El día en IngenioLab empezó con un contratiempo: un cortocircuito dejó la oficina a oscuras. Llegó un electricista, resolvió el problema y el negocio siguió funcionando. Sin dramas.
“Esa es exactamente la filosofía que aplicamos a la tecnología”, explica Jaime Herrera, fundador de la consultora. “Nuestra misión es ser ese ‘electricista’ digital para las PYMES: resolvemos el problema técnico para que el empresario nunca tenga que detener su negocio”.
El verdadero enemigo de la pequeña empresa hoy no es la falta de clientes, es el “caos silencioso”. Datos de contactos perdidos en libretas, presupuestos olvidados en WhatsApp, facturas en Excel y una página web que está de adorno porque no vende.
“Cuando la información está dispersa, el dinero también se pierde. El negocio se vuelve lento, torpe y agotador”, sentencia Herrera.
El fin del caos: una solución “Todo en Uno”
Para combatir este desorden, IngenioLab ha creado un ecosistema digital diseñado exclusivamente para negocios reales, eliminando la “grasa” técnica que sobra. Una solución integral que conecta tres pilares:
- Una web activa diseñada para captar clientes, no solo para “estar en internet”.
- Un CRM intuitivo donde ningún teléfono ni oportunidad de venta se pierde.
- Facturación automática para dejar de pelearse con el Excel a fin de mes.
- Todo por una suscripción mensual al alcance de tu negocio.
“Todo está conectado. Si entra un cliente por la web, el sistema lo registra y te prepara la factura. Está pensado para que el empresario recupere el control de su tiempo”, añade Jaime.
Tecnología de élite, simplificada
Lo que distingue a IngenioLab es que detrás no hay improvisación. Jaime Herrera no es un aficionado; cuenta con una sólida trayectoria en el sector bancario internacional, liderando plataformas de pago P2P y banca online de alta seguridad.
A esa experiencia de “hierro” se suma un Máster en Transformación Digital por el MIT, donde se especializó en Inteligencia Artificial.
¿Por qué importa esto a una PYME local? Porque Jaime ha tomado la seguridad y la robustez de la banca y la innovación del MIT para crear herramientas que simplemente funcionan. Sin humo. Sin palabras raras. Solo tecnología que se entiende y se usa para facturar más.