Virtuosas del balón que golearon a los tópicos futbolísticos

Os Mallos rememoró la trayectoria del Karbo, el pionero club femenino de fútbol que se fundó en la escuela del mismo nombre, ganó los primeros campeonatos entre equipos de toda España en los años 80 y acabó integrándose en el Real Club Deportivo
Virtuosas del balón que golearon a los tópicos futbolísticos
futbol femenino
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Un homenaje a la rebeldía que nació en un barrio entonces joven, cruzó fronteras y dejó grabado un nombre como símbolo de potencia femenina en el deporte rey: el Karbo. Las fiestas de Os Mallos incluyeron a comienzos de verano una conmemoración de la impresionante trayectoria de este club que surgió en una academia a finales de los años 60 del siglo pasado. Un documental breve con imágenes de archivo, música de fondo y voz en off hizo hincapié en dos figuras clave en aquel proyecto: la directora Carmen Borrego y el profesor y entrenador José Mañana, ambos fallecidos recientemente. 

El matrimonio compuesto por Ramón Carrasco y Carmen Borrego fundó en 1966 una escuela bautizada a través de un acrónimo inspirado en sus primeros apellidos. En aquel ambiente de formación, surgió la original propuesta de organizar un equipo femenino de fútbol que logró abrirse paso en un contexto todavía reaccionario y más adelante despuntó a nivel internacional, pese a que el novedoso caos urbanístico del entorno apuraba más que algunos cambios de mentalidad ajustados a limitaciones de derechos, roles preasignados y estereotipos rancios. 

A base de pasión y goles, el Karbo minó una muralla que parecía demasiado alta y sólida. Recorriendo con empeño el campo, dejó marcado un surco que, pasado el tiempo, permanece como sendero de referencia que merece siempre un nuevo desbroce. Las historias asociadas a aquel club pertinaz y talentoso representan una fuente de inspiración de la que extraer, al menos, un nuevo chorro de esperanza en una perspectiva social hegemónica que neutralice la inaceptable intolerancia y el mal menor de la condescendencia. 

Esa ansiada transformación aún no se ha liberado completamente de los ecos de viejos clichés sexistas que carecen de fundamento pero se repliegan ante cualquier explicación racional. El 'catenaccio' de la masculinidad tóxica vinculada a estigmas burdos. Una rigidez mental que deberá continuar cediendo y viéndose arrinconada gracias a la presión de nuevos proyectos y reconocimientos apoyados desde despachos y gradas. La labor es titánica como para olvidar planes pioneros con un origen humilde.

Protagonistas de una hazaña reivindicativa

El docente José Mañana se convirtió en una roca de ilusión jamás derribada por prejuicios sociales o carencias materiales. Entrenador y, de algún modo, director deportivo con olfato de cazatalentos. Motivador infatigable y diplomático que facilitó, dentro de sus posibilidades, el fichaje de nuevas jugadoras con afán de cruzar metas inéditas.

Un coleccionable sobre la historia del Deportivo, editado por el diario Marca en 1993, dedicó una pieza a los años dorados del Karbo y destacó la importancia de tres jugadoras: Geli, Inma Castañón (incorporación estrella asturiana y, posteriormente, profesora en esa misma escuela) y Lis Franco (conocida periodista local e hija del delantero centro argentino Rafael Franco, integrante de la mítica Orquesta Canaro deportivista), por su papel de “baluarte defensivo, cerebro en el medio campo y efectividad de cara al gol, respectivamente”.

Otras dos futbolistas del Karbo, Encarna y Rory, acompañaban a las tres anteriores el 5 de febrero de 1983 en el grupo de 16 jugadoras convocadas para representar a la selección española que se disponía a debutar oficialmente contra Portugal en A Guarda. Una nota de prensa de la agencia Colpisa, publicada aquel día en numerosos periódicos, apuntó que “en dos años de reconocimiento oficial” se habían alcanzado “mil licencias” en España.

Ese mismo artículo ofrecía una panorámica de la situación a nivel europeo: “El incipiente fútbol femenino español está muy lejos del que ya se practica en otros países, especialmente los nórdicos, junto con Alemania, Inglaterra, Francia e Italia”. En el texto se añade que “en Alemania, por ejemplo, el número de licencias femeninas asciende a unas 80.000”. Allí, precisamente, había impartido clases de español Carmen Borrego durante varios cursos.

Nuevos campeonatos y proezas de ensueño

El Karbo Club de Fútbol sobresalía ya como decano y abanderado del fútbol femenino, un estatus puesto de relieve gracias a su participación en competiciones de prestigio internacional. Una información de la agencia EFE, difundida a finales de octubre de 1979, señalaba que el Karbo “ha sido invitado a participar en el Torneo de las Diez Naciones, que se disputará en el próximo mes de mayo en Orleans”, pero ponía en duda que acudiese a la cita “a consecuencia de la falta de subvenciones”. “El año pasado”, indicaba el artículo, “las jugadoras se vieron obligadas a aportar 250.000 pesetas”, de modo que confirmaron su asistencia y rozaron el pase a la final.

Las herculinas celebraron la conquista del primer campeonato entre clubes de toda España en 1981 al levantar la oficiosa Copa Reina Sofía en Tarragona y repitieron éxito dos años más tarde, en Getafe, al superar a todas sus adversarias en la primera edición de la ya oficial Copa de la Reina.

El Karbo se integró definitivamente en el Deportivo a comienzos de 1984 y disputó en Riazor, ante unas 5 000 personas, el partido de ida de la final de una nueva edición de la Copa. La vuelta, ante el conjunto local, en el icónico y desaparecido estadio donostiarra de Atocha, congregó a casi 7.000 aficionados. Las coruñesas obtuvieron nuevamente el triunfo en el balance global. A ello se unieron torneos gallegos de la regularidad en los que registraron estadísticas de verdadero escándalo.

Antonio Álvarez, 'Quinocho', se ocupó de la dirección técnica del equipo en 1985 y el Karbo Deportivo agregó a sus vitrinas la Copa de esa temporada, pero el proyecto sufrió después una rápida decadencia y no gozó de continuidad a partir de 1988, año en que comenzó a disputarse la Liga femenina de fútbol que tanto debe al impulso de un centro de enseñanza ubicado todavía en Os Mallos. Su legado resplandece con el auge del fútbol femenino en la actualidad. Ahora, más que nunca, Karbo campeón.

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