Comercio de barrio

CLC Tejidos: una despedida llena de gratitud, una bienvenida con futuro

En Ramón Cabanillas está la tienda que forma parte del paisaje del barrio, CLC ,Tejidos ha sido, durante años, mucho más que una tienda de telas. Ha sido un espacio de confianza, de conversación, de consejos, de proyectos... y de inspiración para muchos amantes de la costura y de la moda.
CLC Tejidos: una despedida llena de gratitud, una bienvenida con futuro
Celia, Jorge y, al fondo, Gloria
Celia, Jorge y, al fondo, Gloria

Hoy, este pequeño templo del tejido vive un momento especial. Celia, su alma durante tanto tiempo, se jubila. Y lo hace con una sonrisa, con la emoción de una etapa bien cerrada, y con la tranquilidad de saber que el negocio seguirá vivo. Porque CLC Tejidos no cierra. Cambia de manos, pero no de espíritu.

Celia, un corazón grande que se queda en el barrio

Hablar de Celia es hablar de energía, de tesón, de cariño... y de oficio. Una mujer que ha dado todo por su tienda y por su clientela, que ha convertido un local comercial en un lugar de afectos.

“Sí, lo estábamos traspasando durante un tiempo. Venía gente, pero no acababan de lanzarse. Y un día apareció Jorge. Empezamos a hablar... Le conté que esto era un negocio que funcionaba muy bien, que era rentable, que estaba todo listo para continuar. Y se decidió”.

La transición se hizo de forma natural, con calma, con responsabilidad. Celia formaba parte del Plan Remuda, una iniciativa para facilitar el relevo generacional de los negocios de barrio. “Se hicieron bien las cosas, salió el plan y adelante”, cuenta con emoción.

“Me voy feliz. No por dejarlo, sino por saber que CLC sigue vivo, sigue en el barrio y con gente estupenda. Gracias a todos los que formasteis parte de mi historia. Seguiré viniendo… aunque ahora como clienta.” — Celia

Jorge, el nuevo capítulo de CLC Tejidos

Jorge llegó como cliente. Como tantos. A comprar telas. “Yo tengo una marca de ropa a medida. Vine a por unas telas para enseñárselas a unos clientes y me fijé en el cartel de fuera. Fue entonces cuando vi que la tienda se traspasaba. Y ya fue como cerrar un círculo: hago ropa, tengo dónde venderla, y ahora también tengo las telas.”

Al ver el cartel en la fachada, Jorge se interesó y empezó a investigar. Descubrió que, el año anterior, CLC Tejidos se había hecho viral gracias al proceso de traspaso y su inclusión en el Plan Remuda, una iniciativa pensada para dar continuidad a los negocios de barrio. Contactó con Celia, conversaron y enseguida hubo sintonía. “Nos dimos cuenta de que los dos buscábamos algo parecido. Hablamos, revisamos los números… y todo fluyó de forma muy natural.” 

Hoy, Jorge ya está al frente. “Le estamos dando un orden distinto al espacio, agrupando las telas por tipo para que sea más fácil encontrar lo que buscas. Pero la esencia sigue. Si algo funciona, no hay que cambiarlo.”

Gloria, juventud, moda y continuidad

Junto a Jorge está Gloria, dependienta y estudiante de moda. “Ya trabajaba conmigo”, cuenta Jorge. “La conozco desde hace años. Estudia moda, cose, arregla... No tuve ninguna duda. Este es su sitio”.

Gloria será la cara joven y amable que atienda a los clientes, que asesore, que escuche. Una nueva generación que entra, pero que respeta el legado que deja Celia. “Esto se ajusta más a lo mío. Aquí puedo aplicar lo que estudio, y además me encanta estar de cara al público.”

Un traspaso lleno de sentido, un barrio que gana

Lo lindo de esta historia no es sólo que un negocio se mantiene vivo, sino cómo se hace. Con cariño. Con respeto. Con ilusión. Celia entrega su tienda sabiendo que queda en buenas manos. Jorge y Gloria la reciben con admiración, con ganas de trabajar y de seguir ofreciendo lo mismo que tantas veces hizo especial a CLC Tejidos: cercanía, profesionalidad y mucho corazón.

Porque los negocios de barrio son esenciales: con sus escaparates que iluminan las calles, con sus productos y servicios que dan respuesta a las necesidades cotidianas, con su cercanía y calidez. Pero también son mucho más que eso: son historias que se entrelazan con la vida del vecindario, que acompañan, que dejan huella. CLC Tejidos es un ejemplo precioso de cómo una historia bien construida no se cierra… simplemente, abre paso a un nuevo capítulo. Ahora se va a llamar Velvet

Si pasas por CLC Tejidos, verás que la puerta sigue abierta, los estantes llenos de color… y que el barrio sigue hilando historias.

¡Gracias Celia! ¡Bienvenido Jorge!

CLC Tejidos: una despedida llena de gratitud, una bienvenida con futuro