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Manuel Becerra: "Un buen poeta debería aprender a afinar un instrumento"
Para (des)conocerlo nada mejor que leer su poesía, mientras tanto tratamos de acercarnos a él a través de esta breve entrevista que hemos tenido el gusto de poder hacerle.
Lo conocí en la Calle Real, hablamos un poco un día, otro poco al otro día. Entre medias busqué sus poemas y me atraparon. Justo ahora que estoy con Los Detectives Salvajes, un poco tarde quizá para la edad que tengo, me pareció estar delante del buen Arturo Belano o del temerario Ulises Lima. Hay días que son anodinos, tristes y tangibles como el asfalto, y otros que un rayo de sol, el vuelo de un pájaro, o la pelota botando con la que juega un niño hacen suficiente para verlo de una forma mágica y que la realidad adquiera notas de ficción, y los seres que la habitan de personajes de una novela. Gracias a Dios por esos momentos, y por encuentros como este, porque son los que nos salvan. A veces basta un soplo de aire para seguir vivo.
Tu obra transita entre lo íntimo, lo natural y lo mitológico. ¿Cuál es el punto de partida habitual en tu proceso creativo: la imagen, la emoción, el lenguaje o algo más?
El inicio del poema suele ser inesperado. A veces es una idea vaga, el ritmo de una oración incomprensible o sólo una imagen sorpresiva. La poesía, en un primer instante, es ritmo, música, provocación; y después llega el significado. Confío en la contundencia estética de la obra de arte y la música de la palabra —la naturaleza de la poesía siempre conlleva esto—, pero también confío en el trabajo constante, la construcción de la claridad y la forma de la escritura. Lo que llamamos fondo y forma, independientemente del orden, siempre se trabaja en conjunto. Van de la mano. Me gusta pensar que cuando escribo soy un vehículo de algo que desconozco y puede manifestarse. Sólo un vehículo.
A lo largo de tu carrera has vivido residencias en Estados Unidos, España y otros países. ¿Cómo influye el paisaje o el entorno en tu escritura poética?
Es determinante. Uno es otro después de las experiencias que obtienes en otros países, sobre todo si se trata de un país cuya cultura es completamente distinta a la tuya. El paisaje influye en el poema. Un nuevo idioma, puede cambiar el curso rítmico del poema. No es posible no dejarse intervenir por aquello que te rodea. En cada libro mío aparece el país donde se escribió.
En tu poesía aparecen animales, constelaciones, cuerpos celestes. ¿Qué papel juega la ciencia o lo simbólico en tu visión del mundo poético?
Todo aquello que sea susceptible a la interpretación es fundamental: los mitos, la fotografía, los sueños. En la poesía gran parte de estas cosas se reúnen. Todo aquello que uno encuentra en el poema (interpretación, revelación, extrañamiento) me gusta verlo, por ejemplo, en una escena de cine.
Manuel Mujica Laínez afirma que “la belleza es una subcategoría de lo raro”. Y es cierto porque si para hacer resalte, es necesario hacerlo a través de una nueva forma de evocación; y en el caso del lenguaje, de pronunciarla. Si se la dice con las mismas referencias de siempre, las rutinarias, no se logra.
En el caso de la lectura, se puede llegar a una obra por el extrañamiento. Es decir, uno puede leer algo que no comprende del todo, pero eso es justo lo que te hace no dejar la lectura. Te cambia la percepción.
Los animales, lo he dicho antes, son un espejo en el cual la humanidad aún necesita verse reflejada. En mi poesía, los animales son personajes protagonistas. La historia los ha usado como símbolos, para perpetuar ciertas enseñanzas a través de las fábulas, para llegar a una comprensión de Dios a través de los bestiarios. Estuvieron antes que nosotros y posiblemente seguirán después. Nosotros somos animales, aunque lo olvidemos a cada tanto. Y sólo somos un eslabón más en la escalera de la humanidad. No somos el centro. Mirando a los animales, podemos ser mejores seres humanos.
