Ya está ahí el San Valentín ¿Tú qué vas a hacer? ¿Decir que es una gilipollez o dar lo mejor de ti?
Año tras año, me sigue pareciendo significativa la tendencia social que se produce cuando se aproxima el 14 de febrero, que consiste en un rechazo colectivo hacia el amor. Los comentarios en torno a esta celebración resultan curiosamente despectivos. Como si hubiera un odio contra el amor.
La frase más mencionada para definir este día es “San Valentín es un día comercial”. Yo me pregunto qué día no es comercial porque, a lo largo del año, tenemos varios días que lo son. Por poner un ejemplo, la Navidad es una celebración que compromete a muchos que ni les gusta y que asisten incluso para reunirse con personas que no son ni de su agrado. Sin embargo, San Valentín está hecho para reunirte con quien de verdad quieres.
Por supuesto que el amor no sólo se demuestra este día, el amor se cultiva todos los días. Del mismo modo que el Día de la Madre, no es sólo ese día, es todos los del año, pero ese día tienes una excusa para hacer algo especial.
Cito a John Lennon cuando decía ”Vivimos en un mundo en el que nos escondemos para hacer el amor mientras la violencia se practica a la luz del día”.
¿Por qué somos así? ¿Por qué nos avergonzamos de amar? ¿Por qué el ser malos, duros y fríos recoge mayor aceptación social?
Es digno de estudio que se relacione la insensibilidad con la fuerza y los sentimientos con la debilidad. En mi opinión, lo valiente es sentir, luchar por lo que uno ama, tener miedo y arriesgarse a perder.
San Valentín lo celebrarás con la persona a la que amas. Y, en los tiempos que corren, que funcionamos en automático, estresados, sin tiempo, es la coartada perfecta para parar y disfrutar conscientemente de tu pareja. Mirarla sin prisas y decirle “Te he elegido a ti”. Cuidarla con el detalle de una cena romántica, un ramo de flores, una escapada a un balneario .
Y si eres de los que prefiere no sumarse al componente consumista o sencillamente te definen como tacaño, no es necesario gastar nada para demostrarle a la persona amada que la quieres. Sorprenderla colocándole una nota de amor en el bolsillo de la chaqueta ya es un gesto extraordinario.
No puedo entender esa aversión que se tiene contra el amor cuando todos los que lo hemos experimentado podemos afirmar que esa tormenta química de adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas que te provoca el enamoramiento, es un fenómeno neuroquímico fascinante.
En ese estado, sacamos nuestra mejor versión. Sonreímos, somos amables y todo nos parece estupendo. Sin duda, la mejor de las sensaciones.
No sé si esa aversión que se tiene contra el amor viene dada por la decepción, el trauma y las heridas que deja el dolor cuando el amor se acaba. Pero hemos de colocarnos en el adulto y asumir que nada es para siempre. Que el amor es como la salud, se deteriora y se acaba pero mientras dure, merece la pena disfrutar de ese privilegiado viaje.
Reflexionemos sobre este tema. Desde un enfoque psicológico, no hay que ser romántico para saber que somos seres profundamente sociales y que el vínculo y el afecto constituyen necesidades esenciales del ser humano.
Atrevámonos a amar, no porque sea perfecto sino porque nos recuerda que seguimos latiendo.
Y si no tienes pareja, celebra este día con tus fuentes de amor más próximas, amigos, familia o contigo mismo, pero no dejes de elogiar el insuperable valor de esta emoción.