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Inmutable y transparente: por qué la tecnología de Bitcoin es (casi) indestructible

Hoy hablaremos de las criptomonedas: la blockchain, cómo conseguirlas, ganarlas, guardarlas e invertir en ellas. Al referirnos a la blockchain lo haremos pensando en la de Bitcoin, aunque existen más: la de Ethereum, la de Cardano, la de Polkadot...

y así hasta miles.

Inmutable y transparente: por qué la tecnología de Bitcoin es (casi) indestructible
Blockchain
Blockchain

La primera implementación práctica y funcional de una blockchain se consolidó en enero de 2009 con la génesis del primer bloque de Bitcoin. La blockchain (o cadena de bloques) es un registro donde están “escritos” todos los movimientos que se realizan en ella. Las características más importantes de ésta son, es descentralizada, es inmutable, es transparente y es segura.

Decimos que es descentralizada porque nadie tiene el control, la red tiene unos nodos que no son ni más, ni menos que un ordenador dedicado a mantener esa red, en él, hay una copia de todo el histórico de las transacciones y se dedica a la verificación de todas las que haya en el futuro. Estas verificaciones son, a su vez, compartidas y verificadas por los demás nodos.

Y, te preguntarás, cuántos nodos hay y dónde y cómo son, pues bien, en la actualidad existen en el mundo, confirmados (algunos, por motivos políticos o por privacidad, permanecen ocultos) más de 24.000, si consideramos también los no visibles, alcanzaríamos una cifra cercana a los 75.000. Se encuentran repartidos por todo el mundo. 

Estos nodos pueden ser, completos, ligeros, mineros o de archivo. Uno completo, contiene una copia completa de la cadena de bloques, aunque va borrando datos antiguos ya validados; uno ligero, sólo tiene un resumen y, por tanto, dependen de los nodos completos para verificar transacciones; uno minero, que resuelve problemas matemáticos y al encontrar la solución, añade ese bloque a la cadena y uno de archivo, que contiene, íntegramente, todo el histórico desde el bloque génesis. En la práctica, cualquiera puede correr un nodo de Bitcoin en su casa, una forma sencilla y económica es utilizando una Raspberry Pi y, así, contribuir a la seguridad de la cadena.

Es inmutable porque después de que un bloque haya sido añadido a la cadena, es imposible modificarlo ya que todos los nodos detectarían esa alteración y, de inmediato, sería rechazado. Hay que considerar que cada bloque está referenciado al anterior mediante un hash (es como si tuviera una huella dactilar: un código hash es una cadena alfanumérica que se obtiene al aplicar a un dato una función hash, en el caso de Bitcoin, SHA-256, y de este código no se puede recuperar los datos que lo generaron. Siempre tienen una longitud fija, 256 bits), además, el introducir un nuevo bloque supone resolver un problema matemático que requiere un alto coste, tanto de energía como de poder de cómputo. Por último, aunque no menos complejo, habría que manipular más de la mitad de los bloques (en la práctica, ¡37.000!)

Es transparente, todo el historial de movimientos está al alcance de cualquiera en términos de direcciones de origen y destinos, cantidades y tiempo en el que haya ocurrido. No se necesita el permiso de nadie y se puede llevar a cabo en cualquier momento. Aquí quiero aclarar que lo que no se puede conocer es la identidad de los propietarios de las billeteras, ya que estas no contienen ningún nombre. Se puede visitar, por ejemplo, https://www.blockchain.com/ y comprobar esos datos en tiempo real.

Es segura porque, primero, usa funciones hash, como ya hemos visto y firmas digitales lo que se conoce como criptografía de clave pública/privada y sólo el que tiene la clave privada puede autorizar la transacción; segundo, es totalmente descentralizada; tercero, los bloques se escriben mediante una prueba de trabajo (minería) y el consenso de todos los bloques y, por último, como ya sabemos, es inmutable. [Continuará]

Inmutable y transparente: por qué la tecnología de Bitcoin es (casi) indestructible