Navidad

Un Papá Noel muy gallego

Todo buen gallego sabe que la nuestra es tierra de leyendas, de meigas y de viejos cuentos frente al fuego. Por eso no es de extrañar que en Galicia tengamos nuestro propio Papá Noel, aunque muchos no lo sepan.
Un Papá Noel muy gallego
O apalpador
O apalpador

Este año, en vez de quejarnos por la mala costumbre de imitar las festividades americanas… Tenemos la posibilidad de cambiar la historia de Nochebuena y contarles a los más pequeños que será El Apalpador el que baje por la chimenea.

La historia del Apalpador proviene de Lugo, de los fríos montes de O Courel y O Cebreiro. Ha llegado hasta nosotros desde la tradición oral que han protegido durante cientos de años los más mayores de nuestra tierra.

Por la zona, los más pequeños saben perfectamente que el Apalpador es un carbonero muy corpulento, pelirrojo y vestido con boina, chaqueta de colores y pantalones con remiendos. Algunos dicen que baja desde el alto monte en la noche del 24 y otros que lo hace en la del 31, pero la cuestión es que baja. Pasa por la chimenea de las casas y se acerca curioso a los niños para palparles las barrigas.

El hombre tiene que comprobar si el pequeño ha sido bueno y se ha alimentado correctamente durante el año. Si el niño es buen comedor, lo agasaja con un puñado de castañas y si ha sido mal chico… Solo encontrará carbón. 

Para los más buenos tiene preparado algún regalo, pero sobre todo su discurso para desearle al chiquillo un buen año plagado de abundancia:

“Por seres obediente e estares ben alimentado,
con estas castañas e este agasallo
desexote fartura e bon ano”.

El Apalpador no solo es nuestra particular leyenda navideña… Su historia habla mucho de la naturaleza de nuestro pasado. El Apalpador llevaba castañas, un alimento importantísimo en los duros inviernos. Gracias a ellas, muchas familias sobrevivían a la dura estación en las montañas. El hambre era una constante en la Galicia remota. Para los niños del siglo XIX, poco podría resultar más emocionante y digno de agradecer que poder sentir llena su barriga. El Apalpador es un vestigio de nuestros orígenes humildes, de nuestra resistencia y nuestra lucha. 

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