Estadio de Riazor
Riazor y la ilusión de estrenar estadio
El talento futbolístico y la pasión de la hinchada necesitan un escenario a su altura. La inauguración del estadio de Riazor marcó un antes y un después para los espectáculos de masas y el deporte de élite en A Coruña. Un nuevo y ambicioso recinto, próximo a la orilla del mar, que despertó la curiosidad del conjunto de la ciudadanía. Sobre su césped han corrido los jugadores más destacados del deporte rey. Historia del fútbol en un rincón de atardeceres privilegiados.
El estreno en partido oficial del feudo deportivista tuvo lugar el 29 de octubre de 1944. El club herculino se enfrentó al Valencia aquella tarde de domingo. Virgilio Rodríguez Rincón, legendario delantero coruñés que había roto el hielo moviendo el primer balón en juego en el viejo campo de Riazor, situado en el entorno del actual colegio de Las Esclavas, en 1909, realizó el saque de honor previo a aquel encuentro de liga. Virgilio había permanecido vinculado a la entidad desde su fundación, en los tiempos del gimnasio conocido como Sala Calvet, había llegado a presidirla y continuaba en la directiva.
Cabeceras destacadas de la prensa gallega subrayaron también las ovaciones destinadas al exalcalde José Pérez Ardá, impulsor de la idea durante una reciente etapa en el Consistorio, y al arquitecto municipal Santiago Rey Pedreira, autor del proyecto y director de las obras. La ajustada derrota blanquiazul, que desplegó un juego alegre y ofensivo, apenas ensombreció la fiesta de apertura al público de un lugar de la ciudad destinado a acoger momentos excepcionales de euforia.
La línea arquitectónica más moderna
La construcción continuaba a pleno rendimiento un mes antes. El Ideal Gallego lo indicaba así en un artículo publicado el 29 de septiembre: “Por lo que se refiere a las obras del Estadio, se trabaja en ellas con ritmo acelerado, con ocupación de numerosos obreros. Hemos hablado con algunas de las personas que intervienen en las obras, quienes nos manifestaron que las casetas, duchas y demás servicios sanitarios están adelantadísimos. En este aspecto no se ha perdonado detalle y los deportistas contarán con instalaciones magníficas, con agua caliente y fría, a discreción, amén de una piscina donde poco menos que se podrán disputar los cien metros”.
Este mismo rotativo señalaba, el 21 de octubre, que la directiva se encontraba “estudiando la manera de lanzar al público un croquis del Estadio para que el aficionado sepa de antemano la localidad que le corresponde ocupar, evitando así molestias y conflictos que pudieran presentarse”.
Los músculos se tensaban y las mentes se concentraban para no dejar ningún cabo suelto durante el esprint final. El siguiente ruego de la alcaldía veía la luz en los medios de comunicación a cinco días del partido: “Estándose ultimando los últimos detalles en las obras del Campo de Fútbol del Estadio, con el fin de que pueda ser utilizado el próximo domingo, esta Alcaldía ruega al público que se abstenga de visitar dicho recinto, para evitar cualquier obstáculo que pueda perturbar las obras o perjudicar éstas”.
En Valencia, la prensa se hacía eco de la ocasión especial que estaba a punto de compartir la escuadra che. El diario Jornada, con sede en la capital del Turia, transcribía el 28 de octubre una llamada a las oficinas del club coruñés, donde se hallaba presente la “plana mayor” del Real Club Deportivo, pese a que el redactor no logró identificar al “amable y efusivo interlocutor” que le atendió en primer lugar y le expresó su perspectiva ante la inminente apertura del coliseo: “El campo ha quedado estupendo. Con sus dos magníficas tribunas, que son, sin duda, las de línea arquitectónica más moderna de todos los campos de España”.
Escenario de jornadas memorables
Una suerte de monumento al carácter olímpico en el mundo contemporáneo sustituyó al fin a la hondonada a la que había quedado reducido aquel espacio tan próximo a la concurrida playa. La Torre de Marathón, testigo inmutable de todo lo sucedido allí hasta entonces, sobresalía en altura desde el fondo conocido como General hasta mediados de la década de 1990. En la zona central y superior de Preferencia destacaba la Grada Elevada, retirada durante la remodelación previa al Mundial de 1982. Tribuna, lateral que disfrutaba de cobertura superior completa, duplicaba a Preferencia en precio.
El Ideal Gallego señalaba, el propio día del estreno del nuevo estadio, que “es el único en el mundo en el que todos los espectadores tienen derecho a estar sentados”. Esta característica generaba debates en torno a su aforo, pues se afirmaba que el recinto podría albergar a 60 000 personas, la mitad de la población del municipio en aquellos tiempos, si permanecían de pie, y a más de 30 000 en el caso de que utilizar el lugar como plaza de asiento.
La crónica publicada después del partido en la Hoja Oficial del Lunes reproduce la magnitud del evento: “Fue una jornada memorable la de ayer para el deporte nacional, porque el acontecimiento salió del marco localista, ya que la categoría y suntuosidad del recinto deportivo que acogió el domingo por primera vez a nuestra afición es, sin duda, el más completo de los que en la actualidad existen en España”.
La expectación era enorme y así se reflejó en la asistencia de espectadores: “Los trenes de la noche del sábado y de la mañana del domingo llegaron abarrotados, y por los demás medios de locomoción acudieron también numerosas personas. Al medio día, la animación en las calles céntricas era extraordinaria, pese a la lluvia que en algunos momentos se hizo torrencial. Después, fue amainando el temporal y quedó la tarde fresca nada más”.
Entre 18 000 y 20 000 aficionados se ubicaron en las gradas del nuevo Riazor para contemplar aquel espectáculo de Primera División, categoría a la que intenta regresar el club coruñés a día de hoy. El estadio, durante sus más de ocho décadas de historia, acogió la final de Copa de 1947 y varios encuentros del Mundial celebrado en España. El colofón al siglo XX fue la consecución del torneo de la regularidad en el hogar deportivista. Riazor no recibirá a selecciones mundialistas en 2030, pero seguirá perfeccionando sus instalaciones y aspirando a mostrar el mejor fútbol del universo.