Comercio de barrio

El rincón del buen rollo: Café A Gustito abrió sus puertas

En nuestro barrio, hay un nuevo espacio con una gran promesa: Café A Gustito, el café de Rubén Cascio. Este emprendedor está forjando, día a día, un lugar con una atmósfera especial, un rincón que aspira a conquistar a quienes cruzan su puerta. La historia de Rubén es la de un currante incansable, un apasionado de la buena mesa y un auténtico constructor de sueños, empeñado en que su café se convierta en un referente. 
El rincón del buen rollo: Café A Gustito abrió sus puertas
A gustito
A gustito

Rubén, que llegó a España hace cuatro años, trae consigo una trayectoria de esfuerzo en el mundo de la gastronomía.

Sus padres, de pura cepa siciliana, le transmitieron el arte culinario, especialmente la elaboración de embutidos artesanales. En Venezuela, llegó a producir hasta ¡nueve sabores distintos de lo que aquí llamaríamos chorizo criollo! Y la buena noticia es que esos chorizos únicos, con sus combinaciones sorprendentes como parmesano y espinaca, caprese o bacon y maíz, llegarán a A Gustito este verano, prometiendo que no van a defrauda.

Una historia de esfuerzo y familia

La vida de Rubén es un ejemplo de perseverancia. Desde mozo de almacén hasta seguridad de festivales, su currículum es tan extenso como su jornada laboral. Pero lo más emocionante de su camino es cómo, con dedicación y tesón, ha logrado reunir a gran parte de su familia en A Coruña. “En cuatro años en España, su vida laboral ya llena tres páginas: “ni un solo día ha estado sin trabajar” comenta con la satisfacción de quien ha construido algo grande con sus propias manos.

El nacimiento de Café A Gustito fue casi una casualidad, un “flechazo” cuando Rubén vio el local del antiguo “La Palma” en alquiler. Su visión era clara: crear un espacio de tranquilidad y buen ambiente, donde la gente se sienta “a gusto” charlando, disfrutando de un café de calidad, una buena caña Alhambra o una cerverza Estrella y, por supuesto, de tapas y raciones “bien abundantes y muy ricas”.

La mano de la Nonna y comida rica

En la cocina de A Gustito, el sabor a hogar lo pone María, la madre de Rubén, una auténtica “nonna” siciliana. Su mano experta es la responsable de las exquisitas tortillas de patatas y, sobre todo, de esas irresistibles recetas italianas que, según Rubén, “no fallan”. Preparen sus paladares, porque los lunes y miércoles son los días en que la cocina de A Gustito se llena del aroma y el sabor de una auténtica lasaña o unos involtini de berenjena, preparados con el amor de la nonna.

Pero A Gustito no solo ofrece  tapas y raciones. Los desayunos y las meriendas son otra de sus apuestas fuertes. Aquí, los croissants y las tostas se hornean al momento, garantizando frescura y calidad. Desde las opciones más tradicionales hasta innovaciones como la tosta de cecina, huevo y guacamole, o las saludables de queso cremoso, salmón y quinoa, hay algo para cada gusto y cada hora del día.

A gustito
A gustito

Verano, cócteles 

Con la llegada del verano, A Gustito se prepara para expandir sus horizontes. Daniel, el sobrino de Rubén, un joven talento que ya domina el arte del café, se encargará de la barra de cócteles. Prepárense para disfrutar de clásicos como el Espresso Martini o creaciones únicas como el “Danielito”, perfectos para una “tarde” relajada después de un día de playa. La idea es potenciar el ambiente de terraza, aunque todavía esté en desarrollo.

Rubén lo resume con una frase que refleja su filosofía de vida y negocio: “Es un camino difícil que requiere tiempo y dedicación. No es algo que se siembra y crece solo; hay que ponerle su granito, cambiarle el abono, regarlo y trabajarlo día a día.”

Así que, si buscáis un rincón donde sentiros como en casa, disfrutar de buena comida y la calidez de un trato familiar, no dudéis en visitar el Café A Gustito en la calle Agra del Orzán 34. Además, aquí podréis seguir de cerca los partidos de fútbol, la Fórmula 1 y las motos GT. ¡Rubén y su familia os esperan para que os sintáis, simplemente, a gusto!

El rincón del buen rollo: Café A Gustito abrió sus puertas