Muchos poetas jóvenes encuentran difícil sostener una voz propia entre tantas influencias. ¿Cómo encontraste —y cómo sigues construyendo— tu identidad?
Creo que sigo en eso. Encontrar tu estilo depende de muchas cosas: dejar de imitar, hallar algo que te distinga de otro escritor, pero para lograrlo es preciso pasar por esto. Finalmente, no se trata de hallar lo novedoso. No hay nada nuevo que no se haya dicho antes mejor, aunque esto no significa que no se pueda escribir sobre ello. Es decir, ¿cómo podríamos atrevernos a escribir sobre la ballena después de Moby Dick? Pero se puede. “La Ballena” de José Watanabe, por ejemplo, me sigue pareciendo un poema asombroso.
La lectura es algo fundamental para enriquecer tu estilo. Ese es un buen consejo: lee lo que te guste, cosas nuevas, no sólo literarias. Las últimas lecturas que me han volado la cabeza son de biología, astronomía, antropología, no sólo de poesía. Me gustan mucho los ensayos también.
Has sido premiado en numerosos certámenes nacionales e internacionales. ¿Qué significa para ti el reconocimiento en un género como la poesía, que normalmente circula por los márgenes?
La poesía es el género marginal por naturaleza. Quizá al inicio uno no lo sabe, pero con el tiempo lo descubre y se puede vivir en paz con ello. El trabajo del poeta es un trabajo en solitario, así debe ser. Lejos de cualquier estereotipo, se necesita de soledad para trabajar con tu mundo interior. En el margen radica la fortuna de la poesía. Uno no puede esperar, por ejemplo, una proyección masiva con un libro de poemas o esperar que suceda lo mismo que sucede con una novela. No. Además, es verdad que la poesía no se reduce al género, sino que está en todas partes. Los momentos más entrañables de una novela son poemas. Lo mejor del cine, acude a la poesía, lo mejor de la fotografía, del teatro.
Que la poesía “circule por los márgenes” no significa que no encontrará momentos afortunados, círculos literarios benéficos, sorpresas extraordinarias. Yo mismo puedo dar testimonio de ello. La poesía me ha llevado a conocer el mundo. He leído en escenarios frente a miles de personas. Jamás imaginé eso.
La poesía encuentra a sus lectores que son fieles, intensos.
¿Qué relación tienes con lo musical en la poesía? Sabemos que eres músico de formación: ¿crees que el ritmo, el tempo o la armonía afectan tu forma de escribir?
Definitivamente. Lo he dicho un poco en broma, pero creo que es verdad: un buen poeta debería aprender afinar un instrumento porque la música es inherente en la poesía y el oído es medular a la hora de escribir. No se trata de cortar versos o de escribir líneas y líneas de prosa y pensar que eso puede ser poema sólo porque habla del amor, la muerte o de algún suceso doloroso histórico. El poema debe ser una ventana por donde se pueda mirar la realidad de una forma inédita. En el poema no se pueden malgastar las palabras. Yo suelo tener hasta 40 versiones de un mismo poema, pero no lo sé. Es mi caso. Hay quienes creen que todo lo que hacen es espléndido y debe publicarse.
¿Cómo dialogan en tu poesía la memoria de México —sus raíces indígenas, su historia convulsa y su presente político— con tu visión personal del lenguaje y del mundo?
La historia de México es vasta. Tiene una enorme tradición cultural. Han intentado ahora reivindicar la conquista como un proceso de mestizaje necesario, “hecho con amor” dicen por ahí, y para salvar a la sociedad de la tiranía del Imperio Azteca, pero es más complejo. Hay que tener muy cuenta que en Mesoamérica había música, poesía, gastronomía, arquitectura, mucho antes de la llegada de los españoles. Había una forma de convivencia social que fue destruida, que no conoceremos. Lo podemos ver ahora con nuestras comunidades indígenas donde existe una cosmovisión distinta, la manera de ver el mundo es distinta. Suele haber una convivencia sin jerarquías y en algunos casos, es matriarcal. Creo que es ahí donde existe un cruce con mi poesía. No son los temas sino en cómo ha influido la historia en mi manera de concebir la realidad.
