Con sentidiño, pero felices fiestas
Un saludo a todos desde mis 86 abriles. En el número pasado hablábamos de la asociación de vecinos, que está ya en funciones, hoy toca hablar de fiestas en el barrio, que serán a fin de mes
y enormes fiestas.
Alabar los festejos y tratar de ser felices, no hace falta aplaudirlo, todos las deseamos y disfrutamos, pero como viejo cascarrabias que soy me quiero fijar más que en las fiestas, en el enorme trabajo que tiene que hacer la organización de la asociación de vecinos Mallos Plataforma, unos vecinos como nosotros, que nos regalan su tiempo.
En nombre de todos les damos las gracias en estas líneas.
Pero además, y repitiendo que soy un cascarrabias, no podemos con la alegría y el jolgorio olvidar, ni aún ahora, lo que tenemos en nuestro querido barrio de Los Mallos.
Muchas veces ante nuestras quejas en plan de consuelo nos dicen: “en muchas partes de Coruña pasa igual”. Mi padre cuando le decíamos algo parecido decía: “Mal de muchos, consuelo de tontos”.
Algunos me conocéis, aunque sea de oídas y algunas no muy halagüeñas pero son más de sesenta años tratando con muchísimos de vosotros y la gente de Los Mallos siempre fue respetuosa y cívica y no me negaréis, que se nota un enorme deterioro: limpieza, rotura de aceras, jardineras rotas y descuidadas, personas bebiendo alcohol en plena calle, latas de cerveza por el suelo, etcétera...
No digo más, pues estamos en fiestas y también los de Los Mallos somos alegres y “festeiros”. Sólo un ruego para terminar: no seamos pasivos ni sufridos, presionemos, unámonos, que la autoridad escuche nuestra realidad. Porque como decía mi querido padre: “El que no llora no mama”.