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09:36h. Viernes, 21 de Septiembre de 2018

Entrevista a Luisa Ferrant, diseñadora gráfica, propietaria de Borrón Dixital

Luisa Ferrant: "Necesitamos una mentalidad abierta, colaborativa y aprovechar todas las herramientas que tenemos a mano"

Luisa Ferrant, diseñadora gráfica con una trayectoria profesional de 25 años en el sector. Mujer profesional, en su negocio de impresión, foto, regalo personalizado y diseño gráfico para PYMES, combina las últimas tecnologías y aporta su granito de arena con lo que denomina cariñosamente “diseño de barrio”. “Guerrilleira” por naturaleza, se une e impulsa campañas en el barrio de tipo colaborativo entre todo tipo de negocios. Propietaria de Borrón dixital ubicado en Ramón Menéndez Pidal, 22.

Luisa Ferrant, de Borrón Dixital
Luisa Ferrant, de Borrón Dixital

- ¿Cómo ves la situación actual del comercio de barrio?

- Complicada. La situación económica no ayuda y hay que echarle mucha imaginación día a día; pero hay que ponerse metas, tanto a nivel profesional como personal.

- ¿Qué implica para ti como mujer, estar al frente de tu propio negocio?

- Implica tener poder de decisión en mi vida. Yo tomo las decisiones, puedo tener errores pero también aciertos. Me decidí a trabajar como autónoma ya hace muchos años, como fórmula para conseguir la conciliación familiar. El punto de inflexión para tomar esta decisión de hacerme autónoma fue el día que me pusieron problemas para atender a mi hija con tres añitos, que se había puesto enferma. No es que tenga más libertad, de hecho todo se entremezcla más. Pero el hecho de no tener que dar explicaciones a un jefe no tiene precio.

- Luisa ¿de qué manera el comercio de barrio puede defenderse?

Para mí la clave es la unión y la colaboración. Con campañas conjuntas, hacer también una retroalimentación: yo también consumo en el barrio y cuando un cliente me pregunta por un negocio, no sólo le puedo decir dónde encontrarlo, sino lo bien que lo van a atender. Por muchos adelantos que haya, el “boca a boca” funciona. También participando en eventos de otros negocios y otros barrios. Si no nos ayudamos nosotros, nadie nos va ayudar.

- Cuéntanos sobre “La Guerrilla” en el barrio

- Claro que si, somos un grupo de comerciantes que estamos en contacto, ponemos en marcha iniciativas sin burocracia. Nos hemos inspirado en el márquetin de guerrilla que se suele usar por parte de pequeñas empresas y se basa en emplear la creatividad, utilizando medios, espacios, situaciones del día a día o elementos del entorno y transformándolos en una experiencia que sorprenda y quede en la memoria. Desde este concepto nos hemos inspirado y hemos hecho varias acciones, como la ruta del Samaín (por cierto idea inicial de una mamá del barrio) en donde participan niños/as, padres, madres, vecinos y comerciantes. Son acciones muy divertidas, todos nos lo pasamos bien y genera ambiente en el barrio y mucha confianza entre todos.

- ¿De qué manera las instituciones podrían apoyar al comercio de barrio?

- A nivel estatal pagamos los impuestos más caros de Europa. A nivel local es necesario que los barrios estén bien limpios e iluminados, esa es la mínima para ayudarnos. Es importante que los propietarios de los locales tengan alquileres competitivos teniendo en cuenta la situación económica que se está viviendo, te diría más, debería haber una regulación para exigir, de alguna manera, que los locales estén abiertos.

- ¿Cuáles son las ventajas competitivas que tiene el comercio de barrio?

- Está al lado de casa, sin desplazamientos ni gastos adicionales. La atención personalizada, el asesoramiento. Esa cercanía y atención que vamos creando entre todos soluciona problemas, nos hace la vida más fácil a todos, es un código de confianza en el barrio. Quizá de todo esto ya nos demos cuenta. También como usuaria, me gusta que me atiendan con una sonrisa y las mismas personas que me atendieron otras veces, que me den soluciones y consejos profesionales, que me vendan sólo lo que quiero comprar.

Un pequeño negocio que funciona, genera mucha más riqueza de la que nos podamos imaginar. No podemos permitirnos caer en la competencia entre nosotros. Entre nosotros nos ayudamos, colaboramos, si yo no tengo algo y lo tiene mi colega de profesión envío al cliente allí, el enemigo de los pequeños negocios son las grandes superficies y las multinacionales, esa es la competencia desleal y la que lleva la riqueza fuera del barrio, la ciudad y el país.

De todas formas, de todo se aprende y debemos fijarnos también en ellos, en los centros comerciales no sólo hay, por ejemplo una zapatería, hay 20 y las 20 zapaterías venden y les va bien.

Necesitamos una mentalidad abierta, colaborativa y aprovechar todas las herramientas que tenemos a mano.