Actualmente la situación política de México es mucho mejor. Tenemos una mujer presidenta, la primera de la historia, cuyo lema es “primero los pobres”. Los programas sociales son una manera de bajar y hacer que la economía, aunque a los dirigentes de derecha les cause escozor. Habrá una universidad especializada sólo en artes. No sé, cosas que no existían antes. No se trata sólo de políticos de izquierda o derecha. Hay que entender que la gran incomprensión hacia la vida de la gente común, de a pie, mata. La derecha mata. Con el PRI no sólo hubo masacres sino grandes desvíos de recursos económicos que quedaron impunes: la masacre de los 43 estudiantes, la casa blanca del presidente Enrique Peña Nieto, valuada en millones de dólares.
Ahora tachan de narco gobierno al actual gobierno, y sí, sabemos que los cárteles mexicanos no pueden trabajar solos y no se pueden acabar de una sentada. No es sencillo. Por ejemplo, están armados con armas provenientes de Estados Unidos. El Secretario de Seguridad García Luna, del sexenio de Felipe Calderón, está preso en New York acusado por complicidad con el narco y lavado de dinero. Ese sí fue un narco gobierno.
Actualmente muchos expresidentes mexicanos, el mismo Calderón, están avecindados en España amparados por la ultra derecha.
Y por último, ¿qué impresión te llevas de A Coruña, cómo has vivido tu experiencia en la Residencia 1863 de Yolanda Castaño? ¿Cuál es tu próximo destino, tu próximo proyecto?
A Coruña es fascinante. Creo que Galicia en general tiene algo parecido a México. San Andrés de Teixido bien podría ser el Comala de Pedro Páramo. La residencia es un proyecto que Yolanda ha llevado a cabo con gran satisfacción. Tiene una gran demanda porque está abierto a escritores de todo el mundo. Han dado alberge a escritores de Alemania, Perú, Argentina. Vale muchísimo la pena. Llegué en un buen momento a ella porque pude trabajar en muchas ideas que tomarán forma después en un libro —aún se está creando—. Después de ahí tuve una lectura en París, en Madrid, fui a Colombia y al final me invitaron a un festival de poesía en China. Me voy con un recuerdo muy grato. A Coruña es un lugar muy bello, pero también lo es Santiago de Compostela, Vigo. La música del idioma gallego es única. Me llevé de ahí nueva música, nueva poesía, nuevas amistades.
Ahora saldrá pronto un nuevo libro de poesía en la editorial de la UNAM. Se llama “Estética de los objetos aislados”, obtuvo en Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines. Me tiene a la expectativa. No sé cómo lo van recibir. Se trata de un libro de poemas largos en prosa, con una parte de bestiario, 9 poemas en torno al perro, un par de homínidos dormidos en una cueva. Espero llevarlo a A Coruña pronto. Sería un buen retorno.
Cómo siempre hacemos, acompañamos esta entrevista con un poema seleccionado por el propio autor:
Crónica de la gente que ama los gatos
Pocas cosas sabemos sobre los gatos. Sabemos que su cabeza es del tamaño de una rosa natural y que es similar en peso y volumen al puño cerrado de un niño. Pero también sabemos que el rostro del gato nunca está en un solo sitio. Mientras permanece adormecido en las manos de Grecia, mi hija, también está en el árbol de una vida pasada, bebe leche de almendras en una casa en Estambul, cruza a los vagabundos a la otra orilla del Leteo, devuelve con una arcada una bola de cabellos o está donde alguien cincela su rostro para la tumba de un rey.