Noviolencia

Noviolencia activa en el Tomás Barros

El pasado 14 de junio la asociación Mundo Sin Guerras y Sin Violencia A Coruña se reunió con el alumnado del instituto de formación profesional Tomás Barros para charlar y reflexionar acerca de las armas nucleares, la noviolencia activa y el futuro de un mundo marcado por el aumento de los conflictos y las tensiones.
Noviolencia activa en el Tomás Barros
Coloquio no centro Tomás Barros
Coloquio no centro Tomás Barros

Marisa Fernández, Rubén Sánchez y Tamara Rademacher presentaron ante alrededor de 50 alumnos y alumnas dos urgencias humanitarias: la nueva Ley de Seguridad Nacional y el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares

La asociación, que está presente en más de 40 países, ha mostrado en numerosas ocasiones su preocupación por el proyecto de ley acerca de la materia de seguridad y las relaciones internacionales con otros países en cuestiones militares. Ante una deriva presente en el texto provisional de nuestro gobierno hacia un aumento en el gasto de defensa y un refuerzo en las alianzas militares en el panorama internacional, los grupos noviolentos se preguntan si es esa la gestión de conflictos que la gente quiere en el presente y en el futuro. “Esto es una guerra entre gente: nosotros lo hacemos a lo noviolento porque creemos que es lo suyo y ellos lo hacen a lo troglodita”: explicó Rubén Sánchez.

Sánchez también introdujo una problemática que más temprano que tarde tendrán que enfrentar los jóvenes de nuestro país. Y es que la nueva Ley de Seguridad Nacional incluye la posibilidad de convertir en reservistas obligatorios a todos los jóvenes entre 18 y 25 años frente a una emergencia. Esto es, ante una situación entendida como urgente para el gobierno este puede disponer militarmente de los jóvenes de nuestro país de manera obligatoria. Lo más sangrante, si cabe, es que la figura de la objeción de conciencia tiene que ejercerse previa a la declaración de la alarma porque a raíz de ella esos reservistas pasarían a estar bajo jurisdicción militar. Una información que la asociación entendía como especialmente relevante para el público del Tomás Barros, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de ellos se verían afectados por este cambio legislativo. 

“El objetivo es ilegalizar totalmente las armas nucleares por que la capacidad de bombardeo nuclear que tienen hoy en día los distintos países podría llegar a destruir el planeta 25 veces”: apuntó Marisa Fernandez introduciendo el tema central del evento. Mundo Sin Guerras junto a otras entidades a nivel local, nacional e internacional lleva décadas luchando para acabar con la existencia de las armas nucleares. Los esfuerzos globales al respecto hicieron posible la publicación del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares de la ONU. La norma ya está en vigor, sin embargo, no ha sido firmada ni ratificada por el gobierno español y este es uno de los objetivos de la campaña que la asociación está realizando y en la que se enmarca el evento en el Tomás Barros. 

Tras la visualización del documental “El principio del fin de las armas nucleares” de Álvaro Orús en el que se desarrolla pormenorizadamente el proceso de lucha contra el armamento nuclear, se abrió un debate con el alumnado. Estos expresaron su preocupación por los temas expuestos, aunque señalaron la distancia con la que los medios de comunicación tratan estos temas provocando una desconexión entre la opinión pública y este peligro silencioso. 

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