Arquitectura
Rafael Cubillo Bravo: “Me gusta vivir en la incertidumbre”
Se llama Rafael Cubillo Bravo. Y lo dice así, completo, porque —como él mismo explica— no quiere olvidarse de su madre.
Tiene 37 años, nació en México y lleva ya media vida en España. “Ya estoy mitad y mitad”, cuenta, con esa sensación de tener el corazón repartido entre dos lugares.
Llegó a A Coruña hace años casi por casualidad. No conocía la ciudad, ni tenía una idea clara de lo que iba a encontrar. Pero algo encajó. Y ahora, después de pasar por Madrid y de iniciar su camino como autónomo en plena pandemia, ha vuelto. Esta vez para quedarse… y abrir su propio estudio en el Agra del Orzán.
De los Sims a la arquitectura real
Rafael no es el típico arquitecto de vocación temprana. No viene de familia de arquitectos ni creció rodeado de planos.
“Yo quería estudiar diseño gráfico… o ingeniería de audio”, recuerda. Pero acabó en arquitectura casi por intuición. Y por un videojuego.
Sí, Los Sims.
“Me gustaba construir casas ahí. Y cuando empecé la carrera y vi que podía hacer algo parecido, pero en la vida real… me enganchó”.
Probó un año en México, le gustó, y decidió venirse a España. Terminó en A Coruña casi por descarte. Y aquí se quedó.
Madrid, aprendizaje… y vuelta
Durante años trabajó en estudios de arquitectura en Madrid. Aprendió mucho, sobre todo en reformas y licencias. Pero había algo que no terminaba de convencerle.
“Era todo muy repetitivo. Como hacer ollas: una detrás de otra”.
Él buscaba otra cosa. Más creatividad, más contacto con las personas.
Se hizo autónomo justo antes del COVID. No fue el mejor momento, pero aguantó. Poco a poco fueron llegando proyectos, colaboraciones, reformas…
Hasta que tomó una decisión importante: volver a Coruña.
“No avanzaba ni profesional ni personalmente. Aquí siento que sí”.
Un arquitecto que escucha antes de dibujar
Si hay algo que define a Rafael Cubillo Bravo es que no quiere imponer su estilo.
“No tengo un estilo propio. Y tampoco quiero tenerlo”.
Su forma de trabajar es otra: escuchar, entender y acompañar.
Pide a sus clientes referencias, imágenes, ideas… y a partir de ahí construyen juntos el proyecto.
“Es su casa, no la mía”.
Eso sí, cuando algo no funciona, lo dice claro.
“Si algo va a ser incómodo o no tiene sentido, ahí sí intervengo”.
El Agra, poco a poco
Abrir un estudio en el Agra del Orzán no es casualidad. Es un barrio diverso, cercano, donde las cosas pasan de forma natural.
Aquí los proyectos no llegan de golpe. Llegan hablando.
“Hace poco fui a ver la casa de una vecina. Al final es eso: conectar, caer bien, generar confianza”.
Sin grandes campañas. Sin artificios. Poco a poco.
Arquitectura con los pies en la tierra
Rafael huye de la idea del arquitecto como figura distante o artística.
“Es un oficio. Como cualquier otro”.
Para él, lo importante es que el trabajo sirva. Que ayude. Que resuelva.
Un buen proyecto no sólo mejora un espacio: también evita problemas, legaliza situaciones y protege el valor de una vivienda.
Vivir sin mapa cerrado
Cuando habla del futuro, no tiene un plan rígido.
Y no parece necesitarlo.
“Vivo en una incertidumbre permanente… y me gusta”.
No le atrae la rutina. Prefiere que cada día traiga algo distinto.
“Eso me mantiene despierto”.
Puertas abiertas
Rafael Cubillo Bravo atiende en su estudio por las mañanas, de 9:00 a 13:00, en la calle República Dominicana.
Por las tardes, con cita previa.
Con tiempo para escuchar y entender cada caso.
Como quien entra a preguntar… y acaba quedándose a charlar.
Porque antes que arquitecto, Rafael Cubillo Bravo es eso: alguien que escucha.