Artesanía galega
Ricardo Rey, artesanía hecha a mano y con sentido
Hay personas que no fabrican objetos, sino que los piensan. Ricardo Rey es una de ellas. En su taller de la Avenida del Pasaje, las telas se convierten en bolsos, mochilas, fundas, kimonos y otras piezas textiles hechas con tiempo, con criterio y con una idea muy clara: que sirvan para algo y que duren muchos años.
Ricardo es artesano, y no lo dice a la ligera. Desde hace un año forma parte de Artesanía de Galicia, un reconocimiento que certifica que todo lo que hace nace de sus manos, desde el diseño hasta la última costura. En un momento en el que muchos mercados se llenan de productos fabricados en serie, para él la artesanía implica crear de verdad, no montar ni revender.
Su camino hasta aquí no fue directo. Durante años tuvo dos comercios y una vida marcada por horarios interminables y pocas vacaciones. En 2019, justo antes de la pandemia, decidió cerrar esa etapa y cambiar de rumbo. “Siempre me gustó trabajar con las manos”, cuenta. Y ese gusto acabó convirtiéndose en oficio.
Muchas de sus creaciones nacen de la observación del día a día. Bolsos pensados para pasear al perro sin ir cargado de botellas, bolsas y chuches; fundas para llevar esterillas de yoga o pilates sin tener que cargarlas bajo el brazo; mochilas cómodas para el uso diario o piezas más especiales como kimonos y prendas ligeras. Cada diseño responde a una necesidad real que Ricardo detecta en la gente que le rodea.
Las telas son parte fundamental de su trabajo y también una de sus grandes pasiones. Compra, recicla y reaprovecha materiales: cortinas que ya no se usan, vaqueros antiguos, restos de talleres que cierran. Nada se desperdicia. Especialmente creativo es el trabajo con vaqueros, donde no hay un modelo cerrado. Cada pantalón marca su propio camino. “Es como esculpir”, explica, “la pieza ya está ahí, sólo hay que descubrirla”.
Su formación fue tan variada como constante. Aprendió observando en casa, arreglando vestuario durante años en su grupo de baile y, sobre todo, pasando un año decisivo en el taller de Juan Carlos Guerra, artesano especializado en vestuario teatral. De ahí sacó técnica, rigor y respeto por el oficio. El resto ha sido aprendizaje continuo.
Hoy participa en ferias de artesanía por toda Galicia. Para Ricardo no son sólo un espacio de venta, sino también de escucha. Muchas mejoras nacen de conversaciones con la gente: un bolsillo más, una asa más ancha, un cambio pequeño que hace una pieza más cómoda y funcional. Esa relación directa con quien usa lo que él crea es parte esencial de su trabajo.
En los últimos tiempos también ha incorporado ilustraciones en colaboración con otros artistas y con su propio hijo, con motivos ligados a Galicia, a A Coruña y a la tradición popular. Piezas que funcionan como recuerdo, como regalo o como una forma de llevar un pedazo de identidad.
Tras sufrir un infarto hace un año, Ricardo decidió bajar el ritmo y trabajar con más calma. Prefiere hacer menos piezas, pero hacerlas bien. Cada costura, incluso las que no se ven, está cuidada. Porque para él la artesanía también es responsabilidad.
Quien quiera conocer su trabajo puede encontrarlo en su taller de la Avenida del Pasaje, número 6, o a través de Instagram ricardo.rey_artesano, donde comparte procesos, ideas y creaciones. Allí no hay producción en serie, sino objetos hechos con tiempo, con sentido y con mucho cariño.