Descubre qué dice tu estilo de crianza sobre el futuro de tus hijos
Mi observación es la siguiente: Estamos en un momento de extremos, no sabemos ir por el camino del medio.
A la mayoría de nosotros nos han educado desde el autoritarismo, incluso los palos que llevábamos estaban bien vistos. Hoy nos hemos pasado a la libertad absoluta, a la educación indulgente, incluso a la relación horizontal.
Los padres ya no son padres, son colegas. Esa es la manera como entendemos que somos mejores padres, más cercanos, más enrollados, más modernos, donde ya no incurrimos en los errores que cometieron nuestros padres. Abandonamos el rol estricto, no los traumatizamos, no nos sentimos culpables de parecer malos. Ellos contentos y nosotros tranquilos.
Ahora voy a explicar los cuatro estilos de crianza, de un modo escueto para que podamos comprenderlos, compararlos y entender cuál es el recomendado por sus resultados en la edad adulta.
En primer lugar se sitúa el estilo parental autoritario, caracterizado por una baja responsividad y alta exigencia. Por responsividad se entiende la capacidad de responder de manera sensible y atender a las necesidades del hijo. Suelen ser padres muy estrictos, con reglas rígidas y poco espacio para el diálogo. Se valora la obediencia. El afecto suele ser escaso o limitado al cumplimento de normas.
En el siguiente tramo, se halla el estilo parental permisivo, caracterizado por una alta responsividad y baja exigencia. Suelen ser padres muy afectuosos pero reacios a poner límites. Permiten que sus hijos supervisen sus conductas y conceden amplia libertad de acción. La disciplina que ejercen es transigente.
El tercer estilo, llamado estilo democrático, tiene a la alta responsividad y alta exigencia como rasgos distintivos. Existe un equilibrio entre afecto y disciplina. Los padres establecen normas claras pero también escuchan y dialogan, llegan a acuerdos. Se fomenta la autonomía con límites razonables.
Por último, la educación negligente se define por la baja responsividad y baja exigencia. Como bien indica su nombre, los padres no suelen involucrarse en la crianza y el afecto puede estar completamente ausente. Sufren falta de apoyo, atención, supervisión y afecto. Se percibe indiferencia hacia las necesidades del hijo.
Obviamente, este último sería el estilo más perjudicial. En la edad adulta estos hijos suelen sufrir consecuencias irreparables e incurrir en conductas antisociales, adictivas y delictivas.
Sin embargo, en el estilo permisivo, también suceden consecuencias inesperadas, como poca tolerancia a la frustración, tendencia a la impulsividad, dificultad para cumplir las reglas. Además de inconvenientes con la responsabilidad y el rendimiento académico.
Por otro lado, podemos comprobar lo que sucede en un futuro con el estilo de educación autoritario. Resulta en hijos obedientes pero sin autoestima. Pueden generar muchos miedos e inseguridades. Sufren riesgos para manejar la rebelión en la adolescencia y la libertad en la edad adulta.
Y con esto podemos concluir que el estilo de crianza recomendado por los psicólogos y expertos en educación es el democrático, donde en la edad adulta encontraremos hijos más seguros de si mismos y con mayor autoestima, buenos resultados académicos y habilidades sociales. Estas personas suelen tener buenas capacidades para tomar decisiones responsables y buena competencia para auto regular sus emociones.
Creo que con esto nos queda claro que a veces ser más flexible como padre no es la mejor elección. El camino del medio, señores. Por ese camino, por el que no suele haber gente, porque seguimos a las multitudes. Y, a veces, lo que está haciendo la mayoría es lo deseable socialmente pero no es lo mejor.
También es cierto que esto de educar no es fácil y aunque te leas todos los libros del mundo no serás el padre o madre perfecto.
Asimismo es necesario soltar el control en este sentido, hacerlo lo mejor posible pero a sabiendas de que vamos a cometer errores y esos errores nos servirán para ir aprendiendo en el camino.