Accesibilidad

Yésica Val: caminando entre andamios y estereotipos

Conocí a Yésica a través de su prima Mónica, del Mercado de As Conchiñas. Siempre me hablaba de ella: una mujer increíble, ciega y sin que nada la detenga. Hasta que un día nos encontramos, y aquí os traigo la entrevista a esta admirable mujer.

Yésica Val: caminando entre andamios y estereotipos
Yésica Val
Yésica Val

— ¿Quién eres y cuál es tu formación académica?

Soy Yésica Val, tengo 45 años, nacida en A Coruña. Soy Diplomada en Relaciones Laborales por la UDC y Graduada en Psicología por la UNED. Además, soy actriz de teatro aficionado, apasionada por la comedia.

— Como persona ciega, ¿qué dificultades encuentras en tu vida diaria y qué te motivó a elegir Psicología?

Lo más complicado para mí es la calle. Siento que esta ciudad no es accesible, hoy menos que nunca por el tema de las obras, que a menudo buscan más la estética que facilitar la vida a la diversidad funcional. La calle me provoca tensión al caminar sola: patinetes, andamios, baldosas levantadas, falta de semáforos acústicos y vehículos eléctricos silenciosos

Quizá lo que peor llevo es perder mi autonomía y sentir que a veces debo pedir que me acompañen a dar un paseo fuera de mi recorrido habitual. Esto me frustra, porque me hace sentir dependiente.

Desde niña quise estudiar Psicología, quizá para gestionar mis propias emociones y porque me satisface ayudar. Cuando perdí la visión y me dieron la incapacidad laboral, decidí dedicarme a lo que siempre me había gustado: la psicología de las organizaciones y el teatro. Estudiar a distancia no fue complicado gracias a los audiolibros de la ONCE y un software lector de pantalla, aunque sí echo de menos la rapidez de la vista para esquematizar.

— ¿Qué estereotipos o ideas erróneas sobre la ceguera encuentras con más frecuencia?

Es gracioso porque la gente a menudo se disculpa por usar expresiones como “nos vemos” o “lo ves claro”. Lo cierto es que las personas que no vemos también hablamos así y no es un tabú.

Lo que sí me ofende, y me lo tomo como una torpeza social, es cuando la gente me dice cosas como: “¿tu novio es cieguito o es normal?”. Yo me siento muy normal, quizá más que muchos otros que ven. Otro error es creer que las personas ciegas sólo venden el cupón; afortunadamente, hoy tenemos muchas otras profesiones.

También me molesta que me toquen en la calle sin preguntar. Es violento que te agarren sin dirigirte la palabra. Agradezco cuando me preguntan: “¿Puedo ayudarte?”

— ¿Qué falla en la accesibilidad y qué tan en cuenta se toma la opinión de las personas con discapacidad?

Se hacen cosas por sentido común, pero no se termina de afinar porque no se consulta con los verdaderos afectados. Por ejemplo, durante mucho tiempo se colocaron rampas con inclinaciones inadecuadas.

En el ayuntamiento de nuestra ciudad existe una mesa de movilidad, pero ellos sugieren y no suelen ser tenidos en cuenta, como pasó con un proyecto propuesto para una ciudad accesible. Una ciudad accesible es buena para todo el mundo, no solo para nuestro colectivo.

— ¿Qué te gustaría compartir con nosotros?

Me emociona escribir para mis vecinos y lectores, compartiendo contenido que informa, ayuda y entretiene.

Yésica Val: caminando entre andamios y estereotipos