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Las obras eternas complican la vida en Os Mallos: 20 meses de molestias sin solución
Las molestias se han convertido en parte del día a día: falta de aparcamiento, aceras en obras, pasos cortados, desvíos constantes y una sensación generalizada de abandono que agota la paciencia del vecindario.
Actualmente, permanecen en obras la avenida de Arteixo, la avenida de la Sardiñeira y el entorno del gimnasio y del centro cívico, lo que también afecta al final de la avenida de Os Mallos. Esta situación ha supuesto la pérdida de las principales zonas de aparcamiento del barrio, sin que se haya ofrecido ningún tipo de alternativa provisional, ni en forma de estacionamientos temporales ni mejoras del transporte público.
Una reforma intermodal que parece no acabar nunca
Las obras forman parte del ambicioso proyecto de intermodalidad que busca conectar en un mismo entorno la estación de tren y la futura estación de autobuses. La envolvente de la nueva terminal de autobuses estará lista este verano, lo que permitirá cerrar el edificio y avanzar en el interior. Sin embargo, el desarrollo general del entorno aún está lejos de finalizar.
Uno de los principales problemas es la falta de coordinación entre administraciones. Xunta y Concello han pospuesto las negociaciones clave para acordar la gestión del complejo intermodal y del nuevo aparcamiento subterráneo. Sin este acuerdo, no se puede garantizar la apertura integral del servicio ni planificar cómo se organizará el tráfico, el acceso peatonal o el transporte público.
Un barrio atrapado en una obra sin alternativas
Lo que prometía ser una mejora integral en la movilidad y conectividad de la ciudad ha devenido en una etapa larga y caótica, especialmente para los residentes de Os Mallos, que no pueden acceder en condiciones ni a su propio barrio. Las molestias son muchas. “Desde hace meses, la idea de tener que aparcar me provoca un estrés horrible. Habitualmente ya era complicado, pero esto está siendo brutal”, comenta una vecina. “Hay momentos que no sabes por dónde ir o no ir. Ya no sabes cuándo una acera estará disponible y cuándo cerrada. Las personas con movilidad reducida y diversidad estamos sufriendo mucho con todo esto. El barrio se ha convertido en una yincana.”, concreta otra.