Hablamos con José Salgado, de Distrito Mallos

La despedida del “presi” después de más de 25 años

Alejandro Salgado tiene 83 años y ha dedicado más de 60 años de su vida a Los Mallos.
La despedida del “presi” después de más de 25 años
Salgado
Salgado

Ha puesto su esfuerzo y dedicación para construir el distrito desde cero y mejorar la vida de los vecinos en la medida de lo posible. Ahora, después de tanto tiempo, es el momento de dejar paso a las nuevas generaciones y de poner en sus manos el fruto de tanto trabajo.

El año que viene la nueva junta directiva del Distrito Mallos se ocupará de presidir la agrupación. Hasta ese momento Salgado sigue siendo el presidente en funciones. “De momento sigo en funciones, para que la nueva directiva se vaya encontrando en este mundo”, señala Salgado.

Esta andadura del clásico “presi” del Distrito Mallos comenzó hace mucho tiempo, alrededor de 25 años. Los comienzos no fueron fáciles, aunque Salgado contó con la ayuda esencial de Carlos, de Calzados Yolanda, y de otros compañeros con los que compartía ilusión. “Yo, si veo una necesidad, quiero ayudar. El comercio estaba bastante abandonado porque el barrio estaba bastante decaído, no porque la gente no quisiera actuar. Era una mala época para el comercio, no veías a la gente con mucha alegría. Empezamos a darle vueltas al tema y fuimos empezando.”

Si miramos hacia atrás, la trayectoria del distrito junto a Salgado está llena de pequeñas y grandes conquistas que no se hicieron en un día. Poco a poco y con la colaboración de los socios y de los vecinos, Los Mallos y su comercio se han ido fortaleciendo. Existe, sin ninguna duda, un proyecto común de apoyo mutuo y progreso colaborativo que es resultado del esfuerzo que hicieron esas generaciones pasadas para fundamentar los cimientos de una red de comercio, de amigos, de gente que trabajó codo a codo por el futuro: “Yo lo que hago es tener una idea y empujar a la gente para que me ayuden. No para que me ayuden a mí, sino para que ayuden al proyecto. Esos proyectos son cosas que necesita el barrio. Yo a este barrio lo quiero muchísimo, desde que era un chaval de veintipocos años y subí a dar unas clases de latín… En el distrito empezamos siendo 6 ó 7 y terminamos siendo 200. Sobre todo gracias a Carlos. Él llevaba mucho tiempo en la zapatería y conocía mucho a la gente.”

A medida que los años pasaban, Distrito Mallos crecía y se consolidaba. Hoy en día es uno de los pocos centros comerciales abiertos de la ciudad, sin ir más lejos. Sin embargo, los tiempos cambian y el presidente sabe que es hora de que sean los más jóvenes quienes tomen el testigo: “El tiempo avanzaba y nosotros nos íbamos haciendo mayores. Últimamente me he dado cuenta de que yo ya no soy el dinamizador que era antes. La juventud tiene una visión más amplia, más grande. Yo lo que no quiero ser es un estorbo. Ahora han dado el paso.”

Salgado se va dejando un proyecto fuerte que va viento en popa, que funciona bien y que ha contribuido mucho a mejorar el barrio de Los Mallos. Se lleva la satisfacción del objetivo cumplido y destaca que no es una despedida, porque él sigue siendo un vecino del barrio y un socio del Distrito. Así que continuará colaborando con lo que pueda, sin interferir en las decisiones de la nueva directiva, pero arrimando el hombro siempre que sea necesario. “Yo me voy a sentir muy del barrio y muy del Distrito Mallos porque lo soy”, señala. También tiene palabras para la nueva junta directiva a quienes agradece que se hayan animado a dar el paso adelante. Hace un ejercicio de autocrítica y asume que es hora de que soplen los vientos del cambio: “Eso sí, Distrito Mallos ahora mismo es algo muy serio. Hay que dedicarle tiempo y hay que sacrificarse porque si no, los perjudicados van a ser todos los comerciantes.

A sus 83 años este hombre todoterreno no descarta comenzar otro proyecto. Tiene claro que en el futuro pretende hacer todo lo posible para que Los Mallos no sea estigmatizado: “Los Mallos no es un problema. Los Mallos es uno de los mejores barrios de A Coruña y los problemas que tiene son los mismos que el resto de la ciudad. No tengo datos fijos, pero tengo sentido común y sé sumar dos más dos: esa imagen da la sensación de que hay a gente la que le interesa el estigma, porque si no, no viene a cuento.”

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