Comercio de barrio

Isis, de Amorin Láser: “Hay que dar caña desde el principio”

La primera vez que vas a la depilación láser vas con la idea de una depilación definitiva. Quieres que te vean a ti y no a los pelos que te sobran. Pero también con unas cuántas dudas. ¿cuántas sesiones me harán falta? ¿duele? ¿te puedes quemar? ¿quedarán marcas?...
Isis, de Amorin Láser: “Hay que dar caña desde el principio”
Isis, de Amorín Láser
Isis, de Amorín Láser

El sector de la depilación láser está cada vez más saturado y despersonalizado por las grandes franquicias. 

Pero hay profesionales que deciden trazar su propio camino, basándose en la experiencia, la calidad y, sobre todo, el trato humano. 

Ese es el caso de Isis Amorín, auxiliar de enfermería de formación y técnica en depilación láser con 16 años de trayectoria a sus espaldas. Tras trabajar en múltiples clínicas y centros, Isis ha decidido independizarse y abrir su propio espacio en su querido barrio: Los Mallos.

El láser: comodidad, estética y salud

“En principio, sólo ofrecemos depilación láser, pero quiero especializarme en todo tipo de láseres, aunque eso requiere inversión en maquinaria de calidad, que es la que yo utilizo,” explica Isis. El servicio que ofrece no es solo estético, sino una solución definitiva a un problema recurrente: el vello.

La clientela acude, mayoritariamente, por una mezcla de comodidad y estética. La cera o las cuchillas obligan a un ciclo interminable, mientras que el láser promete una liberación permanente. Sin embargo, la salud juega un papel creciente, especialmente en el ámbito deportivo. “Mucha gente que corre o hace ciclismo lo hace por evitar que el pelo se enquiste con la fricción, o por higiene en caso de lesiones que requieran abrir la piel. Al final, la comodidad acaba siendo salud”, aclara.

Si bien en cuanto a hombres, la depilación láser era usada antes sólo por deportistas, la tendencia ha cambiado radicalmente: “Ahora es a nivel general. Ya son muchos los hombres que se cuidan.” 

La única limitación tecnológica, por el momento, sigue siendo el pelo blanco, rubio o pelirrojo, ya que el láser trabaja a través de la melanina. Para estos casos, la depilación eléctrica sigue siendo la solución clásica y efectiva.

Huir de la masificación

Después de casi dos décadas trabajando para otros, la decisión de independizarse surge de la necesidad de controlar la calidad del servicio y la relación con el cliente. En su nuevo centro, Isis valora la lealtad y evita la burocracia corporativa; por eso, prefiere referirse a su “compañera” y no a una “empleada.”

La experiencia del tratamiento es notoriamente personal, pero lo que realmente diferencia su servicio es la personalización y la eficiencia.

“Yo lo bueno que tengo es que la gente se queda por el trato personal, por comodidad, porque... “que cada vez te vea una persona diferente, a la gente no le gusta”. Este trato cercano y constante es el que genera un vínculo de confianza esencial. Mientras las franquicias venden bonos insuficientes que obligan a pagar más al final, Isis asegura dar “caña desde el principio” para lograr el menor número de sesiones posibles, demostrando la efectividad de un buen láser desde la primera cita.

Boca a boca vs. redes: la fuerza del testimonio

Cuando se le pregunta por su estrategia de captación de clientes, Isis es rotunda: “Lo que funciona es el boca a boca, la realidad, es lo que funciona.” Aunque reconoce que “las redes sociales son lo que hace falta para ahora” y está empezando a manejarlas (a pesar de considerarse “analfabeta informática”), su éxito se basa en el testimonio directo. “Me viene una señora, me manda a la sobrina, me manda a la hermana, me manda a la madre. Si quedan contentas, al final te viene la familia entera.”

Critica abiertamente la falsedad del mundo online, donde “muchas opiniones están compradas.” Para ella, la confianza que da un testimonio vale más que cualquier like o reseña anónima.

De la sanidad a la vocación emprendedora

Su salto al mundo de la estética no fue casual, sino una huida de la frustración en el sector sanitario. “Yo hay una cosa que no concibo: el estar quemado trabajando con personas. Educación y Sanidad para mí tienen que ser vocacionales, pero a veces, el sistema de trabajo ahoga a las personas.”

Tras una baja, vio un anuncio que buscaba una auxiliar de enfermería para un centro de láser. La curiosidad que sentía por la tecnología se transformó en una pasión laboral. El camino hacia la independencia fue una respuesta a la falta de valoración en trabajos anteriores, donde, pese a mirar por la empresa como si fuera suya, sintió que el esfuerzo no era reconocido.

Finalmente, tras superar las adversidades del COVID, Isis se lanzó a la piscina: “Le eché valor y arriesgué. Y aquí estamos.”

La elección de su ubicación, en su barrio de toda la vida, no es casual: busca ofrecer precios asumibles para todos. Su empeño es hacer la depilación láser bien hecha, ofreciendo un servicio de alta calidad con la cercanía y la confianza que sólo puede dar un trato personalizado y humano.

Isis, de Amorin Láser: “Hay que dar caña desde el principio”