gustaría ganar uno para poder comparar.
¿Sientes nostalgia de aquellos días universitarios en que todo estaba por hacer y salía poco a poco adelante? Hay varios nombres ligados al momento de la fundación hayan permanecido en la emisora. El de la radio parece un amor eterno.
No soy muy partidario de la nostalgia. No me parece bueno mirar más por el retrovisor que por el parabrisas cuando el coche sigue en marcha. En realidad, de los dos primeros años de CUAC quedaremos cuatro o cinco personas en activo, aunque seguimos siendo una asociación de aluvión: tenemos personas que llevan treinta años en la casa, otras veinte, otras ocho, y otras… dos semanas. Esa mezcla es parte de lo bonito que tiene CUAC. Dicho esto, es extraordinariamente gratificante que las personas que han hecho CUAC en el pasado sigan conectadas y nos lleven en el corazón. Se trata de un sentimiento recíproco.
¿Cómo han evolucionado vuestras instalaciones y vuestra programación?
Muchísimo, y que siga así. Tecnológicamente, CUAC ha progresado una barbaridad. ¡Si teníamos un estudio con cajas de huevos en las paredes y ahora tenemos un informativo diario hecho con inteligencia artificial! Nuestra programación también ha evolucionado, ahora tenemos programas más maduros, más profundos… Del departamento del desparrame ya se encargan los Vellenials, que van camino del fenómeno sociológico.
La pirámide de edad ha experimentado una transformación continua desde aquella época en que el colectivo estaba compuesto sobre todo por estudiantes universitarios.
CUAC se alimenta del permanente relevo generacional, o mejor aún, de un constante diálogo intergeneracional. Tenemos jóvenes desde los diez a los setenta y pico años. Es algo que me parece admirable, no tanto de parte de los que ya peinamos canas, sino de los jóvenes que vienen a compartir proyectos, ideas y experiencias con gente de la edad de sus hermanos mayores, sus padres o sus abuelos, en un plano de absoluta igualdad. Creo que tenemos una juventud a la que le ha tocado vivir un momento histórico dificilísimo, y que sobrevive a herramientas muy intrusivas y peligrosas cada día, y eso hay que valorarlo.
En CUAC también habéis experimentado con el proceso de hibridación en el que se encuentran inmersos grandes grupos mediáticos, proyectos independientes y amateurs. Me refiero, sobre todo, a la realización, grabación y edición en vídeo de programas de radio tradicional y podcast. ¿Crees que la incorporación de nuevos elementos técnicos y vías de difusión puede beneficiar a la emisora? Por ejemplo, el último especial en directo de las elecciones municipales pudo seguirse en YouTube y contó con varias puntos de conexión.
El lenguaje de la juventud actual es, sobre todo, audiovisual, y ahí está nuestro salto a formatos híbridos. Estamos aprendiendo todavía, pero pienso que vamos por el buen camino. Obviamente, el uso del vídeo es estrictamente voluntario y los que venimos de la radio somos muy conscientes de lo limitante que es, pero también tiene sus ventajas. Una imagen vale más que mil palabras… para bien y para mal.
¿Temes que esta tendencia perjudique algunas de las virtudes de la radio en cuanto a inmediatez, cercanía o espacio para la imaginación? Además, vuestro lema clásico ha sido “nada que ver”.
Considero que el formato streaming de vídeo pone muy difícil hacer cosas que en radio son muy fáciles, como llevarte a viajar a un lugar, o crear una atmósfera concreta, pero te da un plus en cuanto a cercanía. Poder ver la cara de alguien cuando te está contando una experiencia te ofrece un montón de información complementaria. En cada cambio que se hace se ganan y se pierden cosas, pero siempre hemos sido muy partidarios de tirarnos a la piscina y eso forma parte de nuestra identidad como colectivo, así que siempre que podamos y sepamos... innovaremos. Para CUAC, el objetivo es diversificar opciones y posibilidades. Abrir puertas para que la gente entre o salga por las que prefiera.