Derecho a vivienda

Propietarios e inquilinos: la nueva realidad del alquiler

Hablamos con Silvia, de la Inmobiliaria Mara López.

A Coruña atraviesa un momento decisivo en el mercado del alquiler. Tras varios años de subidas rápidas, la ciudad fue declarada zona tensionada en julio de 2025.

Propietarios e inquilinos: la nueva realidad del alquiler
Silvia, de Inmobiliaria Mara López
Silvia, de Inmobiliaria Mara López

Esto implica que, en viviendas que han estado vacías durante cinco años, el Ministerio de Vivienda fija un precio máximo según las características del inmueble. La idea es frenar el aumento descontrolado del precio de los alquileres y facilitar el acceso a una vivienda digna para las familias trabajadoras.

Pero la normativa aún no está del todo asumida. Algunas personas buscan resquicios para cobrar más de lo permitido o aplicar “cálculos creativos” que inflan el precio. Desde la agencia inmobiliaria Mara López, Silvia insiste en la importancia de la transparencia y el cumplimiento: “Las reglas son para todos, y el trato justo acaba beneficiando al barrio”.

Con más de treinta años de experiencia, Silvia conoce bien la diferencia entre dos tipos de alquiler:

  • Vivienda habitual: contratos de al menos un año (con derecho a cinco) y precios regulados.
  • Temporales: estudiantes o estancias cortas, con precios libres, pero sólo cuando realmente lo son.

“Apuesto por la estabilidad: si una familia necesita una vivienda habitual, no la coloco en un alquiler temporal encadenado.” 

Además, muchos propietarios desconocen que existen grandes ventajas fiscales: hasta un 90% de deducción en zonas tensionadas para contratos nuevos, 70% para jóvenes y 60% si hubo mejoras recientes. “Hay que contar lo que se ingresa y también lo que Hacienda devuelve”, explica.

Silvia defiende un modelo equilibrado: rigor económico y humanidad. Valora la solvencia, pero también el comportamiento y el cuidado que una familia puede aportar. Apuesta por la estabilidad: “Mejor un buen inquilino que una rotación constante”.

También desmiente el miedo extendido a la ocupación o al impago. En este barrio, con tres décadas de trabajo, no ha registrado ni un sólo caso de ocupación en sus gestiones. La realidad es mucho más tranquila de lo que reflejan los titulares alarmistas.

Los precios siguen altos y queda camino por recorrer, pero Silvia cree que la regulación ayudará a recuperar un equilibrio necesario: “La vivienda no puede ser un lujo. El mercado lo hacemos entre todos”.

Su forma de trabajar lo resume todo: información clara para propietarios e inquilinos,  trato cercano y respeto por quien busca un hogar.

Porque una vivienda es el centro de la vida cotidiana y merece ser gestionada con profesionalidad y empatía.

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